ESTRÉS EN EL TRABAJO

ESTRÉS EN EL TRABAJO

La naturaleza (y necesidad) del trabajo está cambiando con la rapidez de un torbellino. Tal vez ahora más que nunca, el estrés causado por el trabajo representa una amenaza para la salud de los trabajadores y, como consecuencia, de la integridad de las instituciones; el recurso humano es el cimiento de la productividad y ética en una sociedad.

El estrés hace que el cerebro se ponga en guardia. La reacción del cerebro es preparar el cuerpo para la acción defensiva. El sistema nervioso se despierta y las hormonas se liberan para avivar los sentidos, acelerar el pulso, profundizar la respiración y tensar los músculos. Esta respuesta (a veces llamada la respuesta de luchar o huir) es importante porque nos ayuda a defendernos contra situaciones amenazantes. La respuesta se programa biológicamente. Todos reaccionan más o menos de la misma manera, no importa si la situación sea en la casa o en el trabajo.

Los episodios de estrés que duran poco o están infrecuentes representan poco riesgo. Pero cuando las situaciones estresantes continúan no resueltas, se queda el cuerpo en un estado constante de activación, lo que aumenta la tasa del desgaste a los sistemas biológicos. En última instancia, resulta la fatiga o el daño y la habilidad del cuerpo de arreglarse y defenderse se puede comprometer seriamente. Como resultado, aumenta el riesgo de enfermedad.

El estrés de trabajo se puede definir como las nocivas reacciones físicas y emocionales que ocurren cuando las exigencias del trabajo no igualan las capacidades, los recursos, o las necesidades del trabajador; y el cual puede llegar a ser de tipo agudo o crónica (pasando por días de someterse a estrés intenso, hasta por años de tolerarlo).

DATOS[1]:

75% de los empleados creen que hoy día el trabajador tiene más estrés en el trabajo que una generación atrás.

Los problemas de la salud están más fuertemente asociados con los problemas en el trabajo que con cualquier otra causa del estrés en la vida, incluso más que los problemas financieros o familiares.

Al inicio se puede manifestar por dolores musculares, dolor cabeza, falta de apetito, insomnio, dudas en la autoestima y fatiga continua; nuestro organismo tiende a “adaptarse”, pero este agotamiento rutinario cambiará nuestro estado de ánimo volviéndonos irascibles e irritantes (lamentablemente la mayoría de las veces sin darnos cuenta, siendo los primeros afectados nuestras familias).

CONDICIONES QUE PODRÍAN CAUSAR EL ESTRÉS

Diseño de los trabajos: Trabajo pesado, descansos infrecuentes, turnos y horas de trabajo largos; trabajos frenéticos y de rutina que tienen poco significado inherente, no usan las habilidades de los trabajadores y proveen poco sentido de control.

Estilo de dirección: Falta de participación por trabajadores en la toma de decisiones, falta de comunicación en la organización y falta de política que sea favorable a la vida de familia.

Relaciones interpersonales: Malos ambientes sociales y falta de apoyo o ayuda de compañeros y supervisores.

Roles de trabajo: Expectativas de trabajo mal definidas o imposibles de lograr, demasiada responsabilidad, demasiadas funciones, perfiles inadecuados para las funciones otorgadas.

Estabilidad en el Trabajo: Inseguridad de trabajo y falta de oportunidad para el crecimiento personal, el fomento, o el ascenso; cambios rápidos para los cuales los trabajadores no están preparados.

Condiciones ambientales: Condiciones desagradables y peligrosas como las áreas de trabajo atiborradas, el ruido, la contaminación del aire, o los problemas ergonómicos.

EFECTOS EN LA SALUD[2]:

Enfermedad cardiovascular estudios sugieren que los trabajos donde los empleados pierden el control sobre su proceso, incrementa el riesgo de daño en el corazón.

Afecciones músculo-esqueléticas dependiendo del tipo de postura con la cual permanece mayor tiempo en su jornada, por ejemplo dolores de espalda y muñeca cuando se está en oficina con computadora o bien dolor de espalda cuando hace trabajo de carga pesado.

Trastornos digestivos  el acumulo de ácido gástrico ante eventos cotidianos favorece la presencia de gastritis, úlceras y reflujo; además de las deficiencias en la alimentación en jornadas laborales discontinuas.

Afecciones psicológicas la presencia de trastornos mentales (como la depresión y el agotamiento) para varias ocupaciones se deben en parte a las diferencias entre los niveles del estrés de trabajo. Las diferencias de economía y estilo de vida entre ocupaciones también pueden contribuir a algunos de estos problemas, incluso puede llevar al suicidio en casos extremos.

Heridas y lesiones en el lugar de trabajo  las condiciones estresantes afectan las prácticas seguras de trabajo y crean el marco para los accidentes, por ejemplo no dormir bien y ejecutar maniobras con aparatos punzocortantes.

Otras  presencia de cáncer y de bajas defensas en nuestro organismo.

RECOMENDACIONES

  • Identifique su problema.
  • Analice su estatus fuera y dentro de su organización laboral (causas, consecuencias, control).
  • Haga equipo con sus compañeros, el apoyo mutuo e ideas compartidas hace más llevadera la situación y puede originar soluciones.
  • Asegurarse de que las tareas sean compatibles con las capacidades, definir claramente los papeles y responsabilidades de los trabajadores.
  • Prever un tiempo de recuperación en caso de tareas especialmente arduas, físicas o mentales.
  • Mantener horarios de trabajo que no entren en conflicto con las exigencias y responsabilidades no relacionadas con el trabajo.
  • Solicite cambio de área si es posible o bien ajuste las funciones.
  • Cuando sienta mayor presión, respire y exhale lentamente por la nariz, esto permitirá que sus pulmones y cerebro se llenen del oxígeno suficiente para enviar la orden de mantener todo su organismo en calma.
  • Trate de comer con orden, por lo menos unos 15 minutos, la comida le ayudará a mantenerse alerta.

Las vacaciones son un derecho, debe tomarlas en tiempos; el acumularlas para “después” solo perpetua estrés y agotamiento.

[1] Universidad de Princeton

[2] NIOSH

 

DRA. ANGÉLICA PON MÉNDEZ

MÉDICO ESPECIALISTA EN EPIDEMIOLOGÍA Y SALUD PÚBLICA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *