ABORDAJE PSICOLÓGICO EN ADOLESCENTES

ABORDAJE PSICOLÓGICO EN ADOLESCENTES

CON TRASTORNOS TIROIDEOS Y GINECOMASTIA PUBERAL

Desde una orientación bio-médica, los padecimientos de la glándula tiroides son comunes durante la adolescencia. Un estudio en E.E.U.U. muestra una frecuencia de 3.7% en adolescentes de 11 a 18 años. Este tipo de transtornos tienen efectos importantes en el crecimiento y desarrollo, por lo tanto requieren una detección y tratamiento precoz.

Su inicio puede ser lento o repentino y la representación más frecuente de exposición es como un tumor asintomático. Pueden presentar también síntomas de hipo o hiperfunción con expresiones diversas como deterioro del rendimiento escolar o cambios emocionales y de comportamiento, manifestaciones que pueden ser incorrectamente atribuidas a cambios normales propios de la adolescencia, retrasando el diagnóstico y tratamiento del verdadero origen del problema.

Por su parte, la ginecomastia puberal es un aumento temporal del tejido mamario glandular en varones en las etapas iniciales de la pubertad; se presenta en un 70% de los adolescentes aproximadamente.

La búsqueda dirigida de ginecomastia es de fundamental importancia durante la supervisión de salud del varón adolescente, ya que muchas veces no es motivo de consulta, pero sí motivo de gran angustia y preocupación. Debe ser diferenciado también de un lipoma o aumento de tejido graso en un adolescente obeso.

Las manifestaciones clínicas de las enfermedades tiroideas y psiquiátricas son de difícil distinción entre sí. 

Siempre se debe educar al adolescente inicial sobre la probable aparición de alguno de estos trasntornos y explicarle claramente sus causas, pronóstico y manejo.

La información oportuna es esencial pues los efectos depresivos clínicamente significativos se presentan en dos tercios de los adolescentes con este tipo de padecimientos. Tenerlo en cuenta en el diagnóstico y tratamiento nos ayudará también a prevenir un posible riesgo en cuanto a la cronicidad de la depresión.

Los cuadros depresivos primarios asocian síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrutar, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio. Asocian también otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia –aumento excesivo de la sensación de apetito e ingestas descontroladas de alimentos sin razón aparente; insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor –tiempos de reacción largos, como si fuera en cámara lenta, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Algunos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes de cuadros depresivos primarios los manifiesten por vía de la somatización, es decir, mediante síntomas físicos, lo que tradicionalmente denominamos “depresiones enmascaradas”, lo cual hace necesario precisar los síntomas somáticos frecuentes en las depresiones primarias, por ejemplo, en caso de disminución parcial del apetito (hiporexia) y la pérdida de peso, habrá que sospechar patología médica subyacente en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes.

En cuanto a la exploración física, esta deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, principalmente cuando aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica y de manera importante en la exploración neurológica.

Función de las hormonas

Sin el aporte regular de determinadas hormonas nuestra capacidad de comportarnos se vería seriamente deteriorada y, sin otras moriríamos rápidamente. Pequeñas cantidades de algunas hormonas pueden modificar nuestros estados de ánimo, nuestras conductas y acciones, nuestras inclinaciones y apetencias, nuestra agresividad o sumisión, las conductas de reproducción, así como también nuestros conceptos parentales o familiares.

También hay hormonas que hacen algo más que influir sobre las conductas del adulto, estableciendo el desarrollo de las características corporales al inicio de la vida e incluso determinando las capacidades conductuales de los individuos. Posteriormente, los cambios de algunas glándulas endocrinas y las modificaciones en la sensibilidad corporal a la acción de determinadas hormonas, componen los aspectos más importantes de los fenómenos del envejecimiento corporal y cerebral.

Los mecanismos por los cuales el funcionamiento tiroideo influiría en la psicopatología anímica no son conocidos; sin embargo, la existencia de las acciones de las hormonas tiroideas sobre el sistema nervioso central (SNC) resulta innegable si se considera que ellas son fundamentales para su desarrollo y maduración. Incluso, la concentración de serotonina intracerebral podría explicar la sintomatología anímica de pacientes afectados por disfunción tiroidea.

Que piensa la psicofarmacología

Los antidepresivos modifican y mejoran el estado anímico en general, sin cambiar la manera de pensar y de solucionar las conflictivas que presentan estos pacientes.

Debido a ello, los casos de depresión medicados pero sin un tratamiento psicológico adecuado no tienen la posibilidad de revertir el sistema de pensamiento que lo ancla y lo mantiene en la depresión. Y a la inversa sucede lo mismo pues un paciente con trastorno depresivo mayor le puede resultar insuficiente realizar únicamente un tratamiento psicológico.

