Entendiendo la ciencia de la Inmuno-Oncología

 

Entendiendo la ciencia de la Inmuno-Oncología

¿Como debemos entender esto?

Podríamos decir que es el uso de la respuesta inmunitaria natural del cuerpo para combatir el Cáncer.

Nuestro Sistema Inmunológico es capaz de reconocer y eliminar las células cancerosas en el microambiente tumoral, así tanto la inmunidad innata como la adaptativa, actúan como una red complementaria de autodefensa en contra de las amenazas externas, a veces también contra las amenazas internas, tal es el caso de las enfermedades auto-inmunes como el Lupus eritematoso sistémico o la Artritis Reumatoide, no obstante, en el caso de los tumores malignos, estos pueden y suelen utilizar varios mecanismos para escapar a la detección y permitir por tanto su crecimiento y desarrollo.

El empoderamiento de nuestro sistema inmunitario se establece a través de:

  1. La respuesta inmunitaria innata, que constituye la primera línea de defensa, identifica y ataca a las células tumorales hasta entonces desconocidas para el organismo y lo hace de una manera inespecífica, es decir, sin requerir de un antígeno especifico, lo hace a través de sus células efectoras principales, mismas que son conocidas como “N.K.C.” (Natural Killer Cell) o células naturalmente asesinas.
  2. La respuesta inmunitaria adaptativa en cambio, si ataca a los antígenos tumorales, es duradera y una vez activada se puede sostener a través de una respuesta de “memoria”. Sus principales células efectoras son los Linfocitos “T” citotóxicos.

 

La actividad anti-tumoral de las NKC y los Linfocitos T, se regula a través de una red de vías de señalización, ya sea para la activación (desencadenando las repuestas inmunitarias) o bien para la inhibición (contrarrestan la activación inmunitaria como los puntos de control).  Hay numerosos estudios que investigan la posibilidad de modular para restaurar la capacidad de la respuesta innata para combatir al Cáncer, mediante activación inmunitaria se estudian los receptores: SLAMF7, CD 137 y mediante la inhibición inmunitaria CSF1R o el KIR, un receptor situado en la superficie de las NKC, impidiendo que las NKC asesinen a las células normales, ahora bien, las vías que regulan la respuesta inmunitaria adaptativa (como ejemplos tenemos) Activadoras: CD 137, GITR u OX40 e Inhibidoras: CTLA-4, PD-1, LAG-3, CD73 e IDO (enzima intracelular que inicia la descomposición de triptófano, aminoácido esencial para la supervivencia del linfocito.

El equilibrio inmunológico se mantiene a través de la combinación de estas vías de señalización de activación e inhibición.  Pueden funcionar en combinación para modular directa o indirectamente la actividad de las células efectoras, es decir las ya comentadas NKC y los Linfocitos “T”

Nuestro sistema inmune es realmente maravilloso, nos defiende a lo largo de toda nuestra vida, sin embargo, en algún “punto “eventualmente lo “inquebrantable se quiebra”.

Desde 1960 se describió la Teoría de la “Vigilancia Inmunológica” (acreedora por cierto a un Premio Nobel de Medicina) en ella se hace referencia, desde aquellos entonces, a 7 mecanismos a través de los cuales el Cáncer “escapaba” a dicha vigilancia.  57 años después y tras los notables avances en la Biología Molecular, Genética, Epigenética y Ciencias relacionadas; tenemos un conocimiento mucho más amplio y por supuesto, muchos más mecanismos de “escape” han sido descritos.  Estos conocimientos nos han brindado además, información en el sentido opuesto, es decir, nos han enseñado como proteger al Sistema de Vigilancia Inmunológica y de alguna manera “blindarlo” a fin de mantenernos a una sana distancia de la amenaza del Cáncer y de otros agentes externos. El punto central es que para ello, debemos modificar sustancialmente nuestros hábitos y estilos de vida, he ahí lo complicado en nuestro país con la escasa “Cultura de la Prevención” que existe.

El equilibrio inmunitario se mantiene a través de la combinación de las vías de señalización de activación e inhibición, estas pueden funcionar en combinación para modular directa o indirectamente la actividad de las células efectoras tales como las NKC y los linfocitos T citotóxicos, estas vías involucran diferentes moléculas que se encuentran en la superficie de las células logrando a través de una compleja red transductora y una maquinaria de ejecución muy sofisticada, activar directamente su actividad anti-tumoral y regular los mecanismos de supresión, cooperando todo ello en un combate frontal al Cáncer.

