TRASTORNOS GASTROINTESTINALES

Factores psicológicos asociados a la dispepsia funcional  

TRASTORNOS GASTROINTESTINALES

Según la Fundación Internacional de Trastornos Gastrointestinales Funcionales, la dispepsia funcional es un trastorno frecuente que afecta la calidad de vida del 30% de la población en general.

Para entender la dispepsia funcional vamos a entender la sintomatología o las características que el médico revisa, evalúa para trabajar o dar el tratamiento. Estos síntomas estan relacionados, aunque no necesariamente, con las comidas. Otros síntomas frecuentes son la sensación de placer temprano (saciedad precoz), náuseas, eructos y distensión. Mientras los síntomas de dispepsia pueden desarrollarse debido a enfermedades como la úlcera péptica o la gastritis, la gran mayoría de los pacientes con síntomas de dispepsia tienen diagnóstico de dispepsia funcional.

Este trastorno es generalmente considerado como un grupo de síntomas que se originan en el tracto gastrointestinal superior (estómago e intestino delgado superior). Mientras que las causas de la dispepsia funcional son desconocidas y probablemente multifactoriales.

La dispepsia funcional es de gran interés para los psicólogos clínicos debido a que es una condición médica asociada altamente a factores psicológicos, siendo un estímulo para la intervención de los psicólogos en esta área, permitiendo mejorar la atención a este tipo de pacientes (Rodin & Salovey, 1989). Los factores psicológicos se asocian a los trastornos gastrointestinales, incidiendo en el origen y curso, siendo un efecto de la misma enfermedad, causando conductas que afectan la salud, interfiriendo con el tratamiento, exacerbando los síntomas y afectando la calidad de vida.

El que los pacientes exhiban características significativamente distintas tiene implicaciones importantes para orientar la intervención psicológica atendiendo a las dimensiones de la conducta de enfermedad presentada, su propensión a la ansiedad y locus de control interno (percepción que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción de que ellos mismos controlan sus vidas). Así, estas personas valoran positivamente el esfuerzo y la habilidad personal, evidenciado tales consideraciones podrían potenciar la efectividad de la intervención dentro de un contexto multidisciplinario.

En mi experiencia clínica, el trabajo con personas que padecen del síndrome metabólico o algún trastorno endocrinológico, encontramos que la mayoría de las causas que activan la sintomatología son las proyecciones a futuro del bienestar en general (familia, trabajo, vida social, etc.), puesto que el paciente al momento de tener estos pensamientos, imagina y enciende ese mecanismo que incita todo su sistema gastrointestinal, (preocupaciones innecesarias) haciendo una combinación de hormonas neurohormonas cocinándose en su propio organismo, es decir los mismos químicos que segrega nuestro organismo cuando hacemos la digestión, van a traer ese famosito dolor de estómago, o la diarrea casi al instante, pues en la dispepsia funcional con frecuencia aparecen estas características.

Otra interesante propuesta psicológica es la depresión, aunada con esta enfermedad causa inmunodepresión. Donde es probable que sea más difícil que el paciente reciba el alimento, mientras que su sistema de defensa (inmunológico) se encuentra decaído y en este caso necesitaremos la participación del nutriólogo para adquirir la mayor fuerza en beneficio de la salud del paciente.

Clínicamente hablando, la hipnosis clínica puede mejorar los síntomas de dispepsia en algunos pacientes y un estudio reciente halló que la hipnoterapia fue mejor que el tratamiento médico y la terapia de soporte en la mejoría de la calidad de vida y las escalas de síntomas.

Existen escalas y protocolos como métodos de evaluación ya que este trastorno ha sido poco estudiado, dentro de los estudios recientes se encuentran también vinculadas las terapias breves y de emergencia que en los hospitales utilizan y suelen ayudar mucho, como es el caso de la terapia cognitivo conductual. Pero es el caso de que el paciente se lleve las técnicas o los recursos adecuados para facilitar su proceso de tratamiento. Inclusive no todo paciente es igual, en algunos casos habrá que ir a sus hogares y visitarlos para ver la dinámica. Las terapias psicológicas, incluyendo la terapia cognitivo conductual, la hipnosis clínica o la terapia estratégica centrada en soluciones, también pueden mejorar síntomas de dispepsia.

Poco es el caso para encontrar estudios que beneficien a los pacientes y estas investigaciones médico-psicológicas promueven el avance de los tratamientos complementarios, debido a que es un trastorno frecuente que permanece pobremente comprendido. Las continuas investigaciones buscan definir y dar el tratamiento efectivo.

 

Psic. Ezequiel Juárez Macías

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