Conductas de Riesgo Asociadas a la Salud en los Adolescentes

Conductas de Riesgo Asociadas a la Salud en los Adolescentes

Todos los seres humanos pasamos por diversas etapas durante nuestro desarrollo siendo la adolescencia tal vez en la cual nos enfrentamos a grandes cambios y ajustes que exponen al joven a riesgos constantes en su formación integral. El resultado de conductas de riesgo, impulsivas, inapropiadas y pobremente planeadas, no solamente es un alto índice de deserción escolar y problemas sociales, sino además de mortalidad por el abuso de drogas y alcohol así como accidentes relacionados. El desarrollo de estas conductas en la edad adolescente es el principal problema para la prevención de delincuencia, violencia, adicciones, conducta sexual de riesgo, sedentarismo y disfunciones sociales en general. El resultado de pobres habilidades de autocontrol y control emocional, puede conllevar al desarrollo de adicciones, incluso consideradas como legales, tales como el tabaco, asociado a efectos como cardiopatías, cáncer pulmonar, a un desarrollo psicológico deficiente, pobres habilidades sociales, desarrollo de enfermedades por malnutrición o transmisión sexual, etc.

Las conductas de mayor riesgo oscilan alrededor del uso de drogas como actividad recreacional o forma de identificarse con un grupo, y su adquisición es muy sencilla. Los promedios nacionales de exposición a drogas (regaladas o que hayan tratado de vendérseles) en Baja California se encuentran por arriba del resto del país (Rodríguez, 2008). La misma situación es para el consumo de drogas ilegales (marihuana, cocaína y metanfetaminas).

 

¿Es la conducta que mi hijo presenta un factor relevante para su salud?

No se trata de evitar que el joven tenga una vida plena y libre de tomar sus decisiones, sino de orientarlo para desarrollar mejor esta función. Es decir, todo depende del grado y contexto en que estas conductas sean realizadas. En ocasiones algunos jóvenes pueden tener el gusto por actividades deportivas de riesgo, sin que ello signifique un compromiso potencial a su salud, dado que el deporte por el contrario, favorece su bien estar psicológico y físico. Al igual, salir con amigos no siempre significa un riesgo, ya que la conducta social en la adolescencia es una actividad muy importante para el desarrollo, pero en ciertos contextos puede significar riesgos potenciales.

En este tenor, nos referimos a la presencia de dificultades que el joven puede presentar para establecer límites en sus acciones y determinar cuándo ello puede desenlazar en un riesgo para su integridad o salud.

 

¿Conozco cuáles son las conductas de riesgo en la adolescencia y cómo me puedo dar cuenta si mi hijo las presenta?

Algunas de las conductas de riesgo más comunes (Johnston, Et. Al. 2006) en esta edad tienen que ver con actividades que a veces son consideradas como normales pero que pueden resultar en consecuencias que afectan a la salud o limitan el desarrollo psicológico de los jóvenes. Según estudios en salud de los adolescentes estas conductas se dividen en cinco grandes grupos:

Riesgo por impulsividad: estas son generalmente conductas no-intencionadas que pueden contribuir a lesiones o violencia, tales como pleitos, conducir a alta velocidad o ir con alguien que lo hace, o bien no tener las precauciones necesarias.

Uso de tabaco, alcohol y otras drogas: este tipo de conducta es un indicador de gran peso, señala que al joven es incapaz de controlar su conducta ante el consumo de una sustancia y que no anticipa los efectos secundarios que estas provocan.

Conducta sexual: que contribuye a embarazos no planeados y enfermedades de transmisión sexual, tales como el VIH SIDA y otras. Además del acto sexual obligado o no deseado por la pareja (ya sea a tener relaciones o a tenerlas sin protección).

Alimentación inadecuada: no incluir los alimentos necesarios para una buena salud, e incluir otros ingredientes que resultan nocivos, es una conducta que en ocasiones resulta muy arraigada a algunos jóvenes.

Inactividad física: que puede dar como resultado problemas de obesidad, síndrome metabólico y enfermedades cardiorespiratorias.

¿Qué debo hacer si noto que mi hijo presenta algunas de estas conductas?

Un factor muy importante se encuentra en la buena educación por parte de los padres con asesoramiento de un especialista. Hay que recordar que el adolescente es una persona en desarrollo, y que como tal se encuentra en formación de habilidades nuevas.

Entre los jóvenes, es cada vez más sencillo conseguir drogas ilegales, o encontrarse en situaciones que supongan un riesgo para su salud e integridad, de manera que la adolescencia es una edad de alto riesgo para el inicio de uso y abuso de sustancias. Pero además, es una edad en la que cambios importantes en el desarrollo suceden, y estos pueden ser una oportunidad para intervenir con el apoyo y la educación personal, que pueden ser dos factores que propicien acciones favorables para un mejor desarrollo y una pronta identificación de riesgo.

Algunas de las habilidades que su hijo puede formar para prevenir conductas de riesgo a su salud son:

Habilidad de Autorregulación y Automonitoreo: consiste en que el joven se tome el tiempo para autoanalizar los efectos de su conducta y la relación de ésta con la elaboración de planes y acciones dirigidas a metas personales. Es muy importante realimentar esta habilidad con comentarios positivos acerca de los logros y solicitar su revisión cuando no lo son así.

Un adecuado Control Psicológico y Emocional: subordinar la respuesta emocional inmediata por reflexiones acerca de lo sucedido permite elaborar respuestas mejor adaptadas a los problemas que los jóvenes enfrentan y así no cometer errores por respuestas emocionalmente impulsivas. Recordemos que las emociones son una función que orienta nuestra actividad, de manera que son útiles, siempre y cuando se sepa manejarlas.

Una buena habilidad de Cognición Social: la habilidad para “colocarse en los zapatos del otro” permite al joven entender cuáles son las intenciones de los demás, evitar situaciones riesgosas y propiciar situaciones y personas con mayor afinidad. Esta es una habilidad que favorecerá la interacción social productiva y empática que favorece la posibilidad de tomar mejores decisiones en contextos complejos y planear mejor las propias conductas.

Siempre es importante tener en consideración que conocer significa prevenir y así identificar el riesgo a la salud del adolescente para consultar las recomendaciones necesarias que oriente hacia su corrección o tratamiento oportuno y adecuado.

 

M.C. Gilberto Galindo, Dr. Miguel A. Fraga

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