AÑO NUEVO: FIGURA NUEVA

 

Año nuevo: Figura nueva

En los propósitos de año nuevo muchas personas incluimos el bajar de peso. Todos conocemos alguna persona o incluso nosotros mismos hemos pasado por todas las dietas habidas y por haber; y aun así, no conseguimos bajar de peso. Hemos sido capaces de comer solo manzanas todo el día, nos hemos hecho fan de los productos “light”, pero no conseguimos bajar de peso. Esto podría tener una explicación.

En uno de mis momentos de ocio mientras “navegaba” por Internet hace unos días me topé con un documental realmente interesante: “Programados para ser gordos”. El documental cita ciertas sustancias a las cuales estamos expuestos en nuestra vida diaria que van modificando ciertas funciones de nuestro organismo y como el mismo nombre lo indica nos programan para ser gordos. Estas sustancias han sido denominadas por la comunidad científica como obesógenos.

Obesógenos: Sustancias químicas que actúan de manera endocrina sobre las células adiposas de nuestro organismo; incrementan el número de células grasas, aumentan la capacidad de estas células para almacenar grasa, nos vuelven resistentes a la insulina, y afectan nuestros mecanismos de saciedad ocasionando que comamos más de lo debido. Estás sustancias pueden ser capaces de modificar el ADN de los individuos, pasando de generación en generación.

Se cree que determinan si un individuo será obeso desde el momento que se está en el útero, por lo tanto una amplia exposición a estas sustancias pudo habernos predispuesto a ser obesos, y no sólo afectan a los fetos, también tienen efecto sobre los adultos.

Estamos expuestos a estas sustancias diariamente debido a que se encuentran en los plaguicidas que se utilizan en los alimentos, en ciertos medicamentos que se utilizan para tratar la diabetes, en los utensilios de teflón, en bolsas y botellas de plástico, en los productos para el cabello, incluso como endulzantes o saborizantes en los alimentos industrializados. Estas sustancias son absorbidas rápidamente por nuestra piel y pasan directamente a la circulación para después surtir su efecto en el metabolismo.

Principales obesógenos:

  • Atrazina y DDE: Compuestos encontrados en plaguicidas de alimentos.
  • Avandina: Sustancia contenida en los fármacos para la diabetes.
  • Fitoesteroles: Estrógeno vegetal de la soja.
  • Glutamato monosódico: Potenciador de sabor utilizado en la comida oriental, y añadido a todos los productos enlatados y empaquetados.
  • BPA: Compuesto derivado de plástico que se encuentra en bolsas y envases de plástico, aguas embotelladas, incluso en los recibos que te dan al pagar en el supermecado.

Prevención:

  • Tratar de tomar agua en envases de vidrio.
  • Colocar nuestras botellas de agua en lugares frescos.
  • Reducir el consumo de productos empaquetados y enlatados.
  • Consumir productos orgánicos.
  • Evitar el cigarro.
  • Comprar carnes y otros productos frescos y no empaquetados.
  • Hacer ejercicio regularmente para eliminar toxinas.

NO podemos echarle la culpa a todas estas sustancias químicas, ya me estoy imaginando a muchos pensando “con razón estoy gordo”, recordemos también que existe el libre albedrío, estas sustancias nos predisponen a ser obesos sí, pero si le sumamos una mala alimentación y la falta de ejercicio, obviamente la consecuencia será la obesidad.

Por eso, este año nuevo proponte una figura nueva, trata de evitar estos obesógenos, y principalmente, apostar a una alimentación balanceada y una rutina de ejercicio. Acude con un profesional en nutrición para que te oriente en cómo llevar una correcta alimentación; estamos para ayudar a lograr el objetivo de una figura nueva.

 

Antonio Alejandro Salaices Ávila

Licenciado en Nutrición

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