Así mismo el progreso tecnológico, ha desarrollado biomarcadores inmunitarios que miden la actividad dentro del microambiente tumoral, ya sea en células inmunes infiltrantes del tumor, péptidos (proteínas) secretados o de la superficie celular y células inmunosupresoras.  La evaluación de múltiples marcadores ahora disponibles, ofrecen una representación mucho más real del microambiente tumoral, así como una evaluación más precisa y completa que traduce en relevancia clínica aplicable.

Existen también diferentes biomarcadores inmunitarios en proceso de investigación en diferentes tipos de Cáncer -pues tengamos presente que existen cientos de tumores distintos- esto se estudia bajo puntuación inmunitaria de linfocitos T CD4 y CD8, firmas de expresión génica, expresión de marcadores tumorales inmunológicos o carga mutacional y antígenos nuevos. El campo de los biomarcadores inmunitarios tiene como objetivo caracterizar las interacciones en curso entre el sistema inmunitario y los diferentes tipos de cáncer en los seres humanos, entendiendo por supuesto que aunque semejantes, los seres humanos somos distintos y cada uno reaccionaremos de una manera personal y distinta.

De ello se desprende la posición que hoy día guarda la ciencia en relación a los tratamientos oncológicos, estamos sin duda alguna, viviendo una etapa histórica de transición, en donde la quimioterapia (que ha sido lo mejor que tenemos para combatir el Cáncer en los últimos 50-60 años) empieza a “ceder el trono” a la Inmuno-Oncología, como de hecho ya vemos en algunos tipos de Cáncer: el de Pulmón, el de Piel (Melanomas) y en ciertos tipos de tumores del Colon, justamente los tipos de cáncer más inmunogénicos que existen. La Inmuno-Oncología busca activar la respuesta inmunitaria natural del cuerpo para combatir a este “terrible enemigo” de una manera más eficaz y mucho menos toxica.

También, la respuesta inmunitaria evoluciona y se expande constantemente con el tiempo para reconocer y recordar los antígenos tumorales, esta capacidad de propagación y perpetuación sugiere la naturaleza inteligente de la respuesta inmunitaria, que no solo permanecen ahí, estática, sino que mejora y profundiza con el paso del tiempo.  A medida que esto ocurre, algunos linfocitos T citotóxicos maduran y se convierten en linfocitos T de memoria, es decir, proporcionan inmunidad a largo plazo incluso, si el estímulo original que ocasiono el problema ya no está presente.

Si bien en no pocos casos, después del uso de fármacos de Inmunoterapia hay un incremento inicial en los diámetros del tumor (pseudoprogresión), en una etapa ulterior existe una franca reducción de las masas tumorales en la mayoría de los casos.  Habrá que tener paciencia y no juzgar demasiado pronto, por ello los criterios utilizados en la actualidad para evaluar el beneficio potencial de los tratamientos oncológicos, necesariamente tendrán que ser diferentes.   En el caso de tratamientos inmuno-oncológicos, se requiere un enfoque más integral de los criterios de evaluación para reconocer el beneficio potencial, así por ejemplo, se están implementando: reducción del riesgo relativo, análisis por puntos temporales y mediana de duración de la respuesta, es decir, el tiempo al que el 50% de los pacientes han progresado o fallecido, el estudio de estas medidas en combinación, puede proveer una visión más amplia y completa de la diferencia entre el grupo de pacientes tratados de esta en forma, y su comparación con el grupo de control, es decir, el grupo tratado de manera convencional con Quimioterapia por ejemplo, comparando también por supuesto la sobrevida libre de progresión y la sobrevida global.

Si bien los efectos adversos son proporcionalmente mucho menores a los tratamientos convencionales, no olvidemos que también existen. Son diferentes a los que conocemos con la Quimioterapia, pero ahí están y habrá que estar muy pendientes de ellos.   Por supuesto, a medida que la investigación en los avances de la activación del sistema inmunitario y más datos se pongan a disposición, evolucionará el entendimiento y el manejo apropiado de las reacciones adversas inmuno-mediadas.  Por otro lado, el amplio potencial de la investigación en Inmuno-Oncologia abarca una amplia gama tanto de tumores sólidos como de enfermedades hematológicas malignas (Leucemias), los tipos de Cáncer más inmunogenicos reportados hasta ahora son: Melanoma, Cáncer Pulmonar, Cáncer Colon, Cáncer de Vejiga, Cáncer de Mama, Cáncer Gastro-Esofágico, Glioblastoma Cerebral, Canceres de la Cabeza y el Cuello, Cáncer de Ovario, Cáncer de Riñón, Cáncer de Próstata y Cáncer hematológico; si bien varían los valores, más o menos se presentan en ese orden de incidencia en los diferentes reportes de la “literatura” médica internacional.

