La actividad sexual de los adolescentes

La actividad sexual de los adolescentes

y el abordaje por parte de los padres

Los adolescentes en México tienen una vida sexual prematura y activa, aunque sin una adecuada protección. Esta es una conclusión a la cual se puede llegar  una vez que observamos resultados de estudios que se han realizado en adolescentes.

Un ejemplo de este tipo de investigaciones es  la que se realizó en el año 2011 por parte del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados (CESOP) la cual lleva por nombre “Encuesta de situación de la familia y la infancia en México”. Esta encuesta demostró que el 50% de los menores que sostienen relaciones sexuales de entre 12 y 17 años no utilizan ningún método anticonceptivo, que un 30% de éstos han padecido una enfermedad de trasmisión sexual y 47% reconocen que han tenido más de dos parejas sexuales.

Entre los hallazgos que destacan en este ejercicio, está el hecho de que 15% de la población entrevistada entre 12 y 17 años declara tener una vida sexual activa y 84% la iniciaron a los 15 o antes y el 32% reconocieron tener su primera relación sexual a esa edad.

Esta misma encuesta mostró que entre los adolescentes sexualmente activos, 50% no utiliza anticonceptivos, 25% no cuenta con método para evitar enfermedades venéreas, 30% aceptó haber tenido una enfermedad de transmisión sexual, 30% se ha embarazado o ha embarazado a su pareja, y 5% han buscado un aborto voluntario.

Hay padres de adolescentes que creen que sus hijos no son activos sexualmente, bien porque es lo que éstos les dicen o porque sin preguntarles, ellos suponen que las cosas son así. Pero en algunos casos los padres no tienen idea de las actividades sexuales de sus hijos. Cuando hablamos de adolescentes y enfermedades de trasmisión sexual hay que tener en cuenta que el riesgo en ellos  es mayor. Las razones son varias, por ejemplo:

·         En el caso de los adolescentes más jóvenes pueden contagiarse con mayor facilidad ya que su sistema inmunológico no está aun completamente formado.

·         En el caso de la mayoría de ellos su acceso a la información sexual sobre prevención de enfermedades de trasmisión sexual es más escasa que la de los adultos.

·         También en el caso de la mayoría de adolescentes,  porque su percepción del riesgo es defectuosa, es decir no son conscientes muchas veces de los riesgos que corren y eso les puede llevar a tomar decisiones sexuales peligrosas.

·         En el caso de adolescentes que consumen drogas o alcohol o ambas sustancias, éstas acrecientan los riesgos de contagio ya que bajo la influencia de estas sustancias se baja la guardia durante los encuentros sexuales y puede olvidarse de la necesidad de prevención.

Estos datos nos muestran cómo es que ejercen actividad sexual los adolescentes en la actualidad, pareciera ser que todo este grupo de población tiene un amplio conocimiento acerca de los métodos anticonceptivos, las enfermedades de transmisión sexual, y las consecuencias de un embarazo a esta edad, es bien sabido que el sector salud al igual que las instituciones educativas cuentan con diversos programas para llevar esta información a la población en cuestión, pero aparentemente no ha sido suficiente, no ha sido efectiva o los adolescentes han hecho caso omiso a esta información.

La respuesta puede ser que esta información ha sido proporcionada por estas instituciones y no se hizo conciencia de manera personal,  por parte de los padres en quienes recae este proceso. Y esto puede ser debido a que aún existen algunas creencias erróneas sobre la sexualidad y la información sexual que se brinda a los adolescentes por parte de los padres, por ejemplo:

Lo aprenden solos. Falso. Es verdad que la mayoría han aprendido solos, pero también es verdad que la mayoría han aprendido poco y mal. Hoy en día, igual que antes, la información sexual de la cual disponen los adolescentes la obtienen principalmente de sus iguales, por lo que nadie puede garantizar que esta información sea correcta, veraz o adecuada si no es contrastada con otras informaciones facilitadas por los padres o en la escuela.

Se lo enseñan en la escuela. Depende. No todas las escuelas o institutos desarrollan programas de educación afectiva y sexual. Además, en caso de que así fuera, el hecho de que la escuela aborde estos temas no significa que los padres puedan despreocuparse. De hecho, sólo una tarea conjunta por parte de padres y escuela garantiza un proceso de formación adecuado en ésta y en otras áreas.

La educación sexual incita a la práctica sexual. Falso. La educación sexual fomenta la responsabilidad y la adecuada toma de decisiones. Es más, la educación sexual evita que los adolescentes vivan su sexualidad con angustia o condicionados por informaciones erróneas, o con la idea de que todo lo que está relacionado con el sexo es potencialmente peligroso. Como dice una investigación del Instituto Nacional de la Mujer, en el año 1986: “Aunque las relaciones sexuales no son más frecuentes entre las jóvenes que han recibido educación sexual que entre las que no la han recibido, las primeras tienen menos probabilidades de quedarse embarazadas”.

Todavía son unos niños. Depende. La educación sexual debe llevarse a cabo de manera adecuada a cada edad pero desde la infancia. Es un error muy común pensar que la educación sexual debe dirigirse sólo a los adolescentes. En todo caso, lo que conviene conocer es que en cada momento del desarrollo los temas de interés serán diferentes: quizás en la infancia estarán más centrados en conocer aspectos relacionados con el propio origen, en la pubertad con los cambios corporales y en la adolescencia con una gran variedad de aspectos especialmente relacionados con las propias emociones y comportamientos.

Pero no todas las dificultades provienen de concepciones erróneas, en algunos casos existen obstáculos de otro tipo que dificultan a los padres el abordaje de estos temas. Por ejemplo:

·         Miedo a no saber responder las preguntas de los adolescentes. Está bastante extendida la idea de que la educación sexual de los adolescentes consiste simplemente en contestar sus preguntas, lo que obliga en principio a padres y madres a tener un amplio  conocimiento sobre este tema, esto es Falso, en realidad lo que quieren los adolescentes sobre estos temas es poder hablar, conocer lo que pensamos, cómo enfocamos determinadas cuestiones, que les ayudemos a situar los límites, etc. Lo que más interesa a la mayoría de los adolescentes sobre la sexualidad está ligado a las emociones y los sentimientos y sólo después, a la información más o menos específica.

·         No saber cómo enfocar la conversación. Muchos padres no saben “cómo sacar ” estos temas sin que se convierta en una especie de asalto directo, que intuyen que el adolescente evitará, posiblemente porque no haya una experiencia anterior de diálogo sobre estos temas. Puede darse incluso la circunstancia de que del lado del adolescente esté pasando exactamente lo mismo, es decir, que exista el deseo de abordar estos temas, pero que no encuentren cómo ni por dónde empezar.

·         Sentimiento de vergüenza. A veces padres que evitan estos temas porque creen que los hijos les preguntarán sobre cuestiones de tipo personal. La intimidad de los padres, en tanto que pareja, no debe pertenecer más que a ellos y así se debe comunicar a los hijos si éstos intentan adentrarse en este territorio. Ello no impide que se puedan comentar algunos aspectos generales de su relación, pero sin entrar en detalles que sólo pertenecen al ámbito de lo personal.

·         Miedo a que el adolescente piense diferente. Algunos padres intuyen claramente que sus actitudes sobre temas de sexualidad y las de sus hijos adolescentes pueden ser bastante diferentes, por lo que hablar de ello sólo les conducirá a discusiones inútiles y al desgaste de la relación. Es evidente que hay diferentes cuestiones en las que padres e hijos pueden pensar diferente, pero evitar el tema sólo evidencia la incapacidad para el diálogo.

Hay que decir que cualquier educador comete errores, de la misma manera que a menudo uno tiene dudas o incluso siente cierta incomodidad ante determinadas situaciones. Sin embargo, además de conocer lo que podemos evitar, y mencionado al inicio de este pequeño artículo,  también es importante conocer lo que podemos hacer. Por eso, además de mostrar información estadística de relevancia, muestro algunos consejos prácticos añadidos a este artículo que le pueden orientar sobre qué hacer respecto la educación afectiva y sexual de los adolescentes.

 

Dr. César Medrano Pérez

1 thought on “La actividad sexual de los adolescentes

  • Muy buena informacion.
    Yo tambien creo, que entre mas conocimiento tengas sobre la sexualidad. Estaran mejor preparados para dar ese paso.

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