LA PAZ INICIA CONMIGO

LA PAZ INICIA CONMIGO

Se me ha pedido que exprese mi sentir sobre las percepciones que me rodean en este mundo de locura, un mundo que habla de amor y de paz sin conocer ni vivir su significado, y que aparte vive obligándonos a complacerlo para lograr su reconocimiento, un reconocimiento que nos dé un falso valor, un valor, que por el contrario, nos marcan los errores que nos obliga a buscar la perfección, esa perfección inalcanzable y nostálgica del concepto de éxito, un éxito, que nos haga sentir buenos, que nos haga sentir suficientes y sobre todo, que nos haga sentir que somos aceptados por los demás, un éxito que nos hace creer, que encajamos perfectos y que a su vez nos obliga a olvidarnos de quienes somos, un éxito que nos mete en la bruma del absurdo… y al no lograrlo, nos cansamos y es hasta entonces que empezamos la búsqueda de lo interno.. de lo etéreo…de la palabra mágica… Paz…

Somos seres únicos e irrepetibles, nadie sabe el propósito al que cada uno ha venido a esta vida. No existe sin embargo educación alguna que hable sobre la mejor manera de ser bueno conmigo, no hay educación que me hable de la mejor forma de hacerme responsable de mi felicidad, y tampoco existe una educación que me muestre como ser responsable de mis emociones.

Cada percepción de mis sentidos me encamina al placer o al dolor, y ese termómetro me hace creer que lo externo es lo que vale, que lo externo es lo real.

¡Que mentira más grande! Pues externamente no hay nada que pueda ofrecerme paz.

La paz no es un estado mental, la paz no son las cosas que nos rodean…La paz es inherente a mí…La paz solo es la congruencia entre lo que pienso siento y hago. Es darme cuenta de quién soy… Es tomar conciencia plena de mí. No solo de mi cuerpo…Sino de mi alma.

Porque la paz puede encontrarse no solo en la quietud del silencio, sino también en las risas y carcajadas de una rica charla entre amigos…

O en los gritos desafinados de alguien que se inspira con una canción…

O ¿por qué no? También en el llanto de liberación cuando soltamos cargas emocionales

O incluso en medio de una rabieta que nos hace soltar agravios.

Pues al final, eso también nos lleva a la paz.

El mundo está forjado para crear miedos y culpas que crean necesidades inexistentes y lastiman nuestro propio valor, nuestra estima, vamos olvidando poco a poco lo que somos…Lo que fuimos al llegar aquí…

Seres puros e inocentes, que no temen a la vida…. Y sin embargo…Lo hemos olvidado…Olvidamos la inocencia…Olvidamos la pureza, y después nos quejamos porque el mundo está lleno de violencia y de guerra, y fuimos y somos nosotros, quienes crucificamos, quienes juzgamos…quienes criticamos y condenamos, nos creemos dueños absolutos de la razón, sin darnos cuenta que somos los primeros en educar a nuestros hijos con desconfianza y miedos, es así como creamos a ese monstruo de la duda…De la desconfianza…De la incertidumbre…De la queja.

La desconfianza no proviene de un mundo que ataca, la desconfianza proviene de la incongruencia de creer que soy un pecador, cuando creo que el que me ha creado me ha hecho imperfecto… porque existe el juicio de mis hermanos de la tierra, olvidando que nuestro único propósito al venir aquí…Es ser libres y felices.

Olvidamos que somos uno mismo con esta tierra, con todo lo que nos rodea, la misma energía del universo, y nos dedicamos a demostrarle al mundo que sí valemos, pero valemos por lo que tenemos, por los títulos alcanzados, la fortuna lograda, o el estatus creado… cuando nuestro verdadero valor lo hemos olvidado..

No le pidas al mundo paz…Porque tú no recuerdas que lo eres…No le pidas al mundo congruencia, cuando tú vives incongruentemente. No le pidas al mundo que te haga caso, cuando vives ignorándote.

La guerra y la lucha cesará afuera, cuando ésta cese dentro de ti, los miedos, el deseo infinito de vengarte, el gusto morboso del dolor ajeno que sientes por creer que el otro te lastimó, la venganza… o dulce venganza… y cuando comprendas, que eso que vez en los demás te pertenece, lograrás soltar el veneno que te alimenta la mente y te lleva a sufrir…Pues sin juicio no hay dolor…Sin juicio, no hay miedo… sin juicio solo hay aceptación. Y la aceptación es paz.

La paz, es el estado más sublime, el estado más conmovedor y ciertamente no lo encontrarás ni en el sacrificio ni en el sufrimiento…porque eso no es amor…El sacrificio y el sufrimiento son una simple enfermedad que nos intoxica para no dejarnos ver el daño que nos estamos ocasionando los unos a los otros… El sacrificio y el sufrimiento no son más que una máscara de la dependencia emocional en la que nos sumergimos cada día y a la que llamamos amor… Sin embargo, no lograremos la paz, sino amando incondicionalmente, valorándome y responsabilizándome de mis actos. Honrando a mi hermano como igual, y respetando su paso por la vida, porque él es mi reflejo.

La paz llegará cuando muera en mí la necesidad suprema de tener la razón y la idea loca de creer que tienes las respuestas de todos… Cuando aprendas que el silencio es el mejor aliado,… cuando seas leal a ti, a lo que eres… En ese momento recordarás quién eres… un ser de paz infinita… Un ser que solo emana aceptación y amor. Porque el amor que damos, es proporcional al que me doy…

Y cuando no sepas qué hacer… Pues no hagas nada… El universo se encargará de poner todo en su lugar… Porque solo él es el poseedor de la sabiduría eterna, solo él tiene todas las respuestas… Y te dará lo que necesitas, no lo que quieres.

Y al final solo se… que primero mi paz… después… después lo demás…!!

Ps. Teresa Calleros R.

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