Día del Niño y la Niña

Día del Niño y la Niña

El día 30 de Abril celebramos a niños y niñas. Cómo se definió ese día y por quién, seguro ha sido ya escrito y comentado en los anales de la historia. También se ha expresado con abundancia el comentario que se les debe honrar no sólo ese día, sino todo el año, así que mejor quiero utilizar este espacio para hablar de las y los festejados con otra perspectiva.

Ellos y ellas son la vida de las casas. Son la energía capaz de convertir una casa en un hogar, una vivienda modesta en un palacio y también, por supuesto, un lugar pacífico en un manicomio, literalmente hablando. Tienen la capacidad de crear un extraordinario juego en un metro cuadrado, inventar un juguete con una simple tapa de plástico o escalar la montaña en un montón de tierra. Para ellos, lo “cool” es el juego y no el juguete.

Los niños y las niñas pueden ser de lo más impertinentes, latosos, inquietos, metiches e insoportables, pero con ellos, la vida es mucho más intensa y la escala de valores de un ser humano cambia drásticamente cuando se tiene la dicha de ser padre, madre, abuelo(a), entrenador, maestro o compañía de un pequeño o pequeña.

Las imágenes de un bebé sonriendo a su madre y observándola son una muestra clara del sentimiento tan poderoso que un ser humano puede causar en otro, igual, de la misma magnitud, en su respectiva diferencia generacional. Un bebé es capaz de provocar una sonrisa a casi cualquier adulto porque proyecta su hermosa y pura energía.

Hace apenas unos días tuve la fortuna de escuchar a mis hijas haciendo sus ejercicios en el piano y un sábado anterior observar a otra de ellas anotando diez canastas en su partido de básquet. En esos momentos, me sentí el hombre más afortunado del mundo. Le di gracias a Dios porque puedo verlas, disfrutarlas y amarlas, y oro por aquellos y aquellas niñas que son pacientes de la Fundación Castro Limón, quienes son absolutamente iguales que ellas, pero con una condición de vida diferente.

Finalmente, papá, mamá, tío, abuela, entrenador, etc. etc., recuerda que cuando estamos frente a un niño o niña, tenemos la irrenunciable responsabilidad de ser modelos para ellos. Son unas esponjas que día a día absorben todo de nosotros. Ante ellos, no siempre podemos darnos el lujo de ser como somos, a menos que seas de esas personas que regularmente están muy atentas a su propio ser, ya que aprenderán de ti reacciones, palabras, mentiras, aciertos, etc.

Para ser más preciso, sólo hazte estas preguntas: ¿Quieres educar a tus hijos para ser parte de los círculos de vicio y corrupción? ¿Quisieras que tu hija buscara de pareja a un hombre violento que no le permita ser? ¿Apreciarías que tu hijo busque a una mujer que lo anule y lo critique? o ¿Te gustaría que ella o él, fueran personas de bien, que sepan respetar y hacerse respetar, que levanten la voz fuerte para exigir sus derechos, sin descuidar sus propias responsabilidades sociales y cívicas?

Bueno, pues en este momento, mejor dicho, desde este momento, tienes la gran oportunidad de enderezar la forma en que te comportas con ellos. Tienes una segunda oportunidad para que aprendan de ti lo que quieres que ellos sean de grandes.

 

Pedro Cruz Camarena

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