Tratamiento psicológico en atención primaria

Se habla de diferentes factores psicológicos subyacentes de las enfermedades mentales y, como consecuencia directa de su formulación, se proponen diferentes alternativas terapéuticas sostenidas en la enorme diversidad de enfoques teóricos que interpretan la realidad del comportamiento humano.

Según Lorenzo Chamorro García, en la Guía de Manejo de los trastornos mentales en Atención Primaria, publicada en el año 2004, se trata básicamente de una psicoterapia breve de apoyo, cuyas características esenciales incluirán:

  1. Establecer una relación empática con el paciente.
  2. Actitud comprensiva, no sermonear.
  3. Brindar un soporte emocional adecuado.
  4. Proporcionar una explicación racional para los síntomas del paciente.
  5. Asociar como parte de la misma enfermedad los síntomas emocionales: tristeza, anhedonia o incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades; los síntomas cognitivos: dificultades de concentración, fallos de memoria, y los síntomas biológicos: insomnio, hiporexia, anergía o falta de energía, fatigabilidad.
  6. Ofrecer información sobre el tratamiento y pronóstico.
  7. Insistir en el carácter temporal y cíclico de estos procesos.
  8. Conseguir un apoyo familiar y social adecuado.
  9. Establecer objetivos realistas en función de la fase evolutiva.
  10. Trabajar la reintegración laboral como estrategia terapéutica en las fases finales de la recuperación.
  11. Evitar las altas por sorpresas.

Pero estas sugerencias o buenos pronósticos ¿que tanto nos pueden ayudar a evaluar el rendimiento y la conducta del joven o posiblemente su toma de conciencia de la enfermedad? ¿Es acaso este un proceso de integración de su identidad y su rol social?

Para el abordaje psicológico en pacientes adolescentes con trastornos tiroideos y ginecomastia puberal se desarrolló un enfoque multiterapéutico que da oportunidad al profesional de la salud para diseñar una intervención ordenada.

Enfoque psicológico: Orientación en logros y metas para el tratamiento interdisciplinario.

Este enfoque reorganiza y focaliza la atención del terapeuta clínico en la consecución de determinados objetivos a cumplir durante el transcurso del tratamiento, algunos de manera secuencial.

  1. Detener los retrocesos: Los pacientes sumidos en la enfermedad están expuestos a una sensación de caída y de agravamiento de los síntomas de manera constante. El principal objetivo de esta etapa es detener este proceso de caída, para lo cual es necesario que el paciente se sienta comprendido en su dolencia, que el paciente comprenda lo que le sucede, crear un vínculo paciente-terapeuta, formar un equipo de trabajo y convocar a los familiares del paciente.
  2. Remisión de la sintomatología: La interpretación que hace un paciente sobre lo que le sucede es la que lo lleva por el camino de la depresión, por lo tanto la modificación de esas interpretaciones posibilitará modificar su estado depresivo. El paciente necesita comprender que su manera de pensar es uno de los factores más importantes de su depresión y que en tanto continúe pensando de la misma manera su estado anímico no se modificará. Salir de la depresión implica pensar y sentir de una manera diferente.
  3. Fortalecimiento y mantenimiento del estado anímico: Esta etapa es un momento crítico del tratamiento. El paciente ha adquirido un cierto grado de bienestar que, en la mayoría de los casos, lo hace sentirse mejor de lo que en realidad está. El paciente, comienza a sentir confianza en sí mismo y cree que ya se encuentra preparado para enfrentar todo lo que le toque vivir. Si bien su sintomatología ha remitido, las posibilidades de volver a padecer los síntomas de depresión todavía están presentes. La tarea del profesional en esta etapa está dirigida a fortalecer la correcta interpretación de la realidad y alentar al paciente a mantener una perspectiva adecuada que le permita sentirse bien.

Conclusión

Las singularidades de atención proveen de destrezas transformadas, las cuales pueden empelarse según el tipo y grado de crisis y nivel de depresión de la persona. Es importante contar con el conocimiento y las recomendaciones respecto a cómo afrontar eficazmente la depresión, teniendo presente como uno de los aspectos más importantes, el hecho de realizar una entrevista desde una posición empática y comprensiva, con escucha atenta, libre de prejuicios y facilitando al beneficiario un ambiente seguro en el cual pueda libremente conversar de su situación.

También es importante tener en cuenta que luego del abordaje en crisis, siempre debe confiar en la continuidad del proceso terapéutico. La meta principal de la intervención en crisis es la de preservar la vida del paciente.

 

Psic. Ezequiel Juárez Macías

El autor es egresado de UNEA Mexicali * Posgrado en Psicoterapia en UNEA * Residencia clínica en IPEBC * Cursando el segundo año de la maestría en psicoterapia ericksoniana en CEM Mexicali * Maestro de Psicología, Criminología y Nutrición en UAD campus Mexicali * Co-Director de Napsaf.Mexicali.

 

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