EL AMOR DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA SEXUALIDAD

EL AMOR DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA SEXUALIDAD

Amamos en el contexto de la codependencia, siendo entrenados para eso, nos ensenan a complacer y a buscar el reconocimiento en los demás, específicamente en los padres para así sentirnos amados y a partir de ahí generamos una serie de comportamientos que nos hace creer que estamos amando.. después de eso, agregamos a nuestra vida el toque perfecto en una idealización, que si logramos encaje en algún prospecto, sentiremos que estamos amando profundamente y es así como generamos esos reactores bioquímicos llamados limeranza, que se confunden fácilmente con el amor.

Esto  tiene que ver con una configuración mental que se desarrolla desde que nacemos y es obtenida de nuestro entorno, pero además existe un proceso que la naturaleza insertó en nosotros para asegurarse de que la raza humana se reproduzca y prevalezca, y se da mediante un  proceso bioquímico (limeranza) que inicia al producirse una descarga de electricidad (descargas neuronales) las cuales provocan que hormonas y otras sustancias que participan hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento. (Taquicardia, sudoración, agitación, excitación, etc. Es así que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.

Lo que llamamos enamoramiento es el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo. A pesar de que esa “imbecilidad transitoria”, (Ortega y Gasset) es un estado que difícilmente se  puede mantener bioquímicamente por mucho tiempo. Algunos autores hablan de hasta 5 años, mientras que otros hablan solo de dos o tres. Realmente es variable, dependiendo de circunstancias y personas. En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento.

Hay impulsos nerviosos, que se transmiten por el sistema nervioso central por el  cuerpo y es así como viajan para estimular el estómago, las glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales. Los impulsos se suceden a velocidades de vértigo: ¡constricción!, ¡dilatación!, ¡secreción!, ¡erección!  Surge el rush o golpe de un deseo,  urgente…y no hay razón que valga. Dicho estado está asociado a otro proceso químico. (Ahora son las endorfinas, elementos bioquímicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos) los que producen la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego, eso explica por qué se sufre tanto al perder al ser amado, pues dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos.

Estamos complementados y somos espíritu, mente y cuerpo, y aunque la naturaleza se asegura de la reproducción del hombre, no siempre es garantía de felicidad ni de reproducción, el ser humano tiende a confundir la unión física con la unión por un afecto profundo como lo es el amor, y esto tiene que ver con las ideas adquiridas a través de nuestra vida, del contexto socioeconómico y cultural donde nos desarrollemos, sobre todo de los significados que le damos a las palabras, como lo son el sexo, el amor, y la espiritualidad; independientemente de cómo pensemos o cómo esté nuestro estado emocional, nuestra química nos llevará a buscar la sexualidad para lograr su cometido. Reproducción de la especie, pero más allá de eso, el amor es un sentimiento inexplicable que solo proporciona paz, que no tiene que ver con el sexo, pero que el ser humano vincula estrechamente y le da toda la importancia cuando su deseo de expresar el amor se vuelca en esa unión placentera del cuerpo a cuerpo… por eso caemos fácilmente en el auto engaño del amor, que al final solo resulta en codependencia.

Ps. Ma. Teresa Calleros Ramírez

 

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