MUERTE DE CUNA: MÁS COMÚN DE LO QUE SE CREE

“MUERTE DE CUNA: MÁS COMÚN DE LO QUE SE CREE”

El síndrome de la muerte súbita en lactantes (SMSL) o Muerte de Cuna es la causa principal de muerte en los bebés de entre un mes y un año. Anualmente cobra las vidas de aproximadamente 2,500 niñ@s solamente en Estados Unidos.

La Muerte de Cuna es la muerte súbita inexplicable de niños menores de un año. Es una enfermedad que da terror a los padres porque se presenta sin previo aviso, generalmente en bebés aparentemente sanos. La mayoría de los casos de SMSL se producen mientras los niños duermen; por ello se le conoce como “muerte en la cuna”.

Los niños que fallecen por esta condición no demuestran signos de haber sufrido. Para llegar a su diagnóstico se deben descartar otras posibles causas de muerte, por ejemplo: accidentes, malos tratos, enfermedades del corazón y metabólicas; es indispensable revisar la historia médica del infante, las características socio-ambientales y la autopsia obligada.

Sus causas siguen siendo desconocidas a pesar de los años invertidos en la investigación de esta enfermedad. En nuestro país se registran al año aproximadamente alrededor de 350 defunciones por esta condición. A través de una encuesta del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados se obtuvieron estos datos relacionados:

  • 81% de los mexicanos cree que la posición correcta en la que deben dormir los bebés es de lado o boca abajo.

Dormir de lado o boca abajo es la condición que incrementa el riesgo de Muerte de Cuna, sin embargo, de acuerdo a la encuesta se observa que el desconocimiento en nuestro país favorece la presencia del SMSL al subestimarse tan grave situación.

DATOS      

  • La probabilidad de muerte de cuna es mayor en el sexo masculino.
  • En los lactantes afroamericanos la probabilidad es el doble en comparación con los bebés caucásicos.
  • El riesgo es mayor cuando es bajo el nivel socioeconómico y de educación, bebés de madres adolescentes y al cuidado de tres o más hijos.
  • Su frecuencia mayor es entre los 2 y los 4 meses de edad, y poco frecuente los casos antes de las 2 semanas de vida y después de los 6 meses.
  • Tiene 5 veces más riesgo si el bebé cuenta con el antecedente de un hermano fallecido por SMSL.
  • En caso de abuso, abandono, de privación afectiva o pobreza, el riesgo de recurrencia es mayor.
  • En los gemelos existe un riesgo de hasta el 4% en las primeras 24 horas.
  • La gran mayoría de los casos ocurren entre la media noche y las 9 de la mañana, por lo que se ha supuesto que acontecen durante el sueño.
  • Predominan las defunciones en los meses fríos y húmedos.
  • Cohabitación es un factor protector importante: compartir habitación sin compartir cama disminuye el riesgo; porque se considera que los padres están cerca y al pendiente de inmediato.

Factores de riesgo:

MADRE                            INFANTE
  • Deficiente control durante el embarazo.
  • Fiebre durante el embarazo.
  • Nacimiento prematuro.
  • Exposición al humo del tabaco: tabaquismo pasivo y activo.
  • Uso de drogas tipo opiáceos y alcohol en ambos padres durante y después del embarazo.
  • Ausencia de cuidados maternos.
  • Lactancia materna nula.
  • Dormir en la misma cama con los padres.
  • Exceso de calor por demasiada vestimenta o ropa de cama a la hora de dormir; su frecuencia aumenta con la exposición del bebé a temperaturas frías.
  • Dormir boca abajo. Dormir de lado es inestable ya que muchos niños con sus movimientos acabarán en posición de boca abajo.
  • Dejarlos solos con el biberón

Recomendaciones para prevenirlo:

  • Lactancia materna
  • Dormir boca arriba, es lo más importante
  • Acostar al bebé en superficies planas: los colchones deben ser firmes y mantener su forma incluso cuando sean colocadas las sábanas de modo que no haya espacios entre el colchón y la barandilla de la cuna. Usar sábanas ajustables y ropa de cama específica.
  • No poner muñecos, edredones, cojines, etc. a su alrededor.
  • No dormir en la misma cama, pero sí en la misma habitación de preferencia hasta el primer año de vida.
  • Monitorear a su bebé.
  • No arroparlo de sobremanera, ni cubrirle la cabeza al momento de dormir.
  • 20°C es la temperatura ideal de su habitación.
  • Aplicar todas sus vacunas de acuerdo a su edad.

El dramatismo del fallecimiento, lo inesperado del mismo y las circunstancias en las que se produce, ocasionan un tremendo impacto en las familias, en quienes con frecuencia deja secuelas y temores muy importantes.

 

Dra. Angélica Pon Méndez

Epidemiología / Salud Pública

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *