NUTRICIÓN y SIDA

NUTRICIÓN y SIDA

 

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia de VIH/sida supone un desafío ineludible para el mundo en general. En un reciente informe de la OMS se destaca el papel de la nutrición en una respuesta integral contra el VIH/SIDA. Una nutrición adecuada no puede curar la infección por el VIH, pero es esencial para preservar el sistema inmunitario de las personas, mantener niveles saludables de actividad física y lograr una buena calidad de vida, además de prolongar la vida de estas personas.
Los adultos y niños infectados por el VIH tienen mayores necesidades energéticas que
los adultos y niños no infectados. Las necesidades energéticas aumentan un 10% en los adultos y niños asintomáticos infectados por el VIH, mientras que en los adultos, en
una fase más avanzada de la enfermedad, aumentan un 20%.

¿Qué es el VIH?

VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) es el virus que causa el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Este virus se pasa de una persona a otra por medio del contacto de sangre a sangre o por vía sexual. Una mujer embarazada que esté infectada también puede pasar el VIH a su bebé durante el embarazo o el parto, al igual que al amamantar o dar pecho. Si una persona está infectada con el VIH no significa que tenga SIDA, sin embargo, tarde o temprano desarrollará el SIDA.

El VIH/SIDA reduce la absorción de los alimentos

Los alimentos, una vez ingeridos, se descomponen por efecto de la digestión en nutrientes. Éstos pasan a través de las paredes del intestino al torrente sanguíneo y son transportados, según las necesidades del organismo, a los órganos y tejidos. Una de las consecuencias del VIH  es que, al quedar dañadas las paredes del intestino, los alimentos ya no pasan bien a través de él y por lo tanto no son absorbidos.

La diarrea es una manifestación común en los enfermos de VIH/SIDA. Cuando una persona tiene diarrea, el alimento pasa por el intestino tan rápidamente que no se digiere adecuadamente y, por consiguiente, se absorben menos nutrientes. La menor ingesta y absorción de alimentos produce adelgazamiento y malnutrición.

Inapetencia

La inapetencia es una de las manifestaciones más comunes de los enfermos de VIH/SIDA. Puede tener muchas causas, por ejemplo infecciones, dolores (especialmente en la boca o en el intestino), depresión, ansiedad, cansancio o una ingesta nutricional deficiente. La sensación de hambre puede desaparecer o la persona puede quedar satisfecha fácilmente y por lo tanto no desear comer lo suficiente. Sin embargo, es muy importante no dejar de comer para evitar el adelgazamiento y la malnutrición y conservar la energía para restablecerse rápidamente.

Cuando no se tiene hambre la mejor forma de recuperar el apetito es comer:

  • Ingiera comidas menos abundantes pero con más frecuencia. Coma siempre que tenga apetito; no sea demasiado riguroso en cuanto a horarios de las comidas.
  • Procure beber mucha agua, leche, yogur, sopas, infusiones de hierbas o zumos a lo largo de todo el día. Beba principalmente después y entre las comidas. No beba demasiado antes o durante las comidas.
  • Añada sustancias aromatizantes a los alimentos y procure que tengan una apariencia atractiva y sepan bien. Exprima un poco de zumo de limón sobre la comida y añada especias como cilantro y canela.
  • Evite las bebidas efervescentes, la cerveza y alimentos como coles y frijoles que producen gases en el estómago y pueden hacerle sentir hinchado.
  • Trate de enjuagarse la boca antes de comer pues así le podrán saber más frescos los alimentos.
  • Evite el alcohol. El alcohol reduce el apetito, debilita el organismo e interfiere con los medicamentos.
  • Si la razón de la inapetencia es la diarrea, las náuseas o los vómitos, o las inflamaciones bucales, siga las pautas que se dan más adelante en este artículo.

Dieta  Equilibrada para el paciente con  SIDA

No hay alimentos buenos y malos, aunque la proporción en que deben consumirse es muy variable. Algunos productos deben tomarse a diario, y otros solo de forma ocasional. Para que se considere que la dieta es sana y equilibrada, ésta debe incluir ciertos alimentos con la frecuencia y la proporción necesarias, de acuerdo además con las características específicas de la persona (edad, sexo, estado de salud, actividad física). En el caso de los enfermos de SIDA se recomienda:

  • Arroz, pasta, cereales, pan (cuatro a seis raciones diarias): son alimentos básicos que el paciente debe consumir a diario y que le proporcionarán sobre todo energía.
  • Frutas y verduras (cinco porciones diarias): son muy importantes porque aportan vitaminas, fibra y minerales, y refuerzan el sistema inmunitario, así que su ingesta es imprescindible para combatir las infecciones que acechan a los enfermos de SIDA.
  • Lácteos (leche, yogur, queso) (de dos a cuatro raciones al día): Son una fuente de calcio y proteínas.
  • Carnes magras, pescados, huevos y legumbres: Aportan proteínas de gran calidad y el enfermo debe tomar estos alimentos a menudo, de ser posible a diario. Ayudan a fortalecer los músculos y el sistema inmunitario. En este grupo se incluyen todas las carnes, las aves, los pescados, los huevos y las legumbres.
  • Grasas (margarina, mantequilla): aportan calorías y hay que limitar su consumo porque tienen poco valor nutritivo. Sin embargo, constituyen una buena fuente de energía y pueden contribuir a que el enfermo mantenga el peso corporal. Es conveniente emplear sobre todo el aceite de oliva para cocinar.
  • Agua: Es necesario que el paciente beba alrededor de 8 vasos de agua diarios, o más si tiene diarrea, vómitos, o fiebre, para mantener el cuerpo hidratado. Además de agua, el líquido puede proceder de alimentos como zumos, sopas, fruta. El enfermo debe evitar consumir café o té con las comidas, porque estos productos reducen la capacidad de asimilar hierro del organismo.

Consejos  Nutricionales:

  1. Algunos alimentos pueden interferir en la absorción de los medicamentos. Para tomarlos correctamente se deben evitar comidas que contengan muchas calorías, carbohidratos, grasa y proteína.
  2. Si hay DIARREA:
  • Aumente el consumo de líquidos (agua, caldos, sopas).
  • Evite productos lácteos (pueden sustituirse por deslactosados)
  • Disminuya el consumo de fibra.
  • Evite alimentos grasosos y muy condimentados.
  1. Si hay NAUSEAS O VOMITOS:
  • Consuma alimentos de sabores suaves.
  • Evite alimentos calientes condimentados o muy grasosos.
  • Pruebe con alimentos fríos.
  • Evite alimentos excesivamente dulces.
  • Evite alimentos fritos.
  • Manténgase alejado de olores muy fuertes.
  • Descanse después de comer (no se acueste).
  1. Inflamación o dolor en la BOCA:
  • Evite alimentos ácidos, en su lugar consumir dulces (frutas).
  • Evite condimentos fuertes.
  • Evite texturas duras.
  • Humedezca los alimentos (salsas, margarinas, caldos, leches, etc.)
  • Evite temperaturas extremas.
  1. Mantenerse activo y en forma:
  • El ejercicio periódico refuerza los músculos, hace sentirse más vigoroso, ayuda a aliviar la tensión y estimula el apetito.
  • Encuentre un ejercicio que le plazca y conviértalo en parte de su vida cotidiana.
  • Caminar, correr, nadar o bailar son ejercicios convenientes.

A mis lectores:

Quiero agradecer a todos y cada uno de los que nos leen  mes con mes,  por el apoyo y cariño que hemos recibido durante este 2019. INNOVA EN SALUD es más que una revista, es un lugar donde todos tienen cabida, siempre y cuando quieran mejorar su salud y calidad de vida.

 

Ma. Inés Guerra

Nutrición, Universidad Autónoma de Durango

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *