EL HÍGADO GRASO

El hígado graso

un componente más del síndrome metabólico

 

Actualmente en México tenemos 71 a 73% de nuestros habitantes adultos con sobrepeso u obesidad, tendencia que va a la alza y comprometiendo cada vez más a las edades tempranas.

Una de las patologías asociadas a la obesidad es el hígado graso. El hígado graso (o esteatosis hepática) se considera la infiltración de las células hepáticas por vacuolas grasas (triglicéridos), un proceso llamado esteatosis, mayor al 5% que es considerado normal en el hígado, lo cual puede ser causado por varias etiologías, entre las que destaca la obesidad entre otros problemas metabólicos (por ejemplo, Síndrome metabólico) o el alcoholismo.

 

Causas de hígado graso (esteatosis hepática)
Medicamentos –          Tamoxifen

–          Amiodarona

–          Metotrexate

–          Antiretrovirales

–          Diltiazem

–          Etc.

Nutricional –          Pérdida acelerada de peso

–          “Cirugía bariátrica”(pérdida de peso acelerado) *

–          Síndrome de realimentación

–          etc.

Metabólico –          Hígado graso del embarazo

–          Enfermedad de Weber-Christian

–          Lipodistrofia

–          Hipotiroidismo

–          etc.

 

Tóxicos –          Alcohol

–          Toxinas de hongos

*Sin embargo, la cirugía bariátrica ha demostrado que generando un descenso paulatino de peso, puede mejorar y hasta revertir el hígado graso.

 

La relevancia de conocer la enfermedad es que esta puede progresar hacia esteatohepatitis (inflamación del hígado secundario a la infiltración grasa, existiendo la modalidad secundaria al alcohol y la modalidad solo atribuible a la obesidad y problemas metabólicos), cirrosis hepática e incluso cáncer hepático.

Sin duda, la importancia de conocer esta enfermedad es que es potencialmente reversible. Sin embargo, el problema es que el hígado graso es una enfermedad silente, que como síntomas probables cuenta con, debilidad, fatiga, pérdida de peso, náusea, dolor abdominal, piel amarilla (ictericia), prurito, formación de nuevos vasos sanguíneos (telangiectasias), edema de los miembros inferiores, colección de agua libre en el abdomen (ascitis) y confusión mental.

El estándar de oro para el diagnóstico del hígado graso es la biopsia, procedimiento invasivo que no es llevado a cabo de manera rutinaria, hasta que se cuenta con un conjunto de alteraciones clínicas, laboratoriales e imagenológicas entre los que se pueden mencionar métodos no invasivos como son el ultrasonido, tomografía computada, así como métodos de más alta sensibilidad y especificidad como el fibroscan®.

En el ámbito del tratamiento del hígado graso, se han intentado múltiples terapias a base de medicamentos y desafortunadamente hasta la fecha, ninguno de ellos ha probado ser efectivo para curar la enfermedad. Existen suplementos alimenticios como la carnitina los cuales han demostrado una tendencia superior al resto de los medicamentos estudiados hasta la fecha. Sin embargo, existe un escenario prometedor, el ejercicio de forma rutinaria, la pérdida de peso controlada y el tratamiento de las enfermedades que puedan acompañar al hígado grado, parecen ser las medidas que controlan la enfermedad y en el mejor de los escenarios, parecen revertirla, considerando así, los cambios en el estilo de vida como medidas de alto impacto para el tratamiento y prevención de esta condición clínica.

 

Cambios del estilo de vida que puede mantener al hígado sano:

 

  • Cuidar los medicamentos “OTC”**  e informar a su médico si los consume
  • Visite a su doctor de manera rutinaria
  • Mantener el peso ideal con un programa de ejercicio rutinario
  • Disminuir colesterol y triglicéridos
  • Adecuado control de la diabetes
  • Mantener un régimen alimenticio adecuado
  • Disminuir el consumo de alcohol

 

**Del inglés “over the counter” considerados medicamentos y suplementos con acceso sin receta médica.

Como tratamientos alternativos, no hay ninguno actualmente aprobado para el tratamiento del mal, sin embargo, se están realizando estudios de investigación con resultados alentadores con:

 

Vitamina E. La vitamina E es considerada un antioxidante, lo cual ha demostrado en modelos experimentales pudiera proteger el hígado, disminuyendo o neutralizando el daño hepático inducido por la inflamación asociada a la infiltración grasa. Al mismo tiempo existe evidencia que hay efectos adversos al uso de la vitamina E, como es el aumento del riesgo de padecer cáncer de próstata y aumento de mortalidad en hombres, motivo por el cual el uso de dicha vitamina debe ser profundamente discutido con su médico tratante.

 

Café. Existen múltiples estudios actualmente entre los que destacan el poder antioxidante del café, algunos de estos estudios se han realizado en el escenario de pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, demostrando que aquellos pacientes que lo consumían mostraban una menor tasa de gravedad que los pacientes que no lo consumían. Cabe mencionar que los estudios no han podido determinar con certeza la cantidad de café, la periodicidad o la concentración que se debe utilizar para asegurar mejoría de la salud hepática. Al final del día, si usted ya consume café de manera rutinaria, puede considerar que es probable que este protegiendo su hígado, sin embargo la evidencia actual no es lo suficiente para recomendar su consumo por ese motivo.

 

Así pues, podemos concluir, que existe una necesidad de poner atención prioritaria al síndrome metabólico y sus componentes, además de tener en cuenta que cambiar nuestro estilo de vida puede impactar positivamente a múltiples niveles de nuestra salud.

 

Dr. Héctor Rivera Valenzuela

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *