LA IMPORTANCIA DE LA REVISIÓN CLÍNICA EN LA ONCOLOGÍA

 

LA IMPORTANCIA DE LA REVISIÓN CLÍNICA

EN LA ONCOLOGÍA

 

Aquellos, pacientes y médicos de 1er. contacto (General, Familiar o de Pre-grado) que ven al enfermo con un probable Cáncer, tienen la posibilidad única y maravillosa de literalmente “salvar su vida” y tienen también la responsabilidad de perder la oportunidad y de “empujarlos” hacia una muerte segura. Hago referencia a este tema pues en este mes de abril se celebran 2 fechas importantes, el 7, es el DIA MUNDIAL DE LA SALUD y el 12, el DIA NACIONAL DE LA ATENCION PRIMARIA lo que me lleva a recordar que… “hacia mediados del siglo XVIII, Pomme curo a una histérica haciéndola tomar baños de 10 a 12 horas por día durante 10 meses completos, al termino de esta cura contra el desecamiento del sistema nervioso y el calor que lo alimentaba, Pomme vio porciones membranosas parecidas a fragmentos de pergamino empapado desprenderse con ligeros dolores y salir diariamente con la orina, desarrollarse a la vez el uréter del lado derecho y salir entero por la misma vía, lo mismo ocurrió con los intestinos que en otro momento se despojaron de su túnica interna, la que vimos salir por el recto, así mismo el esófago, la tráquea y la lengua se habían desarrollado a su vez y la enfermedad había arrojado diferentes piezas, ya por el vómito, ya por la expectoración” (El Nacimiento de la Clínica, Michel Foucault publicado en 2004 y en referencia a un escrito del siglo XVIII).

Cien años después un médico percibió una lesión anatómica del encéfalo y sus envolturas, se trataba de una “Meningitis” y el resto de su cuadro sintomático, la descripción inicial parece a nuestros días, sencillamente “absurda e incluso  rematadamente loca” fuera de toda lógica y verdad, sin embargo, este párrafo de hace 3 siglos, pone de manifiesto como era de minuciosa, descriptiva, gráfica y hasta romántica, la práctica clínica médica en sus orígenes, inspirada por cierto y en gran medida, en la famosa clínica francesa orquestada desde la Sorbona de Paris, la más grande de todas las escuelas de Medicina Clínica de la época.

La Medicina moderna ha fijado su fecha de nacimiento hacia finales del siglo XVIII, y tal parece que hoy en pleno siglo XXI, esta práctica clínica (que le ha dado origen, fundamento y estatus a la Medicina y a los médicos) pareciera extinguirse cual “flama efímera” en el tiempo en este espacio contemporáneo.  No obstante queridos pacientes y colegas, debo insistir en que el “curioso” compuesto sensorial de un tacto, de una mirada y de una “olfateada” no se remplaza hasta ahora con la gran tecnología de nuestros tiempos, que por supuesto abona y mucho a la corriente positivista de nuestra Medicina actual, sin embargo no la sustituye, mas bien la complementa y en cierto modo confirma nuestras impresiones, luego entonces, la Resonancia Magnética, la Tomografía Computarizada, la Gamagrafía con Medicina Nuclear o el PET-CT como los ejemplos más significativos, jamás deberán excluir a una completa, ordenada y juiciosa exploración clínica.   Firmemente considero que ningún médico que se jacte de serlo, debería dejar de ser un buen clínico, creo también que ningún paciente informado que se respete así mismo, debería salir de un consultorio en una consulta inicial, sin haber sido explorado en forma minuciosa, profesional y por supuesto completa.  Estoy seguro que esto evitaría muchos errores, muchas impresiones diagnosticas erróneas o incompletas, al final en el caso muy particular de las enfermedades oncológicas, esto evitaría muchas muertes por un diagnóstico tardío de Cáncer.

Aun no entiendo porque los estudiantes y/o los médicos internos de pre-grado en los hospitales públicos de nuestro país, -quienes se encargan de realizar la historia clínica” de los pacientes que ingresan al servicio de hospitalización-, omiten sistemáticamente en la revisión clínica, la exploración de las glándulas mamarias, las áreas genitales y la exploración rectal, no pocas veces bajo la permisividad de los médicos mas experimentados, esto produce dos consecuencias inmediatas:1) Estos jóvenes médicos harán el mal habito de una práctica con una rutina de exploración física incompleta para toda su vida profesional. 2) Esta omisión evita la detección oportuna o al menos la sospecha de los 4 canceres mas frecuentes en nuestro México: Mama, Próstata, Colon-Recto y Cuello Uterino, es decir, más del 50% de la incidencia de todos los tipos de Cáncer. Los pacientes deben estar conscientes de ello y por supuesto exigir ser explorados de manera completa, no importa la razón por la que estén ahí, recuerden que el Cáncer es a menudo asintomático, no necesariamente asignológico y es también un “gran simulador”.

