A PROPÓSITO DEL CORONAVIRUS, ¿CUÁNDO SERÁ LA PRÓXIMA PANDEMIA, NOS AFECTARÁ LOCALMENTE?

¿CUÁNDO SERÁ LA PRÓXIMA EPIDEMIA,

QUÉ TAN SERIA SERÁ?

¿NOS AFECTARÁ LOCALMENTE?

Los epidemiólogos están muy convencidos de que en las últimas décadas ha habido una buena cantidad de enfermedades nuevas, a las que se les conoce como emergentes. Y otro grupo de enfermedades muy conocidas que han repuntado por factores muy diversos pero que alcanzan notoriedad por su agresividad o por su carácter masivo.

Es de destacarse sin embargo, que estas enfermedades cuando se presentan causan estragos pero siempre nos toman desprevenidos. ¿Por qué nos toman por sorpresa problemas tan reconocidos? Lo peor es que esos problemas de salud aparecen no solo a nivel local, sino que lo vemos a nivel de países y en muchos casos constituyen pandemias que alcanzan niveles de frecuencia extremos.

El siglo XXI ha estado lleno de sorpresas, empezamos en China con el Síndrome Agudo Respiratorio Severo o SARS. En el 2002 apareció en la provincia de Cantón en China este problema que pronto alcanzó cifras muy significativas dada su alta letalidad y su naturaleza aguda. Por supuesto las autoridades tardaron unas semanas en caracterizar al agente causal, pensando en principio que se trataba de un virus sincitial respiratorio, cuando se descartó, se pensó en el nuevo grupo de virus llamado metapneumovirus. Mientras, la enfermedad gracias a la movilidad internacional se propagó a casi todos los países de Asia. Pasó más de un mes para que en el centro de enfermedades infecciosas de Hong Kong se aislara lo que parecía un nuevo virus del grupo de los Coronavirus, que no se sabía que produjera problemas en humanos y menos que se transmitiera de persona a persona. Tiempo después se supo que el virus afecta a la civeta o gato de algalia y que dio “el salto de especie” afectando a los humanos.

De noviembre del 2002 a julio del 2003 hubo 8095 casos con 774 fallecimientos. Siendo China la más afectada con 5327 casos y 344 muertes. Hubo casos en Europa, América y África. Y aunque no desapareció la enfermedad se contuvo gracias a la movilización internacional.

En septiembre del 2012 aparece un nuevo brote de Síndrome Respiratorio Agudo, el cual es identificado en Arabia Saudita que pronto se observa en Francia, Reino Unido, España, Túnez y Estados Unidos, resultó ser un nuevo Coronavirus y la enfermedad es denominada MERS-CoV. Es decir, síndrome respiratorio del Medio Oriente. Se contuvo, pero en el 2014 aparece un nuevo brote derivado del MERS en Corea del sur con más de 1200 casos. También fue contenido. En este caso el reservorio del virus era un murciélago, que mordía a los camellos desde donde se infectaron los humanos. Y después de humano a humano lo que sucedió en Corea.

Una situación de emergencia apareció en México a principios de 2009 cuando se identificó un caso muy grave de influenza en un niño veracruzano que llamó la atención de las autoridades sanitarias del mundo por lo que en abril del 2009 la OMS declaró alerta ante este nuevo virus derivado al parecer de influenza porcina. Por 67 semanas se mantuvo en constante aumento alcanzando el nivel de pandemia.

Para el mes de noviembre se encontraba en todos los continentes y 662 400 casos. Hasta ese momento la OMS dejó de reportar los casos, declarando el fin de la pandemia en agosto de 2010.

En el camino se certificaron más de 18 000 fallecimientos. Hay un acuerdo no escrito ni aprobado en que se reconocen cifras mucho mayores, particularmente en EUA donde incluso se comentaba de más de 20 millones de casos. Ante la imposibilidad de aclarar si los casos eran de Influenza A H1N1 o de algún otro tipo se optó por ya no señalar los casos como de AH1N1.

En este caso hubo pautas para proporcionar oseltamivir o tamiflu como un antiviral poderoso que contuvo la pandemia y dio tiempo para el desarrollo de una vacuna efectiva que ha dado muy buenos resultados.

A finales del 2013 y oficialmente a partir de marzo del 2014 en Sierra Leona, Guinea y Liberia se presentaron casos de la epidemia de mayor letalidad en la historia. El Ébola,  una enfermedad ya conocida en África hizo su aparición y desde entonces ha producido más de 28,000 casos y de los cuales se conocen 11,311 fallecimientos. Y no ha sido sino hasta diciembre del 2015 que la OMS declaró a Guinea libre de Ébola, sin embargo, toda África esta alerta, dado que en el brote aparecieron casos en Nigeria, Costa de Marfil y al parecer en Mali.

Desafortunadamente para el caso del Ébola no hay muchos avances en materia de medicamentos y varias vacunas se están ensayando sin encontrar todavía alguna viable.

