DIABETES, ¿ESTILO DE VIDA O ENFERMEDAD GENÉTICA?

DIABETES, ¿ESTILO DE VIDA O ENFERMEDAD GENÉTICA?

Actualmente la diabetes es una enfermedad que afecta a 387 millones de personas en todo el mundo y se espera que para el año 2035 la cifra aumente a 592 millones, la mayoría de quienes la padecen se encuentran ente los 40 y 59 años de edad, todo esto según la Federación Internacional de Diabetes. Es importante resaltar que es la Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) la que se presenta en la mayoría de los casos.

Con los grandes avances médicos ha surgido la pregunta: ¿es acaso la Diabetes resultado de un estilo de vida inadecuado o es acaso una enfermedad genética y no puedo evitar padecerla?

Hasta el día de hoy no existe prueba exacta de que la DM2 sea causada por un gen específico, sin embargo, se ha observado que la alteración en determinados genes pueden ser la causa de alterar la acción de la insulina de diferentes formas.

La insulina es necesaria para que nuestro cuerpo utilice la glucosa que hay en nuestra sangre de forma adecuada para un óptimo desempeño de nuestro organismo, por lo que aquellas personas que presenten dicha alteración genética, tienen el riesgo de disminuir su producción de insulina y el cuerpo no podrá utilizar la glucosa de forma correcta, causando un aumento de glucosa en sangre y por consiguiente padecer Diabetes. Las personas que padezcan esta alteración tienen un riesgo 3 veces mayor que aquellas personas que no presenten alguna de estas modificaciones genéticas.

Ahora, desde el punto de vista del estilo de vida, en los últimos años se han realizado diversos estudios con la finalidad de evaluar la relación de un estilo de vida inadecuado y el riesgo de padecer diabetes.

Uno de los estudios más importantes es el Diabetes PreventionStudy en el cual se observó durante 3 años a un grupo de personas con sobrepeso y obesidad; a la mitad de este grupo se les brindó un programa que incluía una alimentación saludable con menor ingesta de grasas saturadas y una mayor ingesta de fibra y con esto una disminución de peso, además de actividad física constante, mientras que la otra mitad del grupo continuo sin modificación en el estilo de vida.

Al finalizar el estudio se observé que en el grupo de personas que modificaron su estilo de vida la incidencia de de DM2 fue mucho menor en comparación con aquellos individuos que continuaron con una vida sedentaria y una mala alimentación; además, mientras el estilo de vida mejoraba tanto en actividad física y alimentación, el riesgo de presentar DM2 era aun menor.

Con lo anterior podemos ver que la DM2 puede estar condicionada por nuestros genes,  sin embargo, si se lleva un estilo de vida saludable, con una alimentación bien balanceada y actividad física constante, la probabilidad de padecer esta enfermedad, a pesar de encontrarse predispuestos genéticamente, va a disminuir considerablemente.

 

Dra. Ana Fernanda Guerrero

 

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