HALITOSIS

El mal aliento o halitosis puede deberse a deficiencias en la higiene bucal, pero también en algunos casos su origen es más complejo, sea por estrés, por el tipo de alimentación, o bien debido a una enfermedad.

Por ello, lo primero que necesitamos hacer es investigar si el problema está en la misma boca o en algún otro órgano de nuestro cuerpo. Dependiendo de la causa que la esté originando se tratará de una halitosis temporal o crónica, pero en la mayoría de los casos hay solución y los buenos hábitos de limpieza dental ayudarán a prevenir mayores complicaciones y a conservar los dientes y encías en buen estado a lo largo de su vida.

Algunos especialistas consideran que es un problema común -una de cada dos personas la padecen en alguna de sus formas, temporal o crónica-, y coinciden en que la mayor incidencia se presenta a partir de los 50 años de edad.

PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO

Falta de higiene bucal. En la mayoría de los casos el mal aliento lo producen los restos de alimentos que se quedan entre los dientes y alrededor de las encías y la lengua, los cuales al pudrirse van generando un olor desagradable.

Los alimentos adheridos en la boca provocan también el crecimiento de bacterias causantes de enfermedades en las encías, como la “gingivitis”, que a su vez propicia mal olor.

Algunos alimentos y bebidas. La cebolla, el ajo, el queso, determinadas especias, el jugo de naranja y las gaseosas, son algunos de los alimentos más comunes que pueden provocar mal aliento durante los siguientes días que son ingeridos, esto debido a que luego de la digestión se incorporan al flujo sanguíneo por medio de la mucosa gástrica para después ser liberados por los pulmones y la saliva hasta salir del organismo. Su efecto en el mal aliento puede durar hasta 72 horas.

Por supuesto, fumar produce su propio mal olor, así como el alcohol.

SÍNTOMA DE ALGUNA ENFERMEDAD

El mal aliento puede ser también signo de algún otro problema de salud. La gastritis, inflamaciones de los senos nasales como la sinusitis, infecciones crónicas de los pulmones, enfermedades del hígado o de los riñones y la diabetes, son algunas de las afeccionesque pueden provocar halitosis.

PREVENCIÓN

¿Qué puedo hacer para prevenir el mal aliento?

  • Lavar su boca al menos dos veces al día usando un dentífrico con fluoruro y cepillando el frente e interior de los dientes, los alrededores de las encías y la superficie de la lengua.
  • Usar hilo dental al menos una vez al día para desechar trozos de alimentos entre los dientes, rutina que bien puede seguirse antes de dormir.
  • Hacer buches durante 30 segundos con enjuague bucal repitiendo esta rutina después del cepillado de la mañana y de la noche. Este tipo de productos no son de efecto duradero sobre el mal aliento, sin embargo, ayudan a descartar gérmenes y microbios.
  • Evitar los alimentos que provocan mal aliento y aprender a detectar los que, particularmente, le causen dificultad para digerirlos.
  • Comer menos carne y más frutas y verduras todos los días.
  • Evitar usar productos derivados del tabaco. Cualquier tipo de tabaco puede provocar halitosis.
  • A veces, la sequedad en la boca ocasiona aliento desagradable. En estos casos, además de beber más agua, puede chupar mentas o mascar chicle sin azúcar.
  • Limpiar los aparatos ortopédicos y removibles, como paladares, brackets o frenos, siguiendo las indicaciones de su dentista.
  • Retirar las dentaduras postizas al realizar el lavado de dientes y cepillarlas en todas sus superficies. Por las noches dejarlas en remojo en una solución desinfectante.
  • Visitar a su dentista  para dos limpiezas generales al año.
  • Si aún persiste el mal aliento, visite al médico familiar para investigar si hay un problema de salud que lo esté provocando. La halitosis es mucho más común de lo que se cree y se presenta a cualquier edad y en cualquier estrato social.

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