La clínica invocada sin cesar por su empirismo, la modestia de su atención y el cuidado con el cual deja venir silenciosamente las cosas bajo la mirada, el tacto, el olfato y el sentido común, debe su importancia real al hecho de que es una re-organización en profundidad no solo del discurso médico, sino de la posibilidad misma de un lenguaje sobre la enfermedad, justo su lenguaje, para que la “veamos”, la “toquemos”, la “olamos” y finalmente la descubramos, cual detectives policiacos tras los “malandrines” con este símil, (alguna vez hace años escribí un artículo intitulado: “Tras la pista de un asesino serial” sobre Cáncer Pulmonar).

La extensión del dominio clínico es “desentrañar” el principio y la causa de la enfermedad a través de la “confusión” y de la “oscuridad” de los síntomas, conocer su naturaleza, sus formas, sus complicaciones, descubrir al “primer vistazo” todos sus caracteres y sus diferencias, es “sentir” esa emoción de encontrar, de intuir, incluso de “adivinar” la verdad al aplicar en forma practica el pensamiento abstracto para transformar el “puede ser” en un ES, una acción de “atar cabos sueltos” y resolver un “entrampado” caso con todas sus vertientes, aquel  médico que no es capaz de contagiarse, emocionarse y de vivir de ello con la “adrenalina” que esto implica, no es un verdadero clínico y nunca será un buen médico, pero lo verdaderamente importante no es eso, es que en la omisión que ello implica, impacta de manera directa y negativa la posibilidad de encontrar un Cáncer a tiempo y con ello reducir en gran medida su mortalidad.

Entre otras cosas, prevenir los acontecimientos ventajosos y nocivos y “gobernar” a través de los primeros, cuya naturaleza suscita para operar en ella la solución, estimar las fuerzas de la vida y la “agilidad” de los órganos, aumentando o disminuyendo de acuerdo a la necesidad su energía, determinar con precisión y cuando es preciso actuar o bien esperar, decidir entre varias alternativas de tratamiento, cada una de ellas con sus ventajas e inconvenientes, con sus fortalezas y sus debilidades y finalmente elegir con la mayor certeza, celeridad y concordancia, aquello que tenga más posibilidades de éxito, aprovechar las experiencias y percibir la ocasiones, cambiar todas las posibilidades, calcular todos los azares, aliviar las penas e inquietudes de los enfermos, manejar su carácter y “regir” también su voluntad, pero no como un “tirano” cruel con los esclavos, mas bien como un “padre” amoroso y protector…Estos principios no son otra cosas que las obligaciones morales y profesionales de los médicos y los derechos inalienables de los pacientes, pero si no lo saben, no lo pueden exigir.

La Clínica es obviamente el primer intento desde el Renacimiento de formar una ciencia únicamente desde el cuerpo perceptivo y una practica solo sobre el ejercicio de la mirada, si algún día se descubre en el cálculo de las posibilidades, un método que pueda adaptarse convenientemente a los objetos complicados, a las ideas abstractas, a los elementos variados y cambiantes de la Medicina, de la Fisiología, de la Genómica, la Inmuno-Mutagenicidad o de las “Enfermedades Mitocondriales” se producirá en seguida en ella, el mas alto grado de certeza a la cual pueden llegar las ciencias, así, si se quiere ponderar por aritmética de los casos una dependencia de estructura lógica, pero entre el fenómeno y lo que este significa, el vinculo no es el mismo entre el acontecimiento y la serie de la cual forma parte, esta “confusión” no es posible sino por las virtudes ambiguas de la noción del análisis, al cual los médicos estamos continua y estrechamente “ligados”, sin él, simplemente no podríamos llegar a la verdad nunca.

La Clínica es el ejercicio mismo de la Medicina junto al lecho del enfermo, la Medicina práctica propiamente dicha, es la vida concreta, la aplicación del análisis.  Si bien al experimentar primariamente su oposición a los sistemas, reconoce su inmediato parentesco con la Filosofía ¿porque habría que separar la ciencia de los médicos y la de los filósofos? porque distanciar dos disciplinas que se confunden por su origen y un destino comunes, la Clínica es un cuerpo que se ha hecho filosóficamente “visible” por la introducción en el dominio patológico de estructuras gramaticales y probabilísticas, hace “girar” lo visible y lo invisible, es una transferencia de las formas de inteligibilidad, no existe absolutamente ninguna razón para no practicarla todos los días en beneficio de los pacientes y el nuestro.

Por ello en el marco de la celebración en el mes de abril del DIA MUNDIAL DE LA SALUD y del DIA NACIONAL DE LA ATENCION PRIMARIA, bien vale regresar al origen y recordar la importancia que tiene la Clínica en la práctica médica y considerar lo que en algún momento dejo para la posteridad William J. Mayo como sentencia:

El objetivo de la medicina es prevenir la enfermedad y prolongar la vida, el ideal de la medicina es eliminar la necesidad de un médico.

 

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Especialista en Oncologia Medica.

Presidente Fundador ProOncavi A.C.

 

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