El vino prehistórico

El vino prehistórico

Nos dice Jose Martí en sus publicaciones de la Edad de Oro que los tiempos de los egipcios empiezan a llamarse «tiempos históricos» porque se puede escribir su historia con lo que se sabe de ellos, y que los otros pueblos los de las primeras edades se llaman pueblos «prehistóricos», de antes de la historia, o pueblos primitivos.

Sin embargo, estos pueblos primitivos aunque no escribieron su historia han dejado evidencias arqueológicas del cultivo de la uva (vitis vinífera), que yo considero una actividad cultural y civilizadora de pueblos o grupos que abandonaron el nomadismo en lugares cercanos al Oriente Próximo, entre Turquía, Armenia e Irán. Es en este último lugar, Irán, en las montañas de Zagros, donde se encontró el objeto arqueológico más antiguo de la historia del vino, un jarrón de barro de 5500 años de antigüedad en cuyo fondo se hallaron residuos de vino. Estamos hablando de hechos que ocurrieron en la edad de bronce alrededor del tercer milenio a.C. Además otras evidencias indican que las producciones de vino más antiguas provienen de una extensa área que abarca Georgia e Irán. Por allá de los años 6000 o 5000 a.C. prácticamente en la edad de piedra.

Podemos imaginar a aquellos hombres semidesnudos o vestidos con pieles, bebiendo en cuencos de alfarería un vino que desconocemos si fue fermentado de forma natural o artificial. Los restos analizados químicamente nos dan trazas de acido tartárico que nos sugieren que contenían vino. Enólogos primigenios o vinicultores fortuitos…? Por lo pronto no lo sabremos. Pero podemos intuir en base a las evidencias arqueológicas que el hombre al abandonar el nomadismo y volverse sedentario pudo domesticar la vid que tarda de tres a cinco años en producir y de ella obtener un jugo azucarado, un mosto que al contacto con sus levaduras naturales fermento naturalmente y produjo una bebida alcohólica gustosa que producía euforia y otros efectos que ya conocemos en aquellos que la bebían.

Este elixir mágico se popularizo de tal manera durante la época de bronce que su produccion y cultivo se fue diseminando en diferentes direcciones, desde Europa Oriental pasando por la India y Persia hasta llegar a China. Llegando a conformar en los pueblos parte importante de sus primeros ritos, tradiciones y cultura. Lo que siguió fue conferirle un origen divino. Y fueron los egipcios precisamente quienes lo hicieron, atribuyéndole a Osiris la enseñanza de su producción, razón por la cual su consumo fue limitado principalmente a las ceremonias religiosas. Y lo que sigue ya es parte de la historia.

El vino, en la fiesta, en lo profano, en lo sagrado, en la historia, en la prehistoria, desde entonces acompaña al hombre. El hombre aprendió a hacer y disfrutar el vino antes de saber escribir, y antes de escribir su historia. Salud y larga vida.

Arq. Joaquín Fernández Rizo

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