LA ENFERMEDAD DEL BESO

 

LA ENFERMEDAD DEL BESO

 

A propósito del día de San Valentin, es importante recordar un problema que se transmite a través de la saliva, mediante el beso en la boca. Por ello la enfermedad se conoce como la enfermedad del beso y afecta con mayor frecuencia a adolescentes y adultos jóvenes.

La enfermedad se transmite solo de persona a persona y científicamente se llama mononucleosis infecciosa. Es producida por un virus de la familia de los herpes, conocido como virus Epstein-Barr (virus EB).

Muchas veces la infección es asintomática y en otras las primeras manifestaciones son faringitis leve con o sin amigdalitis, después de una a dos semanas del contacto las personas tienen dolor de cabeza, fiebre y dolor de garganta con crecimiento de los ganglios del cuello. La fiebre muy frecuentemente se observa en las tardes, normalmente la enfermedad es benigna y cede espontáneamente con solo reposo y tratamiento sintomático.

La MI se puede confundir con un cuadro de faringoamigdalitis viral por otros virus incluyendo la influenza, pero hay elementos médicos suficientes para descartar esta última.

En ocasiones la enfermedad puede progresar o complicarse destacando la participación del hígado y del bazo que se manifiestan por fatiga e incluso color amarillento de la piel (ictericia). Para entonces ya la enfermedad no se parece a la influenza, sino a una hepatitis y puede aparecer hinchazón de diversas partes del cuerpo incluyendo los párpados. También puede haber sarpullido en todo el cuerpo, con comezón a veces muy notorio.

Muy rara vez puede haber complicaciones graves como ruptura del bazo, inflamación de las meninges, trastornos neurológicos como parálisis facial. La anemia se puede presentar como consecuencia de la ruptura de los glóbulos rojos y suele haber una disminución de plaquetas en estos casos.

Pocas veces afecta a los niños pequeños y los adultos mayores, pero en ellos son más frecuentes las complicaciones graves.

No existen vacunas ni tratamiento antiviral, por lo que la prevención y evitar el contacto con un enfermo es fundamental.

 

Dr. Héctor Rivera Valenzuela

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