LA SEXUALIDAD EN LOS ADULTOS MAYORES

LA SEXUALIDAD EN LOS ADULTOS MAYORES

No se puede negar la realidad de que el ser humano es un individuo sexuado y, como tal, la vida sexual plena a la que se expone y puede llevar, se presenta en las diferentes etapas de la vida, incluyendo la de los adultos mayores de 50 años.

La demanda de atención médica y servicios de salud sexual por parte de los adultos mayores, en su mayoría casados o en algún tipo de relación íntima, se ha visto favorecida gracias a la disponibilidad de nuevos medicamentos para tratar diferentes disfunciones sexuales. Esto ha llevado a los profesionales del área a darse cuenta de que la accesibilidad a información sobre el comportamiento sexual (coito, sexo oral, masturbación, etc.), y los cambios que surgen durante las diferentes etapas de vida o por enfermedades, es muy limitada.

El escaso conocimiento sobre este tema, incluso en la comunidad médica, es en parte debido a la falsa creencia de que los adultos mayores son sexualmente inactivos o por la incomodidad que genera el realizar este tipo de preguntas al hacer un historial médico. Pero según un estudio realizado por la Dr. StacyLindau, de la Universidad de Chicago, para la mayoría de los adultos mayores la sexualidad es considerada una parte importante de la vida.

Existen diferentes factores que afectan la vida sexual de esta generación, entre ellos cabe mencionar los de tipo cultural, psicológico y fisiológico. Dentro del aspecto cultural y psicológico se encuentra el rechazo por parte de la sociedad la cual tiene la errónea idea de que los adultos mayores son seres asexuados, creyendo que el deseo sexual o incluso la capacidad de mantener una relación íntima se pierde con el paso de los años.

Esta creencia sea tal vez la de mayor arraigo en nuestra sociedad, incluso hay adultos, tanto hombres como mujeres, que se limitan al pasar los 45 años de edad, influenciados por las creencias populares al respecto, se transforman en máquinas proveedoras de sustento y cuidado en el hogar, descuidando su vida y desarrollo personal, incluyendo su sexualidad.

Lo cierto es que los adultos mayores pueden y en muchos casos practican o practicarán actos sexuales, el problema está en que para no ser juzgados lo harán de forma clandestina, con parejas ocasionales o con material pornográfico, ocultándose de las personas que los rodean, principalmente su familia, puesto que son los primeros en juzgarlos, trayendo así otro conjunto de problemas que convierte esto en un ciclo.

Otro punto importante es el acceso a una pareja, en esta etapa de la vida es más común encontrarse con personas cuya pareja ha fallecido, lo que es un factor importante en la interrupción de la actividad sexual, y si este periodo ha sido largo, sumado a que la relación con la pareja fallecida fue placentera, dificulta la posibilidad de reiniciar dicha actividad. Para la mujer esto tiene un mayor impacto, ya que no está bien visto el hecho de que vuelva a contraer matrimonio y si lo llega a hacer usualmente la pareja es de mayor edad, lo que las puede llevar a tener más un papel de cuidadora que de esposa en sentido de intimidad.

Es importante puntualizar la necesidad de educar a la sociedad, ya que se ha demostrado en múltiples estudios que ésta requiere saber sobre el tema, entender por qué no es algo fuera de lo común, y que además puede aumentar la calidad de vida de los adultos mayores.

El tipo de educación sexual que se imparte en las escuelas de etapa básica y superior no es la correcta o suficiente como para sentirse cómodo con la sexualidad propia, mucho menos con la de un grupo de la sociedad que se cree no practican estas actividades.

Como parte de la educación sexual de la población joven, debe incluirse el tema de la sexualidad en el adulto mayor para que, cuando lleguen a dicha etapa, rompan con las creencias de que la sexualidad activa termina al pasar los 50 años de edad cuando, con una buena orientación, salud y autoestima, pudiera ser una etapa muy placentera de su vida sexual al desarrollarse plenamente. Los jóvenes, desde etapas tempranas, comprenderían y aceptarían la sexualidad en los adultos mayores al saber que ellos mismos llegarán a dicha etapa en su vida, ahora en situación de aceptabilidad y tolerancia.

Existe otro tipo de factores que pueden afectar de igual manera la actividad sexual, entre éstos se deben considerar distintos cambios tanto anatómicos, funcionales, fisiológicos, como también hormonales, que afectan el patrón sexual de los adultos mayores. Los cambios funcionales que se pueden observar tanto en el hombre como en la mujer son  la lentitud de la erección y su corta duración, y el descenso de la lubricación vaginal en la mujer, lo cual puede llevar a una penetración menos placentera; tanto uno como el otro pueden ser atendidos con la utilización adecuada y profesionalmente recetada de medicamentos y auxiliares físicos como lubricantes adecuados. También hay factores hormonales que pueden ser modificados ya sea por la utilización de fármacos o derivados del envejecimiento fisiológico.

No se puede negar que hay enfermedades que pueden alterar la conducta sexual en los adultos mayores. Algunas de las que deben considerarse son, por ejemplo, la hipertensión, ya que los distintos medicamentos utilizados para su tratamiento pueden llevar a cierto grado de impotencia en algunos hombres; existen también enfermedades neurológicas, tales como la enfermedad de Parkinson o la demencia que pueden afectar la actividad sexual. Dentro de las enfermedades de las vías urinarias se pueden considerar las infecciones y la incontinencia urinaria, esta última generando un disconfort psicológico. Siempre hay que consultar, sin pena ni temores, a su médico tratante de dichos padecimientos y solicitarle información específica sobre el impacto en su sexualidad, recomendaciones a seguir, etc.

La Dr. Adela Herrera, médico geriatra de la Universidad de Chile, hace referencia al estudio de Master y Johnson donde mencionan que no hay un límite para una correcta respuesta sexual, pero el paso de los  años lleva a una disminución del estímulo sexual que puede estar acompañado por un aumento del deseo sexual, a menos de que se tenga alguna enfermedad.

Con esto último, y basándonos en el estudio realizado por la Dr. Lindau, se puede concluir que la disminución de la actividad sexual está más relacionada con la salud física que con la edad. Un punto importante a considerar es el ejercicio físico, mientras más actividad física tenga la persona su vida sexual se verá favorecida y, por lo mismo, se debe recomendar el ejercicio físico de preferencia aeróbico como disciplina a seguir entre los adultos mayores, ya que mejora su condición física y aumenta sobre todo su autoestima en forma considerable, lo que impacta en su vida sexual activa.

Por lo antes expuesto, se recomienda a todos los adultos mayores que sientan o crean que su actividad sexual se está viendo afectada, acudan con orientadores calificados y capacitados, para recibir información y recomendaciones que mejoren su función sexual de acuerdo a sus capacidades; estos orientadores pueden ser médicos, sexólogos, psicólogos, etc. que estén debidamente certificados para dicha función orientadora.

Se debe romper con el tabú de que un adulto mayor no puede o debe tener una sexualidad activa, cuando la realidad es totalmente lo contrario a este punto de vista; con las limitantes funcionales y anatómicas propias de la edad y padecimientos agregados, puede gozar de una sexualidad plena, aprovechando su experiencia y reconociendo que, en la mayoría de los casos, si así lo desea puede satisfacer sus necesidades en armonía con su desarrollo integral físico y mental.

Recuerde, hay que abrir la mente hacia un mejor entendimiento de nuestra sexualidad y consultar siempre a un profesional capacitado para orientación integral.

E.M. Carolina Cortez – Dr. Miguel A. Fraga

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *