LA GUERRA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

LA GUERRA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

La historia de la humanidad, por desgracia, invariablemente se asocia con la guerra, desde las disputas entre los cavernícolas, pasando por las cruzadas, las invasiones y conquistas a los feudos, guerras, guerrillas, guerras civiles, etc.

En nuestro mundo contemporáneo, cada año 500,000 mujeres siguen perdiendo “la batalla” y sucumben ante el cáncer mamario a pesar de toda la campaña mediática existente. No obstante, me llama poderosamente la atención que el 70% de estas muertes pertenezcan a los países emergentes o también llamados países en vías de desarrollo como el nuestro,  no creo que esto sea casualidad, más bien creo es causalidad, me explico a continuación:

Los índices más altos de incidencia de cáncer de mama en el mundo se presentan en algunos países del “viejo continente” y en la población anglo-sajona norteamericana, en donde se reportan tasas de 99.4 casos por 100,000 mujeres, casi 4 veces más que en países latinoamericanos (exceptuando Argentina y Brasil); sin embargo, la mortalidad es equiparable y la razón es muy simple, ellos ven casos mucho más “tempranos” en comparación con nosotros; ellos vienen haciendo por lo menos hace 2 décadas, prevención y detección temprana, lo cual nosotros en México no hacemos, o mejor dicho, hacemos de manera poco seria, poco sistematizada y muy mal organizada;  obviamente, y por lo tanto, nuestro impacto es muy pobre y se refleja en la baja reducción de la mortalidad en los últimos 20 años con los programas de difusión masiva, prevención, diagnóstico oportuno de cáncer y de  mamografías en los Servicios Públicos de Salud en México, equivalente a un miserable 4%, en comparación a los países del primer mundo donde es de hasta un 30% la reducción en la mortalidad por cáncer mamario.

Lamentablemente en México NO contamos con una estadística nacional vigente, nuestra información “actual” se remonta al Registro Histopatológico de Neoplasias publicado en 2003 o a datos aislados del INEGI, Globocan, las casuísticas locales de algunos hospitales o institutos y otras dependencias las cuales reportan información estadística entre 2006 y 2010. Es decir, a ciencia cierta y de manera muy penosa, simplemente no sabemos ni siquiera de manera precisa la magnitud del problema en nuestro país, por lo cual  parece necesario, lógico e impostergable, la realización de un programa de registro centralizado y calificado que permita conocer, al menos como punto de partida, los factores pronósticos y predictivos en la población mexicana, donde es urgente afrontar “YA” los múltiples problemas padecidos ahora por nuestras “rebasadas” Instituciones del Sistema Nacional de Salud, los cuales las  terminarán de “colapsar” en los próximos años con la “marabunta” que nos amenaza ante la epidemia del cáncer.

Con los pocos y nada recientes datos que tenemos, no obstante, sabemos que en México, la detección de cáncer mamario temprano está por debajo del 8% y en cambio más del 52% de los casos se diagnostican en etapas tardías. Asimismo, sabemos hay marcadas diferencias de incidencia y mortalidad en las entidades federativas de nuestro país, además la referencia de las pacientes a nosotros los especialistas en Oncología Médica tarda varios meses; la mortalidad por cáncer de mama en los últimos 20 años se ha incrementado un 49.5 %, en el 2003 se reportaron 12,433 nuevos casos, es decir, se diagnostican más de 50 nuevos casos de cáncer de mama en mujeres todos los días laborables en el Sistema Nacional de Salud, mismo que es claramente insuficiente desde hace varios años…. en fin, ¿sabías que en México aproximadamente cada 2 horas fallece por cáncer de mama un mujer mexicana?

¿Podemos imaginar acaso el panorama para el año 2030 de seguir las cosas como están? ¡Sí claro! podemos imaginar y el panorama resulta “aterrador”: primero, con el envejecimiento de la población y por ende la mayor incidencia de enfermedades crónico-degenerativas como el Cáncer, la Diabetes y las Enfermedades Cardiovasculares, y segundo, con el innegable incremento real en el número de Cáncer en general y Cáncer de Mama en particular, tendremos un verdadero COLAPSO, no habrá dinero que alcance, ni recursos humanos y materiales suficientes, pues se estima que se triplicará la demanda de atención médica en nuestro país en tan sólo 16 años más. Me pregunto ¿perderemos la guerra contra el Cáncer de Mama? y de hecho ¿contra todo lo demás? hasta ahora hemos perdido varias batallas, más no la guerra, pero habrá que hacer algo eficaz y rápido o definitivamente perderemos la guerra.

Podríamos empezar, por ejemplo, por generar en nuestras jovencitas “el hábito” de la Auto-Exploración Mamaria al menos una vez al mes. Ellas crecerán como una nueva generación que se revisa periódicamente, además nos ayudarán y mucho, como de hecho sucede, a llevar a la mamografía a sus parientes y amistades del género femenino por arriba de los 40 años y gestar con esta generación una nueva cultura de prevención y detección temprana. Otra forma en que podemos generar acciones para reducir riesgos de mortalidad por cáncer de mama, es promover la revisión clínica anual de las mujeres a partir de los 25 años, pero por un Oncólogo, que es el especialista en mamas y no por un Ginecólogo como erróneamente es la usanza. Una tercera acción es promover el uso del ultrasonido mamario en mujeres menores de 40 años, cuando sea conveniente.

Podemos informar, sensibilizar y educar a nuestra gente en forma directa y por supuesto a través de los medios masivos de comunicación, usando estrategias de manera inteligente e innovadora, las formas de comunicación actual son diferentes a las tradicionales y estas formas, digamos “anticuadas”, no han funcionado y hoy simplemente no tienen la “penetración” deseada. Por supuesto, es indispensable generar el Registro Nacional de incidencia y mortalidad del cáncer mamario en México, el cual nos dará, de inicio, el diagnóstico situacional, nos ayudará mucho en el día a día para combatir tantas batallas pendientes contra esta enfermedad.

Sin embargo, si dejamos las cosas en el podríamos, deberíamos o haremos y planeamos, planeamos y no “aterrizamos”, la sentencia está dada, será pues “la crónica de una muerte anunciada” y el Cáncer de Mama habrá ganado la guerra.

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Oncólogo Médico

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *