SÍNDROME MAMÁ GALLINA

“SÍNDROME MAMÁ GALLINA:

SOBREPROTECCIÓN MATERNAL”

Aunque el rol de la mujer actual en la mayoría de las veces sea el trabajar y dedicarse al hogar, el buen papel de mamá o de esposa depende de la calidad del cuidado que demos a quienes nos rodean.

¿QUÉ ES?

El síndrome de la mamá gallina recibe el nombre por el comportamiento típico de la gallina que protege a sus polluelos con fuerza. También se le conoce como “Síndrome Mamá Wendy”.

Básicamente hace referencia a la relación poco saludable que se establece entre madre e hijo cuando la madre tiende a sobreproteger al extremo a su hijo al punto, no sólo de educarle y guiarle, sino también, hasta el punto de vivir su propia vida.

Posee un trasfondo sociocultural, durante siglos se ha asociado tanto el papel femenino con el cuidado de los hijos, que algunas mujeres tienden a interiorizar este rol pero de una forma insana a nivel emocional porque el amor puede dejar de ser saludable cuando se convierte en obsesivo.

Las mamás gallinas no es que sean madres pésimas, el problema es que la sobreprotección materna impide a los hijos a tener su propio espacio y enfrentar los retos de la vida por sí solos. El problema surge cuando esta preocupación es excesiva, y entonces, el amor insano daña la autoestima infantil.

No debe confundirse con las “Mamás Cuervos”, éstas son aquellas que realizan una defensa férrea por sus hijos, además que a su percepción siempre son los más bellos y mejores hijos. Y las “Mamás Gallinas”, son sobreprotectoras excesivas.

¿POR QUÉ SE PRESENTA?

  • Se presenta mayormente en las mujeres que han sido abandonadas o maltratadas en alguna etapa de su vida.
  • Reducen toda su vida como mujer a la maternidad, tomando al hijo como un medio para llenar los vacíos y las frustraciones internas.
  • Debido al tiempo prolongado que pasamos fuera de nuestras casas o dedicados a otras labores, se trata de compensar el tiempo con mayor atención a los hijos, creyendo que es “calidad.
  • Necesitan ser imprescindibles, de esta forma no corren el riesgo de ser abandonadas o que alguien les haga daño.
  • Terror de pensar que algún evento o circunstancia afecte o altere a su hijo, provocándole una ansiedad y angustia ilimitada a la madre.

CONSECUENCIAS

  • Impide al niño ser él mismo, asumir nuevos retos y crecer en libertad.
  • Síndrome de Peter Pan, adultos incapaces de madurar.

RECOMENDACIONES

  • Cualquier mujer tiene que darse la oportunidad de aprender de sus propios errores, el ser una excelente madre depende en gran medida de su experiencia.
  • Deja que tus hijos cometan errores (confía en ellos) y aprendan por ellos mismos las lecciones.
  • Demuéstrales amor y mantente alerta a cualquier peligro, pero sin interferir.
  • Tus hijos aprenderán a ser responsables, independientes y seguros de sí mismos, déjelos crecer.
  • Realizar ejercicios de contención para poder avanzar en este ámbito, se trata de pensar las cosas dos veces antes de decirlas y actuarlas.
  • Comparte tus miedos y responsabilidades, con tu pareja para sacar o limitar tus preocupaciones.

TEST                                                                                                               

¿Tomas las decisiones de tu hijo o haces sus tareas?
¿Cuándo alguien le pregunta algo a tu hijo, tú contestas?
¿Cuándo otro niño molesta a tu hijo, tú intervienes?
¿Cuidados personales como bañarse, comer, peinarse, recoger ropa… tú los haces?
¿Si algo le pasa a tu hijo, crees que es tú culpa?
¿Para proteger a tu hijo, le cuentas todo lo malo que le puede pasar si no estás ahí?
¿Si tu hijo comete un error, le enseñas a ocultarlo?
Le dices a tu hijo muy seguido… ”hazme caso a mí, tu eres muy pequeño”..yo lo haré

 

Sí la mayoría de tus respuestas son afirmativas, debes empezar a mantener un equilibrio adecuado entre protección, educación y permisividad.

Es muy importante que quede claro que no significa que sean malas madres, al contrario se sobrepasan los límites de preocupación, pero siempre al final desean lo mejor para sus hijos

DRA. ANGÉLICA PON MÉNDEZ

EPIDEMIOLOGÍA / SALUD PÚBLICA

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *