EMBARAZO DE ALTO RIESGO

EMBARAZO DE ALTO RIESGO

“Cuando pensamos en un embarazo, damos por hecho que todo va a salir bien, sin embargo, hay ciertos factores que pueden hacer que sea un embarazo de riesgo y el simple hecho de tener la sospecha es muy inquietante para la madre durante todo el embarazo”.

Por ello, en cuanto se conoce que está embarazada es importante acudir al médico para prevenir las complicaciones que se puedan presentar y establecer a tiempo un diagnóstico para el curso de la gestación y hasta los 40 días posteriores al parto, que todavía son competencia del embarazo.

La calidez de las palabras de la Dra. Gabriela Selene Vega Díaz reflejan su preocupación por fomentar la Cultura de la Prevención para proteger la salud de la futura madre y su bebé. La debida anticipación –señala- nos ayuda mucho también para dar a los padres información sobre los recursos médicos disponibles en la actualidad, en los diversos tratamientos a seguir.

“Poder dar esa tranquilidad a los padres es muy importante”, nos dice en la entrevista que concedió a Innova en Salud para abundar en el tema de los embarazos de alto riesgo.

Factores que requieren ser evaluados

De acuerdo con “cifras extraoficiales”, la Dra. Vega, con especialidad en Ginecología y Obstetricia, comenta que un embarazo de alto riesgo se puede presentar entre un 8 a 17% de la población en general, con una incidencia de 7% en el caso de la diabetes; aclarando que estas cifras dependen mucho de la región en la que nos encontremos. En el caso de las pacientes que acuden a su consultorio la mitad son embarazos de alto riesgo.

Son varios los factores que deben estudiarse para evaluar el riesgo con el que va cursar la madre su embarazo. Para hacer esta cuantificación de factores, continúa nuestra entrevistada, de entrada debemos tomar en cuenta los antecedentes de salud y la edad de la madre, es decir, si es menor de 18 o mayor de 35 años cuando se presente un primer embarazo.

Entre los antecedentes a considerar están el haber tenido más de tres hijos, o un hijo que haya pesado más de 4 kilos, o un embarazo gemelar, sin descartar enfermedades previas al embarazo como presión alta, del corazón, diabetes, entre otras.

Con todo este tipo de factores se realiza una evaluación que además contempla el peso de la paciente, la talla, e incluso la raza, dando como resultado una suma de factores de riesgo que nos dan los signos de cómo se va a presentar el embarazo.

La Diabetes Gestacional

En cuanto a enfermedades previas, la diabetes es un factor determinante, sobre todo aquí en México, que como ya lo sabemos es un país con altas tasas de incidencia y por el simple hecho de ser mujeres mexicanas ya se cuenta con el riesgo de padecer diabetes gestacional. Esta incidencia se presenta no solo en México, pero sí podemos decir que en las mujeres latinas y en la raza negra es algo común, según estudios realizados en Estados Unidos donde es muy factible que se manifieste por la gran variedad de razas existente con población proveniente de seis países o más.

¿Qué hacer con antecedentes de otras enfermedades?

En pacientes que ya se conocen enfermas, con problemas, por ejemplo, de asma, enfermedades del riñón, corazón, epilepsia o tiroides, recomendamos estar controladas desde seis meses antes de buscar el embarazo y acudir al médico en cuanto se den cuenta que están embarazadas para poder tomar todas las precauciones posibles.

¿Qué tipo de malformaciones se buscan en un embarazo de riesgo?

Se puede encontrar la trisomía 21 conocida como Síndrome de Down, la trisomía 18 conocida como el Síndrome de Edwards y la trisomía 13 que se le denomina Síndrome de Patau. En especial estas tres patologías debido a que son las más frecuentes que podemos encontrar, pues aun cuando estamos socialmente más familiarizados con el Síndrome de Down porque son bebés que sobreviven, tenemos el caso de los otros dos síndromes mencionados en los que lamentablemente nacen vivos pero no sobreviven más que unos meses.

¿Cómo enfrenta el médico los casos de riesgo?

Como especialista que atiende casos de alto riesgo, la Dra. egresada de la Facultad de Medicina, de la UABC, explica: “doy un seguimiento que divide al embarazo en tres etapas: en un inicio es importante cerciorarnos de la edad gestacional, es decir, verificar los tiempos entre los que la mamá reporta que tiene de embarazo y que corresponda con el tamaño del bebé; a partir de ahí hacemos un ajuste del tamaño del producto, dando paso a los primeros estudios que nos indican si hay alguna anemia, los niveles de azúcar, alguna infección de orina, principalmente.

En el primer trimestre de embarazo, la Dra. Vega y su equipo realizan el diagnóstico prenatal en el que buscamos las malformaciones más frecuentes en un bebé. “Desde la semana 11 y la 13.6 (13 semanas y 6 días) hacemos una detección temprana mediante un ultrasonido en el que observamos que se encuentre el huesito de la nariz, la parte posterior de la nuca, se hace también una colección de líquido y la mediamos, buscamos unos vasitos pequeños que se encuentran en el abdomen que nos van sugiriendo que el bebé pueda tener algún síndrome o alguna malformación, sobre todo a nivel de corazón”.

Además, de manera simultánea, hacemos un examen de sangre que nos ayuda a conformar una ecuación y hacer un cálculo de riesgo que nos lleva a buscar si el producto cuenta con un riesgo alto de tener alguna malformación y posterior a ello hacer otro estudio que nos confirme la presencia de algún síndrome.

Recursos médicos actuales

De lo más reciente que hay en el mercado, es un estudio en el que se buscan células del bebé en la sangre de la mamá y mediante una simple toma se puede hacer ya la detección de las mismas. Este estudio lo realiza la Dra. Vega y también realiza estudios invasivos, en los que se introduce una aguja en el abdomen para extraer líquido amniótico, lo que permite estudiar de manera directa las células del bebé y obtener resultados más específicos.

“En el segundo trimestre hacemos un ultrasonido estructural, entre la semana 18 a la 22, en el que valoramos algunos órganos como el cerebro, los riñones, vejiga, intestino, el corazón, etc. Esto es posible porque el bebé ya debe estar totalmente formado y es más fácil encontrar algunas malformaciones mayores e incluso verificar si el crecimiento de estos órganos es acorde a como se encuentra el bebé. Por ejemplo, un bebé con Síndrome de Down tiene un crecimiento menor, entonces si vemos que se está quedando más pequeño de los parámetros estándar, tenemos ahí un indicador de que algo no anda bien y nos permite valorar si podemos hacer algo durante el embarazo o esperar hasta que termine”, señala.

Ya en la recta final, añade, “nosotros damos seguimiento en el último trimestre con los exámenes de laboratorio y ultrasonidos cuando están indicados. En cualquier caso se deben hacer por lo menos tres ultrasonidos, uno por trimestre, el último de ellos preferentemente cercano a la fecha del parto, los cuales nos sirven para valorar también que el líquido venga bien, el estado de la placenta, etc. Si se tiene acceso a más ultrasonidos, siempre y cuando esté indicado, no hay problema en hacerlos ya que no causan efectos secundarios”.

Desde hace algunos años, en México ya se practica la cirugía fetal –su nombre es fetoscopia-– y se lleva a cabo durante el embarazo introduciendo equipo a través del útero. Esta cirugía se practica en el caso de bebés que presentan algún problema, por lo que el diagnóstico temprano permite canalizarlos a este tipo de intervenciones.

Algunos procedimientos se pueden hacer en la ciudad de Tijuana, sin embargo, cuando el equipo médico se enfrenta a cuestiones más complejas como una cirugía cardiaca, cirugía de corazón o de vejiga, son enviados a la ciudad de Querétaro. “En esos casos, nosotros identificamos y canalizamos al paciente para efectuar la cirugía y aquí en Tijuana se le da el seguimiento postoperatorio tratando de evitar los viajes que tenga que hacer la persona”.

Algo muy importante y que vale la pena resaltar es que este tipo de cirugía no está limitada al poder adquisitivo del paciente, ya que se está haciendo también a nivel institución pública. Por esa vía, una vez valorado el caso de la paciente, si se puede se le da el apoyo para que acuda a la fetoscopia de su bebé.

El médico siempre va a evitar poner en riesgo a la mamá y al bebé, por lo que si hay complicaciones que se puedan sobrellevar durante el embarazo se toma la decisión de esperar al nacimiento. “En esos casos, obviamente estando en conocimiento de que el bebé llegará con un problema, estamos preparados para el nacimiento con los especialistas y sub-especialistas listos para dar esa atención”.

