Comes para vivir o vives para comer

Comes para vivir o vives para comer

Uno de los temas que más preocupa a la mayoría de las personas es tener control sobre su peso y todos quisieran poder lograrlo de forma fácil, sin esfuerzo y sin tener que hacer ningún cambio; es decir, poder seguir comiendo lo mismo de siempre pero sin subir de peso.

Esto mismo lleva a las personas a querer apegarse a dietas restrictivas o prometedoras que ofrecen solución al sobrepeso. Algunas logran bajar pero muchas también con el paso del tiempo lo terminan recuperando no porque haya sido una mala dieta, sino porque no han tomado consciencia de su problemática y lo que aparenta ser un problema de control de peso en el fondo es la punta del iceberg de una adicción a sus malos hábitos.

Generalmente cuando escuchamos la palabra estoy a “dieta” lo relacionamos con restricciones y lo displicente, cuando en realidad una dieta es el nombre que se le da al tipo de alimentación que pones en práctica en tu vida, es decir, aunque no te estés restringiendo de comida o asesorando con un nutriólogo, tú ya estas a dieta.

Detente un momento a pensar y escribe en una hoja las cosas que sueles comer durante el día a lo largo de una semana; lo que hayas escrito es exactamente el tipo de alimentación que hasta ahora ha estado afectando tu salud, tu autoestima y tus emociones, porque recuerda ¡somos lo que comemos!

Y no se trata de que ahora tires esa dieta a la basura y a partir de mañana hagas la dieta más restrictiva que puedas. Al contrario, solamente ponte a pensar los alimentos que hasta ahora habían conformado tu dieta, de ahí selecciona tres que pudieras disminuir las cantidades sin generarte demasiada ansiedad o ponerte de mal humor, y escoge otros tres que sean saludables y disfrutes profundamente para aumentar su cantidad y compensar aquello que dejarás de comer.

Aquí, el secreto no es plantearse metas de miss universo y querer bajar en una semana lo que subiste a lo largo de 6 meses o más, sino empezar a hacer un análisis profundo acerca de cómo te relacionas con tu comida y cómo necesitas empezar a hacer cambios pequeños que se conviertan en hábitos más saludables y perdurables al paso del tiempo, porque esto es lo que realmente te asegurará que no estés esperando llegar a la meta de peso para volver a consumir exactamente lo mismo que antes comías y te hacía subir de peso.

A veces plantearse un cambio pequeño pero consistente es justo lo que detona que te sientas con la suficiente motivación y autoestima para seguir haciendo más cambios, no porque alguien te viene correteando sino porque vas a tu propio ritmo y lo vas disfrutando.

A final de cuentas todo lo que nos causa placer impacta profundamente en nuestras motivaciones y si tú logras instalar nuevos hábitos que te hagan el camino agradable, cuando menos esperes ya habrás aprendido cómo mantener un saludable control de tu peso y una sana relación con tu cuerpo y tus alimentos.

Psic. Rhona Fabiola Flores

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