LA CONVIVENCIA CON NUESTROS HIJOS

LA CONVIVENCIA CON NUESTROS HIJOS

Gran parte de los capítulos que forjan nuestro día están destinados a la cosecha de logros, muchos de ellos basados en materialismos, circunstancias laborales o educativas, la propia alimentación, etc… Sin duda cada una de esas circunstancias, las que sean y que ocupen parte de nuestro tiempo es recomendable añadirle la convivencia con nuestros hijos.

Existe un sinfín de opciones que nos permiten llevar a cabo actividades que nos atraigan e incluso nos parezcan divertidas, pero el fondo es la oportunidad perfecta que estimulará a padres e hijos a interactuar.

Indispensable es, que si se trata de algún juego, estos nos sean monótonos, que exista una rotación y que además sean propuestos por cada sus integrantes para generar esa tan deseada convivencia. Ejemplos existen muchos, puede ser desde una simple visita al parque, jugar pelota en el jardín de su casa, incluso para los que cuentan con consolas de video juego, es recomendable contar con las opciones deportivas que estos nos ofrecen y así poder ejercitarnos o una plática en la que nos pueden compartir su mundo. No es separar a nuestros hijos de lo que les gusta, pero provoca la convivencia entre ambas partes.

Nos tenemos que dar cuenta que los padres jugamos un rol muy importante, gran parte de su imaginación nosotros podemos ser precursores en desarrollarla con cosas tan simples o acaso no se le viene a la mente ¿Qué divertido es jugar con una caja de cartón mientras usted ve como sus hijos se convierten en pilotos de autos de carreras o astronautas de una nave espacial? no es necesario el juguete más caro y resulta que la fórmula es simple:

Imaginación + Disponibilidad = Grandes recuerdos y una gran convivencia familiar!

La responsabilidad es la que no resulta ser sencilla ya que para los hijos Papá y Mamá llegan a ser sus ídolos en su infancia, es por ello que para fecundar esa armonía debemos de considerar los valores y principios, buenos hábitos y una educación que les permita enfrentarse al mundo real, en pocas palabras ser un ejemplo digno de seguir.

Algunos psicólogos detectan en sus consultorios que una parte considerable de las patologías tienen que ver con la relación familiar. La evolución que estas tienen desde la infancia marca al individuo de por vida, desafortunadamente muchas de ellas requieren de una atención más especializada. Sin embargo podemos evitar ser parte de esa estadística y con ello construir una mejor sociedad.

Levantarse un fin de semana y picarles las costillas a nuestros peques (bueno si no es que ellos ya lo hicieron con nosotros antes) es la mejor forma de emprender una aventura, el hacerlos participes de los quehaceres e involucrase en las compras del hogar no debe ser algo aburrido. Actualmente una parte de los supermercados cuentan incluso con pequeños “carritos de autoservicio” que logran hacerles tener la sensación de realizar las compras como si fueran sus Papás! y para los que tienen hijos más grandes resulta interesante como delegarles responsabilidades como el seleccionar parte de la despensa o alimentos requeridos, así como su cooperación en el almacenamiento en casa. Es tentador poder motivarlos y así tener los resultados deseados, aunque esto no debe convertirse en una cultura ya que con la inteligencia de los menores nos pueden llevar a un condicionamiento.

Otro de los factores importantes que debemos tener en cuenta es la relación que los padres tienen frente los hijos, ya que indistintamente si esta es buena o mala, será la forma en la que ellos formarán su criterio y darán cuenta de lo que en casa pasa. Muchas veces resultan interesantes los comentarios de los progenitores “de donde lo habrá aprendido”. Algunos de los más recios jueces son los maestros, cuando nos relatan lo que hacen en el salón de clases. Pero la realidad debe ser vista con objetividad, no siempre son críticas destructivas, por el contrario, los profesores ayudan a su formación y nos dan una orientación sobre lo que pasa y no está al alcance de nuestra vista.

Cada escenario es distinto, en cada hogar existen diferentes reglas que se deben cumplir, pero consideremos que si nuestra convivencia es sana desde que ellos son pequeños, si los escuchamos y entendemos cuando ellos nos lo pidan correremos con la misma suerte de ser tratados así a futuro cuando ellos sean grandes y nosotros dependamos de su asistencia. Ajustamos algunas cosas en nuestra rutina y logremos un balance que nos haga ser felices y créanlo que potencialmente tendremos una sociedad mejor.

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