Síndrome Metabólico

Síndrome Metabólico:

consecuencia de un estilo de vida inadecuado

El síndrome metabólico (SM) es un problema de salud pública en México, en Latinoamérica y en el mundo entero; se define como un grupo de factores de riesgo cardiovascular que frecuentemente se asocian y que juntos elevan la morbilidad y mortalidad cardiovascular y general. La cardiopatía isquémica y la diabetes tipo 2 (del adulto) son sus principales complicaciones y a su vez las primeras causas de muerte en nuestro país.

En Latinoamérica la prevalencia de SM es del 24.9% (1). Los hispanos que viven en Estados Unidos presentan prevalencias del 31.9% (2) y en México oscila del 13.6% (3) al 36.8% (4). Las comunidades indígenas en Estados Unidos reportan prevalencias mayores (37.7%) (5), lo que también se observó en una comunidad de inmigrantes indígenas (de predominio mixteco) en Baja California en donde se reportó una prevalencia del 41.1% (6). Como se pudo observar, en promedio una de cada 4 personas reúne los requisitos para tener el síndrome metabólico (7) y de ellos 7 de cada 10 presentan sobrepeso (8).

El SM tiene varios factores de riesgo que, sumados en una persona, pueden determinar la presencia de la enfermedad. Uno de los más comunes y fácilmente identificable es el sobrepeso/obesidad, determinado a través de la medición del tamaño de la circunferencia de la cintura; en hombres no debiera ser mayor a 102 cm y en mujeres no mayores a 88 cm. debidamente medidos. Es de conocimiento general el grave problema que la obesidad por sí misma presenta en nuestro país, lo que es evidente al detectarla como factor ya no de riesgo, sino determinante de SM entre nuestra población. En cuanto a la presión arterial, cuando se mide le informan a usted dos cifras siendo la primera la presión sistólica y la segunda cifra, que es menor, es la presión diastólica; si la presión sistólica es mayor o igual a 130 mm de mercurio o la diastólica mayor o igual a 85 mm de mercurio, se puede considerar como un factor de riesgo a considerar. Además, existen otros factores de riesgo importantes y que pueden ser detectados solamente a través de pruebas de laboratorio con una simple toma de muestra de sangre siendo los siguientes: triglicéridos en plasma en concentración mayor o igual a 150 mg/dl, colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL), comúnmente conocido como “colesterol bueno”, en cifras menor a 40 mg/dl en el hombre y de 50 mg/dl en la mujer y, por último, la presencia de glucosa plasmática en ayunas a una concentración mayor o igual a 110 mg/dl. Si la persona cuenta con al menos 3 de los factores de riesgo mencionados en este párrafo, se puede considerar que padece síndrome metabólico y requiere de atención médica integral de inmediato para su control y evitar su evolución inminente en caso de no recibir tratamiento. Observe que no necesariamente se requiere de la presencia de obesidad para tener el síndrome, pues la suma de otros factores lo puede determinar.

El prevenir el SM o retardar sus consecuencias depende mucho de la persona. Hay dos indicaciones importantes que deberá seguir: La primera es eliminar el sedentarismo incrementando su actividad física gradualmente, es importante hacerlo de esa manera para que el cuerpo se vaya acostumbrando y no se lastime ningún músculo por el esfuerzo espontáneo al que no está acostumbrado o para que no se desanime y lo abandone; la segunda y no menos importante es cambiar sus hábitos alimenticios hacia una buena dieta en calidad y cantidad orientada sobre todo a limitar el consumo de grasas y carbohidratos, así como evitar el abuso del alcohol (9).

Lo mejor es ponerse bajo la supervisión de un profesional, que puede ser su médico familiar de cabecera, para monitorear todos los factores de riesgo presentes en forma regular y darles el manejo adecuado el cuál puede ser la cancelación, atenuación o la simple observación. Al respecto, hay factores como la obesidad, el sedentarismo, los malos hábitos alimenticios, etc. que se pueden atenuar o incluso cancelar con un buen manejo integral y voluntad por parte del paciente; otros, como los factores de predisposición hereditaria por contar con familiares diabéticos o hipertensos, solamente se podrán observar pero al darles la importancia que se merecen, su médico de cabecera realizará estudios con regularidad para detectar en forma muy temprana si alguna de las enfermedades se manifiesta e iniciar el tratamiento en forma oportuna para que no evolucione.

Existe entre nuestra población mexicana una falta de cultura en relación al autocuidado y prevención en salud, por lo que se acude con el médico hasta que una enfermedad ya está manifiesta y eso significa una evolución en ocasiones con un pronóstico no muy favorable para el paciente. Debemos considerar que parte de la evolución de las enfermedades es inaparente para el paciente y solamente puede ser detectada a través de una exploración física integral por un médico capacitado y estudios de laboratorio; si la detectamos en esta etapa muy temprana, con un buen tratamiento que se respete, el pronóstico será mucho mejor pudiendo el paciente llevar una vida normal. Por eso y para evitar complicaciones que pueden ser fatales, se debe fomentar el acudir al médico para revisión regular por lo menos una vez al año y más si se cuenta con antecedentes familiares de padecimientos como SM o alguno de sus factores de riesgo. Esta recomendación es sobre todo para adultos mayores de 45 años sin importar su condición física aparente.

Para concluir, debemos considerar que el Síndrome Metabólico es una de las enfermedades más frecuentes en nuestra población adulta, tiene tratamiento y se cuenta con métodos para diagnosticarlo desde etapas muy tempranas. Facilitar la detección oportuna para su mejor pronóstico es responsabilidad personal de cada paciente, así como su prevención modificando en forma favorable sus hábitos alimenticios y de actividad física.

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