HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN ADULTOS JÓVENES

HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN ADULTOS JÓVENES

Es común escuchar que los adultos y personas mayores se enferman de hipertensión, comúnmente conocida como “presión alta”, mientras que resulta extraño oír que un joven sufre de esta enfermedad. Pensamos que durante esta época de la vida los sistemas del cuerpo funcionan todos a la perfección y que las enfermedades que afectan al adulto joven menor de 35 años no son las mismas que sufren los adultos mayores que tienen carácter crónico degenerativo.

Sin embargo, la hipertensión arterial en jóvenes tiene una prevalencia mundial considerable y especialmente en México la mortalidad por enfermedades cardiovasculares para este grupo de edad se ha acentuado de un 17% a un 23%.

La hipertensión arterial se define como la existencia de valores de presión arterial mayores a 140/90 mmHg. Está distribuida en todas las regiones del mundo, atendiendo a múltiples factores de índole económico, cultural, ambiental, étnico y genético. Debido a hábitos alimenticios inadecuados con dietas desequilibradas ricas en carbohidratos que favorecen la obesidad y también gracias a la disminución de actividad física entre los jóvenes, la prevalencia de hipertensión en los adultos de 18 a 35 años va en aumento.

Debe considerarse además, que existen otros factores de riesgo para hipertensión arterial, muchos de los cuales son imposibles de controlar y obedecen al mismo envejecimiento o a enfermedades no prevenibles.

Causas

La hipertensión arterial se clasifica convencionalmente en esencial o primaria y secundaria: la hipertensión primaria es la más frecuente en los grupos de edad avanzada y se denomina así porque su causa es desconocida la mayor parte de las veces, es silenciosa y se diagnostica cuando los valores de presión arterial no pueden atribuirse a un proceso fisiológico alterado específicamente; la hipertensión arterial esencial tiene una evolución lenta que inicia desde la infancia, por lo que sí puede ocurrir en la adultez temprana aunque no sea la forma de hipertensión más frecuente en esta etapa.

Ahora, la forma más habitual de hipertensión en adultos jóvenes es la hipertensión secundaria, lo que indica que puede ser adjudicada a causas específicas, siendo dos de ellas las más frecuentes:

La hipertensión renovascular es una condición por la que se conocen a las patologías de las arterias renales que conllevan a la hipertensión. Las arterias renales son dos, una para cada riñón y tienen importantes funciones que afectan directa o indirectamente a la presión arterial. La enfermedad más frecuente de las arterias renales es conocida como “estenosis (estrechamiento) de la arteria renal”, en esta existe un depósito de colesterol en las paredes de la arteria que condiciona un paso de sangre disminuido hacia el riñón, este juega un papel crítico en la regulación de la presión arterial y al detectar que su flujo de sangre se ve mermado desata un sistema de recuperación de la presión (sistema renina-angiotensina-aldosterona) que constriñe los vasos sanguíneos y retiene sodio y agua, llevando la presión arterial a niveles cada vez más altos; por ello esta enfermedad tiene un curso crónico. Otras formas de hipertensión arterial de origen renovascular son la obstrucción congénita de la arteria renal y la arteritis de Takayasu, ambas poco frecuentes y que comparten los mismos mecanismos de elevación de la presión arterial.

Otro padecimiento que da origen a la hipertensión secundaria es el feocromocitoma. Este es un tumor de las glándulas suprarrenales, específicamente de su porción medular. Las glándulas suprarrenales fabrican varias hormonas, dentro de las cuales se encuentran la adrenalina y la noradrenalina, ambas ampliamente conocidas como hormonas del estrés; son ellas las encargadas de los mecanismos de alerta o emergencia en el cuerpo a través de un aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Así pues, un feocromocitoma es un tumor productor de adrenalina y noradrenalina que, al producir estas hormonas en exceso, condiciona crisis de hipertensión y taquicardia (frecuencia cardiaca elevada). Quien sufre de un feocromocitoma presenta ataques impredecibles de hipertensión que duran de 15 a 20 minutos; este tumor pocas veces es cancerígeno y puede afectar a cualquier edad.

Síntomas

El curso de la hipertensión es asintomático hasta que se ven afectados órganos como el corazón, el pulmón o el cerebro, que se conocen como órganos blanco o “diana” de la hipertensión.

Hasta que esto suceda los síntomas son muy inespecíficos y pueden incluir nerviosismo, sudoración, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, irritabilidad, hinchazón de las piernas y palpitaciones.

Prevención

Es importante recalcar que además de las manifestaciones clínicas de la hipertensión arterial y lo limitantes que estas puedan llegar a ser en las actividades diarias, esta afección también es un factor de riesgo trascendental para una inmensidad de enfermedades cardiacas, vasculares y metabólicas con repercusiones en todos los órganos del cuerpo.

Por ello, es muy importante adoptar medidas que contrarresten los procesos fisiológicos que encaminan a sufrir hipertensión. Para lograrlo, se recomienda:

  • Una dieta equilibrada, variada y suficiente: el sobrepeso/obesidad es un problema de salud pública cada vez más frecuente entre los jóvenes, según datos del INEGI el 40% de la población joven lo padece, lo que está muy relacionado con el desarrollo de hipertensión pues se promueve el depósito de colesterol en las paredes de las arterias. Mejores hábitos de alimentación junto con una dieta adecuada pueden prevenir y ayudar a tratar estas enfermedades. Una dieta lo más verde posible y libre de grasas, con limitación de los azúcares puede ayudar mejor a controlar el peso, pero este efecto no se logra adecuadamente sin incluir en los hábitos la actividad física, sobre todo aeróbica.
  • Actividad física recurrente: el 50% de la población joven se clasifica como físicamente inactiva, el sedentarismo ha tomado un papel importante y la actividad física ha venido en declive. Si bien no es necesario hacer deporte de alto rendimiento, por lo menos caminar lo más rápido posible 30 minutos al día será de ayuda para mejorar el flujo de sangre y la presión a la vez de quemar calorías y ser medio de relajación. Se requiere fomentar más a todos niveles y desde la infancia, la cultura del ejercicio para contrarrestar la inactividad que la tecnología mal utilizada trae como efecto secundario no deseado entre nuestra población joven.
  • Disminuir el consumo de sal: El sodio es un retenedor de líquidos por excelencia, lo que eleva el volumen de sangre y por lo tanto la presión arterial. El sodio ya existe en los alimentos incluso antes de cocinarlos, por lo que evitar en medida de lo posible agregar sal a las comidas auxiliará a reducir los valores de presión arterial. Mucho alimento procesado o enlatado trae niveles de sodio altos, por lo que que se recomienda revisar las etiquetas en relación a su concentración.
  • Consumo moderado de alcohol: Se ha estudiado poco los mecanismos que explican la relación causal entre el consumo de alcohol y el desarrollo de hipertensión; sin embargo ya se han relacionado directamente. Los patrones de consumo se asocian al riesgo de episodios cardiovasculares, por lo que se recomienda consumir alcohol con moderación. Si bien el consumo de vino tinto se relaciona con una disminución de grasas en sangre, este debe ser en un máximo de dos copas al día para que realmente cause más beneficio que daño al organismo.
  • Dejar de fumar: El tabaquismo ha sido asociado en múltiples estudios formales con las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión arterial no es la excepción. El amplio contenido de sustancias tóxicas en el humo del tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos que responden produciendo sustancias que elevan la presión arterial; las células de los vasos sanguíneos pueden regenerarse si el fumador abandona el tabaco y está mencionado en la literatura que tras 15 años sin fumar el riesgo cardiovascular vuelve a ser el mismo que el de los no fumadores.

Recuperación

Por último, es necesario mantener un control periódico de la presión arterial y hacer mediciones frecuentes; como ya se explicó, la hipertensión arterial se conoce como el “asesino silencioso” y puede estar presente sin ningún síntoma, de modo que podría diagnosticarse solo tras cuantificarse por el médico en varias ocasiones. Si éste le diagnostica hipertensión, entonces la clave para recuperar el mejor estado posible de salud relativa será seguir el tratamiento indicado al pie de la letra, con disciplina y perseverancia.

Monitorear en casa la presión

Los aparatos para medir la presión arterial ya se encuentran al alcance de la población tanto para ubicar lugares donde se venden a precios muy accesibles como en cuanto a su manejo por demás de fácil aprendizaje. Es recomendable y más confiable el que mide la presión arterial a nivel del brazo que a nivel de la muñeca. Se deben de cuidar en cuanto a su manejo y evitar los golpes que puedan descalibrarlo. En toda casa se recomienda tener uno para monitoreo de sus adultos y, como conclusión de este artículo, de sus jóvenes también. Pídale a su médico de cabecera que le enseñe cómo usarlo y registre los valores en un cuaderno que le será de mucha utilidad a él cuando vaya usted a consulta y se lo entregue; él confirmará su presión y le dará su diagnóstico.

Recuerde la hipertensión arterial puede llevarlo, sin darse cuenta, a una crisis que lo puede dejar con secuelas e incluso hasta la muerte, gánele usted detectándola a tiempo tomándosela en casa por lo menos una vez al mes y acudiendo a revisión general con su médico familiar por lo menos una vez al año.

Prevención y/o detección oportuna= mejor calidad de vida.

E.M. Guillermo Bracamontes Castelo – Dr. Miguel Ángel Fraga Vallejo

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