EL PROCESO CIENTÍFICO DEL AMOR Y DEL DESAMOR

 

EL PROCESO CIENTÍFICO DEL AMOR Y DEL DESAMOR

 

Por fortuna, en algún momento de su vida casi todo el mundo experimenta el tipo de aflicción que denominamos “mal de amores”, incluso algunas personas parecen pasar por este tipo de experiencias muchas veces en la vida; y recalco “por fortuna” porque el sentimiento de amar es un privilegio que muchos lo confunden o simplemente nunca lo han experimentado en su vida.

Pero nos trataremos de ubicar en la realidad, ¿qué pasa después del amor? Aunque los cuentos de “vivieron felices por siempre” pueden ser reales, en el sentido de que la mayoría de las veces (siempre hay excepciones) no encuentras a tu amor verdadero en la primera oportunidad, el tropezar es parte de la vida, lo que te engrandece es levantarte y seguir buscando.

Pero el amor de pareja no es todo, cada persona tiene una meta y búsqueda distinta que le complementa y lo hace feliz; por ejemplo un novi@, espos@, hij@, amig@, herman@, o un padre.

Cuando se presentan algunos baches en el camino (llámese ruptura, decepción, muerte, abandono, pérdida, etc.), aunque las causas pueden ser diferentes, la sensación de vacío es la misma, independientemente de que se trate de la pérdida de algo real o de algo con lo que sólo se había soñado. La gente describe este tipo de experiencias como un sentimiento de profunda amargura, frustración, impotencia y tristeza.

La Dra. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers, divide en 3 las etapas del amor:

  1. La lujuria, en la que predomina la testosterona, por lo que prima el deseo de sexo.
  2. La atracción, en la que predomina la dopamina y la norepinefrina, con lo que estamos en la etapa de euforia y de romance.
  3. Y el vínculo, con predominancia de la oxitocina y la vasopresina, por lo que se evoluciona hacia una relación apacible, duradera y segura.

Los estados de enamoramiento se parecen mucho al estrés; la falta de apetito, el insomnio, las obsesiones, la falta de concentración, etc., hacen que la expresión «enfermo de amor» deje de ser un mero recurso metafórico para convertirse en una realidad.

Los factores que intervienen en el llamado “mal de amores” son principalmente efectos psicológicos de tipo DEPRESIVO, por mencionar algunos: no se alimenta bien o deja de comer, no duerme bien y se nota fatigada, no le interesa su apariencia, limita su aseo personal, vive en el tiempo de “si hubiera”.

Para fines prácticos los síntomas de amor y desamor, si somos muy analíticos, son casi ¡los mismos!, la diferencia creo que está en un línea muy frágil y solo el conocimiento pleno de cada persona en base a su comportamiento habitual nos indicará en qué fase se encuentra, si en enamoramiento o en mal de amores.

Un meta-análisis realizado por la Universidad de Syracuse[1], en Nueva York, revela que enamorarse no sólo puede provocar una sensación de euforia parecida a la vinculada al consumo de cocaína, sino que también afecta a las áreas intelectuales del cerebro. Además ha calculado que el fenómeno popularmente conocido como ‘flechazo’ tarda aproximadamente un quinto de segundo en surtir efecto.

También comenta que cuando una persona se enamora, hasta 12 áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar las sustancias químicas que inducen euforia, como la dopamina, la oxitocina, la vasopresina o la adrenalina. Y que “diferentes tipos de amor implican a distintas áreas cerebrales”. Por ejemplo, el amor apasionado pone en acción a las zonas relacionadas con la recompensa y algunas funciones cognitivas superiores, como las que participan en la creación de metáforas y en la representación de la imagen corporal.

Cuando los pacientes sufren estrés, estas zonas cerebrales desencadenan un círculo vicioso de actividad neuronal que puede provocar que el corazón lata de forma dañina. Como la muerte de un ser querido es una de las situaciones más estresantes a las que alguien se puede enfrentar, los investigadores creen haber descubierto una posible explicación del “síndrome del corazón roto”. Este síndrome puede explicar por qué las personas que han perdido a un ser querido, a menudo en un corto periodo de tiempo, también fallecen.

Pero no sólo el estrés, los fuertes dolores emocionales, el dolor de la pérdida o el temor a un futuro sin un ser querido pueden llevar a una insuficiencia cardíaca, sino que la alegría y la felicidad también pueden poner en riesgo la salud y la vida.

El ‘SÍNDROME DEL CORAZÓN ROTO’, también conocido como síndrome de tako-tsubo o miocardiopatía de estrés, se caracteriza por aparecer, en la mayoría de casos, tras situaciones estresantes emocionales o físicas. Así, se produce por una liberación de catecolaminas (hormonas del estrés) que estimulan el sistema nervioso y aturden el músculo cardiaco provocando un repentino debilitamiento temporal y reversible del miocardio y presentando síntomas parecidos a un infarto cardiaco (especialmente dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones anormales).

En general presentan un buen pronóstico, sin embargo los extremos a estímulos pueden producir daños irreversibles.

Morirse por amor puede ser no sólo producto de un pensamiento romántico, sino una realidad.

CONSEJOS PARA AFRONTAR UN MAL DE AMORES:

  • Incorpora nuevos hábitos a tu vida: Salir de la rutina puede serte de mucha utilidad. Haz una actividad que te agrade e incorpora nuevos hábitos, como por ejemplo ejercicios físicos, leer, pintar, escribir, decorar tu habitación, un nuevo hobby, etc. Estas actividades despejarán tu mente.
  • Cuídate e intenta elevar tu autoestima.
  • Recuerda todas las cosas buenas que tienes. Pensamientos positivos.
  • Dale tiempo al tiempo, sanará un corazón roto.
  • Pide que tu familia y tus amigos te acompañen: La soledad, trae más soledad. Si bien en comienzo querrás estar solo, y hasta te puede molestar estar rodeada de personas; la realidad es que estar acompañado puede ayudarte a pensar en otras cosas, despejar tu mente e incluso ayudarte a cambiar tus pensamientos negativos, y valorar tu vida.

[1] Stephanie Ortigue.

 

DRA. ANGÉLICA PON MÉNDEZ

EPIDEMIOLOGÍA

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