IMPACTO SOCIAL DEL USO DESMEDIDO DE LAS TECNOLOGÍAS

IMPACTO SOCIAL DEL USO DESMEDIDO DE LAS TECNOLOGÍAS

En la actualidad el empleo desmedido de las tecnologías está impactando el desarrollo de los niños y la productividad en los adultos. Las secuelas que deja el no tener un control sobre su uso se traduce en cansancio, distracción, fatiga y ansiedad porque termine la jornada laboral en los adultos y en los niños, por salir de clases. Lo anterior, impacta el rendimiento tanto laboral como académico, y es por lo que muchas veces las personas buscan un apoyo profesional.

Uno de los principales consumos de la modernidad es la tecnología, lo que está trayendo como consecuencia un gasto de energía y dinero por parte de quienes la consumen. Las consecuencias que ha traido su consumo desmedido en la sociedad es vertiginoso en todos los procesos y ámbitos sociales. Por un lado, intervienen en nuestras actividades recreativas y de ocio, en donde si no existe el uso de la computadora, el celular, el acceso a redes sociales, por ejemplo, la persona comienza a experimentar aburrimiento. Quizás por la necesidad utópica de que tenemos que estar enterados de lo que acontece en el mundo antes de que alguien nos de la noticia. O bien, por la necesidad impetuosa del niño por jugar en su tableta electrónica que le ofrece una gama de juegos interactivos, colores, movimiento, sucesión rápida de imágenes, que es mucho más estimulante que el mundo real. Otros factores intervinentes en su uso, es el fomento en el trabajo, que ayudan a la persona a ser más eficiente por un lado, pero por otro, distraen a la persona por tener la facilidad de acceso a otros medios que salen del marco laboral. Y lo mismo sucede en el plano escolar, sobre todo entre los jóvenes que prefieren estar en el celular o navegando en Internet, que prestar atención al profesor. Además, podemos decir que las tecnologías ayudan a reducir la ansiedad, por tanto, se desencadenan procesos químicos en nuestro cerebro que hacen que nos atraigan aún más.

Por otra parte, el hecho de que padres de familia utilicen las tecnologías con un tiempo desmedido impacta en el desarrollo de los niños, ya que significa que no están dedicando tiempo suficiente a sus hijos y esto se convierte en un factor de riesgo, ya que a pesar de estar presentes en casa, están ausentes para sus hijos. O bien, el hecho de que padres de familia fomenten el uso de las tecnologías en sus hijos y no limiten su uso, genera conflictos en la organización familiar y en los patrones de comunicación. En este sentido, no necesariamente el uso de las tecnologías es negativo, es la energía desmedida invertida que impacta en muchas esferas en las que se desenvuelve el ser humano (social, familiar, laboral, escolar, etc.) y lo vuelve disfuncional. De esta manera, podemos decir que el uso tecnológico está impactando en los procesos mentales del ser humano, pues afecta la atención y concentración, la percepción, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, etc., los cuales utilizamos diariamente para adquirir información, procesarla, almacenarla y finalmente evocar una respuesta. En otras palabras, la manera de pensar, sentir y actuar del ser humano se ven impactadas por las tecnologías.

Es comprensible hasta cierto punto la atracción que experimenta el ser humano por el uso de la tecnologías, sin embargo, en lo que tenemos que reflexionar es en el tiempo y beneficio que invertimos en su uso, y las consecuencias que genera su empleo desmedido en nosotros y en los demás. En resumen, podemos decir que las tecnologías han irrumpido en todos los estratos sociales, pues incluso hasta los que carecen de recursos económicos para su acceso, hacen lo imposible para adquirirlos o utilizarlos. Aquí el problema es cuando se genera una adicción por su consumo, lo cual se convierte en una enfermedad más del ser humano que impacta su productividad, su estado anímico, sus relaciones interpersonales, su físico,  y por ende, su salud en general.

Dra. Melisa De la Torre Acosta

Psicóloga Clínica

Docente y supervisora de casos en CETYS Universidad campus Tijuana

En el Centro de Apoyo y Orientación Psicológica (CAOP)

melisa.delatorre@cetys.mx

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