SÍNDROME DE GUARDERÍA Y EL FRÍO

SÍNDROME DE GUARDERÍA Y EL FRÍO

Durante la temporada invernal (de noviembre hasta abril aproximadamente), las guarderías se convierten en un medio en el que las enfermedades infecciosas se transmiten fácilmente entre los niños.

Este fenómeno conocido como “síndrome de la guardería”, consiste en que los niños sufren algún proceso infeccioso al menos una vez al mes y suelen tratarse de enfermedades en estadios leves como resfriados, rozaduras, diarreas, conjuntivitis (ojos), otitis (oído), etc.; hasta formas graves como neumonías y meningitis (cerebro).

En estas circunstancias los contagios son difíciles de evitar y los niños que conviven o comparten áreas o juguetes comunes tienen el alrededor de un 80% de riesgo de enfermarse.

La mejor medida protectora para el resto de los niños en la estancia y del propio personal cuidador, es no recibir niños enfermos; por parte de los padres se debe crear la consciencia de que su hijo (a) necesita estar en su casa para recuperarse, por lo que su asistencia a la guardería se cancela.

Aunque el día de hoy es una necesidad contar con una guardería o estancia infantil confiable, ya que la madre es un portador económico muy importante en la familia, sería imposible evitar que se produzca el síndrome de guardería; por lo que recomendamos las siguientes medidas preventivas:

  • Nunca lleve a su hijo a la guardería cuando presente síntomas como fiebre, ronchitas, tos, flujo nasal abundante o diarrea, ya que pueden ser provocados por virus o bacterias y a la larga complicarse; acuda a su médico (pediatra) y posteriormente considere sus indicaciones.
  • Nunca los automedique.
  • Su hijo (a) debe asistir con las uñas cortas y limpio (baño y cambio de ropa diario), ya que esto favorece como barrera a la transmisión de microorganismos.
  • Lave bien sus artículos personales (biberones, depósitos de leche, baberos, pañalera, etc.)
  • Nunca lleve de su hogar juguetes a la guardería y posteriormente los regrese, el vaivén provoca una rápida diseminación dentro del propio núcleo familiar.
  • Enséñele a lavarse las manos siempre después de realizar cualquier actividad.
  • Consumir alimentos enriquecidos con vitamina A, C, D (melón, papaya, cítricos, tomate, guayabas, zanahorias, etc.)
  • Debe tener completa su cartilla de vacunación de acuerdo a su edad.
  • Protéjalo del frío, pero sin exagerar.
  • Envíe cambios de ropa extra.
  • Los niños que se enferman de manera recurrente requieren ser valorados por el pediatra.
  • La lactancia materna, mínimo por los primeros 6 meses de vida, es un fuerte protector natural para su bebé.
  • Exija que los cuidadores de su hijo (a) estén libres de infecciones, para evitar contagios durante su cuidado, cambio de pañales, manejo y preparación de alimentos.

Es evidente que en muchas ocasiones la cadena de contagios que provocan el síndrome de guardería se origina en el propio hogar. Tome sus precauciones en su propia casa.

 

No obstante, esta posibilidad no debe crear alarma en los padres que llevan a sus hijos a la guardería. La mayoría de esos procesos infecciosos, salvo casos muy concretos, son leves, pasajeros y, sobre todo, inevitables.

Diversos estudios han encontrado que los bebés que asisten a grupos grandes en guarderías antes de los dos años y medio sufren más infecciones respiratorias y de oído, que los niños cuidados en casa; pero son menos propensos a sufrir estas enfermedades cuando comienzan la escuela primaria.

 

DRA. ANGÉLICA PON MÉNDEZ

EPIDEMIOLOGÍA / SALUD PÚBLICA

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