La investigación Inmuno-Oncológica está en constante evolución, el descubrimiento de vías inmunes manipuladas por células tumorales puede restaurar la capacidad del cuerpo para combatir el Cáncer, esta rama de la terapéutica medica actual continua expandiéndose, impulsada por muchos pacientes con Cáncer avanzado que esperan poder renovar su esperanza y la posibilidad de tener no solo una vida más larga, también una vida más digna y de mejor calidad.

Si bien hay un franco sustrato inmune, genético y epigenético en el origen del Cáncer, sigue siendo mayor el porcentaje de pacientes que presentan un Cáncer esporádico, por tanto, no olvidemos quizás lo más relevante, podemos potencialmente de manera directa o indirecta, implementar medidas reductoras de riesgo y evitar hasta 4 de cada 10 casos que ya tengan el diagnóstico de Cáncer.  Como casi todo en esta vida, la solución está en todos y cada uno de nosotros, los factores externos son circunstanciales.  Cambiemos lo que si podemos cambiar:

  1. Manténgase delgado

Mantenerse en un peso saludable es una de las formas más importantes de protegerse del cáncer. Lo ideal es alcanzar un índice de masa corporal (IMC) de 21 a 23. Trate de evitar subir de peso a medida que envejece, especialmente alrededor de la cintura.

  1. Muévase más, siéntese menos

Póngase como meta hacer al menos 30 minutos de actividad física todos los días. Dé una caminata a paso ligero, ande en bicicleta o trabaje en el jardín. Busque formas de incorporar más actividad en su vida diaria, por ejemplo, vaya al trabajo caminando o use las escaleras en vez del ascensor. Consulte a su médico antes de aumentar su nivel de actividad.

  1. Evite las bebidas azucaradas y las comidas rápidas

Los alimentos con alto contenido de grasa y la comida chatarra así como las bebidas azucaradas tienen muchas calorías y aumentan sus probabilidades de subir de peso.

  1. Coma más alimentos de origen vegetal

Incorpore más granos integrales, frutas, verduras y legumbres (frijoles, chícharos y lentejas) a su dieta. Estos alimentos contienen muchos nutrientes y fibras y pocas calorías. Limite la ingesta de alimentos que contengan almidones refinados, que contribuyen a subir de peso.

  1. Restrinja las carnes rojas y procesadas

Las carnes rojas y procesadas se han asociado al cáncer de colon. Limite el consumo de carnes rojas (de res, cerdo, cordero, cabra) y elija cortes magros. Evite las carnes curadas, ahumadas, saladas o con conservantes. La carne de ave y el pescado son opciones más saludables.

  1. Limite el consumo de alcohol

Si decide consumir alcohol, no tome más de dos bebidas por día si es hombre o una si es mujer.

  1. Limite la sal y los alimentos salados

Necesitamos algo de sal (sodio) para estar sanos, pero la mayoría de las personas consume demasiado. Y la mayoría de la sal proviene de los alimentos procesados. Lea atentamente las etiquetas de los alimentos y trate de limitar la sal. La mayoría de las personas debería consumir no más de 2,400 mg de sodio por día.

  1. No dependa de los suplementos para prevenir el cáncer

Trate de obtener las vitaminas y los minerales que necesita de los alimentos que consume, no de píldoras. Su médico puede decirle si necesita tomar vitaminas o minerales para complementar su dieta.

  1. Dé el pecho a su bebé al menos durante 6 meses

Si tiene un bebé, trate de darle el pecho al menos durante 6 meses. Esto puede ayudar a protegerla de desarrollar cáncer de seno. También puede ayudar a prevenir que su bebé tenga sobrepeso ahora y en el futuro.

  1. No fume ni mastique tabaco

El consumo de tabaco está vinculado con al menos 15 tipos de cáncer y es responsable de aproximadamente el 30 por ciento de las muertes por cáncer. Si fuma, deje de hacerlo. Si no fuma, no empiece. Tampoco permita que otras personas fumen a su alrededor. El humo ajeno también puede ser mortal.

Les aseguro que mucho podremos hacer con estos 10 principios saludables para no pasar a formar parte de la estadística.

 

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Especialista en Oncología Médica

Presidente de ProOncavi A.C.

presidencia@prooncaviac.org

 

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