Transformando desde las escuelas

 

Transformando desde las escuelas

“Educar es despertar el espíritu de innovación”

 

Llega septiembre y con ello el regreso a clases. Inicio de un nuevo ciclo de formación y aprendizaje para los niños, quienes llegan a la escuela con las pilas recargadas después de sus merecidas vacaciones. Los pequeños no me dejarán mentir ya que el trabajo y el esfuerzo de los niños y jóvenes en las aulas son tremendamente agotadores.

En esta nueva etapa escolar que arranca tenemos la oportunidad de sumar a la formación de los niños propuestas que promuevan el voluntariado. Aunque los niños ya cuentan con un programa académico establecido y con metas de aprendizaje muy claras durante el ciclo escolar, siempre hay tiempo para integrar acciones que fortalezcan su desarrollo personal, físico, espiritual y emocional.

En esta ocasión hablaremos de la oportunidad de promover el voluntariado, la solidaridad, el compromiso, el altruismo, la compasión y el amor dentro de las escuelas, en las aulas y en la comunidad en la que ésta se encuentra.

Recientemente llegó a mis manos el libro “Participación infantil y juvenil en América Latina”, un material que aborda la situación de los niños y jóvenes en Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, Nicaragua y México, desarrollado por dos investigadoras mexicanas. Debo confesar que con gran sorpresa he descubierto que los niños en América Latina están conscientes de sus derechos y además los ponen en práctica cada vez más.

En 1989,  la Convención de las Naciones Unidas por los Derechos de los Niños y las Niñas definió los derechos de los niños agrupándolos en 4 grandes aspectos: el derecho a la supervivencia, el derecho al desarrollo, el derecho a ser protegido contra cualquier daño y el derecho a participar.

En esta ocasión nos centraremos justamente en el derecho a la participación que permite reconocer y validar el punto de vista, las ideas y propuestas que los niños aportan para mejorar el mundo, ellos se convierten en protagonistas y tomadores de decisiones. Con este antecedente se vuelve relevante voltear la mirada a las escuelas, instituciones que en conjunto con la familia son formadoras de futuros ciudadanos comprometidos, es por ello que la escuela, siendo el lugar en el que mayor tiempo pasan los niños, brinda una extraordinaria oportunidad para reforzar y promover valores de manera práctica.

Aquí todos los actores son elementos importantes para el desarrollo del niño y a su vez todos deben estar comprometidos con su formación; es así como los docentes, directivos, padres de familia, ex alumnos, los propios alumnos y demás actores que se relacionen deben proponer esquemas que permitan la participación y que generen estrategias que además sean de provecho no solo para la institución educativa, sino para la comunidad en la cual se encuentra la escuela.

Este trabajo en conjunto con los padres de familia va a fortalecer el desarrollo, la autoestima, la visión del pequeño y si aunado a ello se le permite participar y se le reconoce, tendremos como resultado niños más seguros, creativos, desenvueltos e interesados en desarrollar acciones solidarias.

Con gran agrado navegando en la web y en mi búsqueda de experiencias más locales de participación social de los niños en las escuelas, me topé con este documento que comparte tres proyectos de participación social dentro de las escuelas, promovido por el Gobierno del Estado de Sonora, denominado: “ESTRATEGIAS EXITOSAS DE PARTICIPACIÓN  SOCIAL PARA UNA MEJOR ESCUELA” Ciclo escolar 2011-2012. Con este descubrimiento confirmo que habiendo disposición y compromiso, tanto de los padres de familia como de los directivos de las escuelas, muchas cosas positivas pueden lograrse en beneficio tanto del niño, de la comunidad escolar, así como del lugar en donde se encuentra la institución.

Recuerdo una experiencia cercana que se desarrolló en Tijuana en 2011 en el Altiplano, uno de los polígonos conflictivos y de escasos recursos en la ciudad. En ese año por iniciativa de  Reacciona Tijuana, Grupo Ecologista de Tijuana y SEDESOL se llevó a cabo un magno proyecto denominado: “construyendo la comunidad que quiero”, un ejercicio que nace justamente en la escuela Pioneros de Tijuana.

Todo inicia en un campamento de verano, la fundadora de Reacciona Tijuana en la sesión con los niños observa su gran curiosidad por el equipo fotográfico que ella traía y les propone una actividad que consistía en fotografiar lo que para los niños representará su comunidad. Ella se dio a la tarea de conseguir cámaras donadas y equipo para que los niños desarrollarán la actividad, esta acción se convirtió en una exposición de los trabajos de los niños y dio paso a la participación de más personas entre autoridades, artistas, voluntarios que participaron de diferentes maneras, pintando, sembrando árboles, acciones de limpieza y construcción, concluyendo los trabajos con un magno concierto de OBC en la comunidad. Lo interesante de este proyecto es que los propios alumnos y docentes de la escuela, así como padres de familia y vecinos, debían ser parte y aportar, lo que generó extraordinarios resultados en la comunidad y un mayor compromiso. Sin imaginarlo siquiera ese fue el origen de una gran transformación de la comunidad Altiplano que tuvo alcances incluso nacionales.

Acciones de tal magnitud inician con una pequeña idea y con voluntad para desarrollarla, este es solo uno de los miles de ejemplos que existen en nuestra ciudad.

Seguro te preguntarás y ¿cómo iniciar la transformación? depende el rol que tengas en la comunidad estudiantil.

Si eres DOCENTE puedes integrar proyectos en equipo con los alumnos para mejorar la escuela, buscando relacionar la actividad con alguno de los temas que los niños estén viendo según la carta descriptiva. Incluso los proyectos pueden desarrollarse entre más de un grupo escolar y hacer el proyecto tan grande como sea necesario.

Seguramente recordarás la película “Cadena de Favores”, si no la has visto te invito a que la veas y además que la compartas con tus alumnos. En la trama el maestro se vuelve el detonador de acciones solidarias y es Trevor, un niño de 12 años, quien toma muy en serio la tarea y desencadena esta extraordinaria forma de ayudar.

Si eres parte de la ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA puedes proponer alguna actividad en la que los padres y los alumnos colaboren en conjunto, recuerda que para los niños el ejemplo es la mejor forma para aprender.

Si eres DIRECTIVO de una institución académica tu papel es importante como facilitador de las condiciones para que se desarrollen este tipo de proyectos.

Algunas ideas a desarrollar pueden ser:

  • Campañas de reciclaje de plástico y aluminio.
  • Pintar la escuela.
  • Plantar árboles.
  • Organizar jornadas de limpieza.
  • Donar tiempo para apoyar a tus compañeros en la materia que tienen que regularizar.
  • Organizar colectas de libros para integrarlos a la biblioteca de alguna escuela comunitaria o de escasos recursos.
  • Desarrollar una campaña para prevenir el bullying creada por los propios niños.

La imaginación es el límite y sin duda integrar acciones solidarias desde las escuelas puede ser un gran catalizador para transformar nuestro mundo desde las pequeñas acciones.

Pon atención, cede la voz a los niños y te sorprenderá encontrar soluciones prácticas a muchas de las cosas que nos aquejan como adultos.

 

Lic. Lucía L. Hernández González

 

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