Afortunadamente, aquí en nuestra ciudad ya contamos con un equipo prácticamente completo para este tipo de casos, con médicos pediatras en diversas especialidades, como cardiología, urología y cirugía, quienes son los expertos y que al momento de nacer pueden dar un tratamiento mucho más oportuno. Para un mejor pronóstico, insiste la Dra. Vega Díaz, es muy importante poder valorar a tiempo si es candidato a la fetoscopia o mejor esperar hasta su nacimiento, pues cuando el daño es importante y no se actúa durante el embarazo, se puede perder al bebé.

A mayor número de bebés, mayor número de riesgo

En los embarazos múltiples aumenta el riesgo de preeclampsia, que es la enfermedad más grave en el embarazo ya que la presión se sube, se inflaman el hígado y el riñón y, en casos graves, también el cerebro, además de presentarse el riesgo de bebés prematuros y diabetes.

En casos de embarazo gemelar de inicio se determina prematurez, siendo este suspendido a la semana 36; cuando se presenta un caso de trillizos se suspende en la semana 32, y solo se les permite llegar hasta la semana 28 en caso de cuatrillizos.

Es importante considerar que de los 36 años en adelante obviamente se incrementan los riesgos de padecer preeclampsia, diabetes o malformaciones, por lo que es importante efectuar los cálculos necesarios para poder disminuir los riesgos de malformaciones. En los casos de que el estudio de observe la presencia de algún síndrome con un riesgo bajo, aun cuando nos da más tranquilidad, se le hace una vigilancia más estrecha con cuidados de la presión y dieta adecuada que le permitan evitar los riesgos de diabetes o hipertensión.

¿Qué tan complicado es dar una noticia de este tipo?

La simple frase “embarazo de alto riesgo” puede sacudir a cualquiera, siempre es difícil, nos dice la especialista, porque siempre pensamos que todo va a salir bien, sea un embarazo deseado o no, pensamos que se llegará a los nueve meses y que todo estará bien, pero con el tiempo uno encuentra la manera más amable de comunicárselo, porque lo más importante es reconfortar a los padres.

Al compartir su experiencia nos lleva a ponernos en el lugar de la paciente: “cuando nos toca un embarazo de alto riesgo, para la paciente pareciera que el mundo se va a acabar, ya que el pensar que el bebé tiene algo, sin importar incluso si lo tiene o no, el simple hecho de tener la sospecha es muy inquietante para la madre durante todo el embarazo”.

Hay casos, continúa, en los que “los padres prácticamente solo vienen a ver en qué momento su corazoncito deja de latir. Yo por lo general les doy dos consultas, en la primera sé que va a darse una negación y ya en la siguiente consulta lo han pensado y llegan un poquito más tranquilos, aunque con muchas dudas. Parte de mi trabajo es hacer un planteamiento de lo que se debe hacer, en muchos casos los papás se documentan y pueden incluso ya tomar una decisión”.

Reitera la Dra. Vega Díaz el hecho afortunado de contar en Tijuana con una amplia gama de pediatras de las más diversas especialidades: Radiólogos, Cardiólogos, Endocrinólogos, Oftalmólogos, Cirujanos, Neurocirujanos y Neonatólogos, cuya especialidad son los recién nacidos, destacando que en esta ciudad se ha abierto mucho la participación en las áreas de Pediatría, lo cual ayuda mucho para hacer un abordaje temprano al momento del nacimiento del bebé, sobre todo cuando se presenta una detección tardía.

Recomendaciones generales

Para finalizar, la Dra. Vega Díaz convencida nos comenta: me gusta recomendar que tomen ácido fólico, por lo menos en cuanto sepan que están embarazadas aunque lo recomendable es tomarlo desde 3 meses antes de la concepción y, por supuesto, me gusta exhortar a que acudan con su médico, de preferencia que las vea un ginecólogo o por lo menos su médico familiar, pero que no dejen pasar el tiempo, ya que los primeros tres meses para nosotros son muy importantes.

Para las mamás que tienen más de 3 hijos, es importante pensar en un método de planificación de manera definitiva. En casos de pacientes enfermas, es indispensable pedir la sugerencia de métodos adecuados para no interrumpir otros tratamientos o procedimientos médicos.

Nos recuerda también qué tan importante es prevenir cuando queremos un hijo y un embarazo saludable, como saber en qué momento parar.

Para despedirse recomienda a los papás y a las mamás consumir ácido fólico, incluso en caso de existir un factor de riesgo paternal, muchas veces recomienda vitaminas, en especial en tratamientos de infertilidad, así como la recomendación básica de evitar el consumo de drogas que pueden afectar al bebé.

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