CÁNCER CÉRVICO-UTERINO “CACU”

CÁNCER CÉRVICO-UTERINO “CACU”

Hoy en este 2020 invadidos de información, de recomendaciones y de miedos por una pandemia provocada por un coronavirus, nos sentimos vulnerables y con razón, los seres humanos somos vulnerables, a veces en esta inercia nos preocupamos y nos ocupamos solamente de la enfermedad “de moda” digamos, sin embargo otras enfermedades siguen y seguirán latentes, incluso las enfermedades de origen viral que son mucho más frecuentes que el coronavirus, y esto sin minimizar por supuesto la pandemia existente por el SARS-CoV-2 (COVID-19) y el gran impacto que ha tenido en el mundo entero.

Aplica y sería el caso del VPH (Virus del Papiloma Humano) por ejemplo, este VPH en realidad es una familia de un grupo de cerca de 200 herpes-virus, de los cuales hay al menos 8 potencialmente productores de cáncer, en especial los subtipos 16 y el 18 que se asocian como agentes causales de la infección de transmisión sexual que NO POCAS veces producen el cáncer en el cuello del útero (CACU o Carcinoma Cérvico-Uterino) y que por supuesto de no tratarse, acabará con la vida de muchas mujeres.  Serán particularmente afectadas aquellas que no utilizan protección o tiene más de una pareja sexual y prácticas no convencionales.  Curiosamente la prevención y detección oportuna del CACU y sus formas precursoras (displasias) existe y está plenamente difundida, pero para NO variar en México, esta prevención y detección oportuna también es muy deficiente.

El 26 de marzo pasado, se conmemoró el día que reúne los esfuerzos por combatir esta enfermedad que sigue siendo el 2º. tipo más común de cáncer en las mujeres mexicanas.  El Cáncer Cérvico Uterino, se presenta con mayor frecuencia en las regiones menos favorecidas de nuestro país, en aquellas comunidades relegadas a donde la información y los servicios médicos no fluyen igual que en las zonas urbanas, por supuesto el CACU no es exclusivo de las zonas rurales, claramente hay zonas urbanas y personas de alto riesgo también, como es el caso de las que tienen prácticas sexuales de alto riesgo.

En condiciones regulares podríamos decir que al menos el 90% de los casos de CACU se asocian a la infección previa por el VPH.  En esencia se trata de una enfermedad de transmisión sexual, donde tradicionalmente el varón se comporta como el portador, muchas veces asintomático, que enferma a la mujer al contagiarla con el virus.  Cierto es que en fechas recientes, cada vez vemos con mayor frecuencia hombres y mujeres también, con otros tipos de cáncer en otras localizaciones anatómicas (boca, lengua, laringe) y asociados a este VPH y relacionados a prácticas sexuales diversas sin protección.

Por otro lado justo es decir, que el CACU debiera ser una enfermedad de detección temprana en la mayoría de los casos, primero porque tiene un largo periodo de latencia entre la infección viral y la presencia de la transformación cancerosa (5 años en promedio), en segundo término porque los estudios de citología exfoliativa (Papanicolaou) no solo son sencillos de realizar, son también económicos y en México prácticamente gratuitos en el marco de la Salud Pública, además (de hacerse adecuadamente) su certeza en la detección tanto de los cambios malignos como aquellos producidos por los VPH (coilocitos entre otros), son altamente fidedignos.  Sin embargo esta detección no sucede tan tempranamente como debiera ser, primero porque las mujeres a partir de la vida sexual activa no acuden, (o no acuden con la frecuencia debida) a realizarse el Papanicolaou; en otras porque la toma de la muestra, la fijación técnica de la misma, o la lectura por los Citólogos/Patólogos son erróneas.

Se cuenta también, aunque con menor disponibilidad y mayor costo, con la Colposcopia como estudio de diagnóstico, que se realiza gracias a un aparato que sirve como un amplificador de imágenes, nos permite ver lesiones muy pequeñas facilitando el diagnóstico al poder dirigir la toma de citología o la biopsia de una manera mucho más fácil y eficiente.  Sin embargo, tampoco es copiosa la cantidad de mujeres que acuden a realizarse este estudio, si se hiciera un tamizaje “obligatorio” del Papanicolaou o la Colposcopia como sucede en otros países (Cuba por ejemplo) otro “gallo nos cantaría”.

De hecho, debido a estas facilidades en el diagnóstico oportuno del CACU, la Organización Mundial de la Salud,  ha tomado como criterio de medición de la eficacia de la Medicina Preventiva en los diferentes países del mundo,  los porcentajes de diagnósticos tempranos de este tipo de cáncer y sus formas antecesoras (premalignas) denominadas “Displasias”, que son la “puerta de entrada” a este tipo de malignidades ginecológicas. Obviamente en Mexico tenemos una muy baja y vergonzosa evaluación al respecto.

Finalmente quisiera terminar este artículo conminando a las mujeres a realizarse el Papanicolaou y/o la Colposcopia al menos cada 2 o 3 años a partir del inicio de su vida sexual.  Solicitar también al personal de Salud (de todos niveles) a mejorar los aspectos técnicos que reduzcan la eficiencia de este recurso que ha mostrado grandes aportaciones prácticamente desde los años 40`s, fecha en la que George Papanicolaou aplicó este método diagnóstico con gran éxito. Con el paso de las décadas y por supuesto con las mejoras y los casi 80 años de existencia avalan la eficacia del Papanicolaou como la mejor herramienta con la que contamos para el tamizaje de las lesiones premalignas y el CACU,   hasta nuestros días en pleno siglo XXI, el 2º. tipo más común de cáncer en la mujer mexicana que puede ser 100% prevenible.

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Especialista en Oncología Médica.

Presidente Fundador ProOncavi A.C.

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