En ambos casos la contención estuvo orientada por mecanismos distintos pero en ambos casos la sorpresa con las que se convirtieron en una escalada mundial fue muy documentada y en ambos casos las autoridades mundiales de salud tuvieron que trabajar de una manera que fue muy intensa, cansada y costosa, tanto en lo económica como en vidas humanas.

A nivel local aparecen en el valle de Mexicali casos de Rickettsiosis que tomaron con gran sorpresa a la sociedad y al sector salud.

La enfermedad generó pánico y movilización social, pero no se avanzó mucho en virtud de que se dependía de instancias externas al estado para el diagnóstico y control del problema.

Un par de años después en el Caribe aparece un problema transmitido por el mismo mosquito del dengue y que en el transcurso de unos cuantos meses se dispersó por todo el continente. Una enfermedad también vista en África con décadas de anticipación conocida como Chikungunya. Esta enfermedad que ya ha producido más de un millón de casos, que ya ha producido más de 16,000 casos en México, es el segundo problema transmitido por el mismo mosco y que por si fuera poco un tercero ha aparecido en América llamado el virus Zika.

Pero ¿qué ha pasado con los sistemas de prevención, diagnóstico oportuno y manejo de escenarios ante estas amenazas? Lo que se destaca es la respuesta reactiva en lugar de una proactiva. Y no solo a nivel local sino a nivel nacional y mundial, sin importar el nivel de desarrollo de los países, todo parece indicar que los procesos necesitan ser replanteados.

Estos problemas más que de salud son problemas de tipo social, muchas veces hacen crisis por razones socioeconómicas y otras por descuido, pero la movilización comunitaria se vuelve fundamental en su manejo. Para que no nos tomen por sorpresa es necesario replantear procedimientos y nuevas formas de enfrentar los problemas.

La recomendación fundamental hecha por el Centro de Enfermedades Comunicables de Atlanta es pasar de un sistema de salud reactivo a uno proactivo.

CON LÍNEAS CLARAS DE AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD. Muy frecuentemente no se sabe quién debe actuar y qué organizaciones o instituciones deben tomar el liderazgo y quién debe acompañar las intervenciones. Se tiende a señalar a una sola institución como responsable, donde hay un cúmulo de factores y de razones para que se establezca una emergencia epidemiológica.

ESTABLECER SISTEMAS DE GOBERNANZA FLEXIBLES A SITUACIONES Y TRANSPARENTES. En un sistema político administrativo como el de nuestro país, los recursos públicos se destinan de una manera rígida y sin atender a eventualidades que pudieran ser prioritarias. Aquí se habla de los recursos etiquetados previamente que no pueden usarse, no importa que se presenten escenarios de mayor trascendencia. La mayoría de las veces el sistema de salud en sus diversos órdenes se ve limitado para atender una emergencia que no está prevista y para el tiempo que se autoriza un recurso, ya se tienen estragos por el fenómeno.

ROLES PROACTIVOS DE ACTORES TANTO DEL GOBIERNO COMO NO GUBERNAMENTALES PARA ESTAR PREPARADOS EN LA GOBERNANZA FLEXIBLE PARA UNA RESPUESTA ADECUADA A LAS DEMANDAS. Mientras todos los que pudieran participar en un evento estén alertas, las contingencias pueden ser atendidas con prontitud y eficacia. Se debe involucrar a las instituciones de los diferentes órdenes de gobierno, a las organizaciones de la sociedad civil y a las propias comunidades.

RECONOCIMIENTO DE LA IMPORTANCIA DEL MANEJO INCIDENTAL COMO MARCO DE RESPUESTA EFECTIVA A LAS EMERGENCIAS. En base a experiencias previas, todos los actores deben estar preparados para actuar en diferentes grados de respuesta y anticipar la posibilidad de que los problemas escalen a dimensiones excesivas o fuera del ámbito de competencia para minimizar los daños.

MEJORAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE COMUNICACIÓN TOMANDO EN CUENTA CULTURA Y FACTORES SOCIOECONÓMICOS, PARA UNA RESPUESTA APROPIADA Y EFECTIVA. Se tienen que establecer mecanismos adecuados para que todos los actores participantes sepan actuar en forma inmediata y eficaz. Como parte del liderazgo del propio sector salud destaca la idea de que exista una comunicación efectiva y acorde a la intervención que se espera de la comunidad y la participación de los gobiernos.

PREPARACIÓN Y EDUCACIÓN COMUNITARIA EFECTIVA. Parte fundamental de la atención a las emergencias epidemiológicas es la comunicación y educación continua hacia la comunidad. La educación y el autocuidado son fundamentales para cancelar o atenuar los riesgos y la presentación de problemas de salud.

IMPULSO A LA INVESTIGACIÓN Y A LOS DIAGNÓSTICOS OPORTUNOS A NIVEL COMUNITARIO. Si bien a escala mundial solo cuando se trata de nuevos problemas, generalmente se retrasan las intervenciones, a niveles locales la falta de mecanismos diagnósticos apropiados hacen que los problemas por causas conocidas no se atiendan a tiempo por falta de laboratorios.

 

Dr. Héctor Rivera Valenzuela

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *