INFECCIÓN DE LOS OÍDOS.- OTITIS EXTERNA

INFECCIÓN DE LOS OÍDOS.- OTITIS EXTERNA

Durante el verano es frecuente que disfrutemos de dar un chapuzón en la piscina o meternos a la playa para ayudar a mitigar las altas temperaturas, pero en ocasiones a los 2 o 3 días podemos experimentar un dolor de oído que tiende a aumentar de intensidad hasta hacerse incluso insoportable, al grado que al tocar la parte externa de nuestro oído lo incrementa; lo anterior sucede cuando desarrollamos la llamada otitis externa u otitis del nadador, que es un proceso inflamatorio, generalmente infeccioso, del canal auditivo externo y que puede extenderse al pabellón auricular y piel que le rodea. Generalmente es unilateral, pero en 10% de los casos se puede presentar en ambos oídos.

Causas

El uso constante de cotonetes puede predisponer al desarollo de la otitis externa ya que al utilizarlos, especialmente de manera enérgica, estamos quitando la lubricación natural que produce la piel del conducto auditivo. Esta capa de lubricación comúnmente llamada cerumen o cerilla ayuda a evitar la infección por bacterias y hongos al mantener un ph ácido (un ph alcalino favorece la infección). 

Otro factor asociado es precisamente la exposición a aguas sucias, en especial cuando se trata de albercas públicas o playas contaminadas por drenajes de la ciudad y que tiende a empeorar en época de lluvias.

La otitis externa también puede ser ocasionada por lesiones traumáticas del canal auditivo, por ejemplo cuando un niño se lastima al estar jugando con un objeto o juguete pequeño que se introduce al oído, ya sea él mismo o algún compañerito o bien adultos que usan algún objeto (llaves, lápiz o bolígrafo) para aliviar la comezón (prurito).

Otro factor predisponente, muy común hoy en día, es la utilización de audífonos para escuchar música o teléfono ya que al usarse por tiempo prolongado favorece la humedad al interior del conducto auditivo. Este riesgo se incrementa en época de calor o cuando la persona realiza actividad física, por el sudor que se produce.

Las personas que tienen alguna enfermedad de la piel como eccema, psoriasis y dermatitis seborreica son más propensas a éste tipo de infecciones. Los pacientes con diabetes mellitus descontrolada pueden desarrollar la llamada otitis externa maligna o necrotizante, que tiende a ser muy agresiva y requiere atención médica inmediata por un especialista.

Síntomas

El dolor del oído afectado es el principal síntoma que presenta una persona con otitis externa y es típico que al tocar el pabellón auricular aumente su intensidad. Si el proceso inflamatorio avanza puede llegar a ocluir el canal auditivo externo, en este caso el paciente puede referir que ha bajado su audición y puede tener un poco de secreción. Si no se trata a tiempo el proceso inflamatorio se puede extender al pabellón auricular y piel alrededor, en este caso el dolor tiende a ser más severo, incluso hasta dificultar apoyar la cabeza sobre la almohada.

Generalmente hacemos el diagnóstico cuando revisamos al paciente y nos refiere haber estado en alberca o playa en días previos y que posterior a ello apareció dolor del oído que aumenta al tocarlo y en algunas ocasiones tener la sensación de oído tapado o una baja de audición. Cuando revisamos los oídos con el otoscopio encontramos el proceso inflamatorio del canal o podemos encontrarlo ya cerrado y corroboramos que al presionar justo en la apertura del canal auditivo o sobre el pabellón auricular aumenta el dolor. Puede haber una secreción del canal y en ocasiones mal olor de la misma (fetidez), en pocos casos hay fiebre.

Se debe distinguir principalmente de la otitis media, la cual no afecta el oído externo y muy frecuentemente se presenta posterior a un cuadro de vías respiratorias altas (catarro) por lo cual tiende a ser más frecuente en invierno (aunque puede presentarse todo el año).  Es de suma importancia revisar ambos oídos para corroborar el diagnóstico.

Generalmente no es necesario realizar estudios audiológicos para un paciente con otitis externa a menos que quisiéramos descartar alguna otra causa de baja de audición, sin embargo, lo ideal sería que los estudios se hicieran una vez que el proceso inflamatorio haya pasado y el canal auditivo esté limpio.

De igual manera, generalmente no se requieren estudios radiológicos a excepción de casos complicados como en los pacientes diabéticos con otitis externa maligna.

Tratamiento

En la mayoría de los casos y cuando el paciente se atiende a tiempo, la otitis externa se puede tratar con medicamentos en gotas óticas. Existen en el mercado varias presentaciones que generalmente contienen un antibiótico, un antinflamatorio y un anestésico, éste último muy importante para controlar el dolor. El tratamiento puede durar en promedio de cinco a siete días, pero generalmente no más de diez, según lo indicado por su médico.

En ciertos pacientes, en los que el canal auditivo está muy inflamado o se cierra, lo cual dificulta que las gotas óticas penetren adecuadamente, puede ser necesario que el especialista introduzca en el canal un trozo muy pequeño de gasa (como una cinta umbilical) con medicamento en ungüento o crema (con medicamentos similares a los contenidos en las gotas óticas) para evitar que se cierre completamente. Esto a su vez ayuda que al aplicar las gotas se absorban y puedan llegar al interior del canal a través de la pequeña gasa, funcionando así como una pequeña mecha. Una vez que se ha desinflamado el canal, se puede retirar la mecha y aplicar las gotas directamente.

Un paciente con otitis externa debe evitar que entre agua al oído afectado tratando de mantenerlo lo más seco posible, por lo que debe tener cuidado al bañarse, para ello pueden utilizarse tapones de algodón recubiertos de vaselina en el canal auditivo  retirándolos una vez que termine el baño. El uso de audífonos en ésta etapa debe evitarse.

En algunas ocasiones el proceso inflamatorio es tan severo que puede ameritar tratamiento vía oral, especialmente con analgésicos potentes para mitigar el dolor y antibióticos que su médico le indicará. Es importante señalar que debe seguirse el tratamiento completo aun cuando el paciente ya se sienta bien.

Prevención

La mejor manera de prevenir la otitis externa es secar los oídos lo mejor posible con una toalla de baño seca y no introducir objetos extraños al canal auditivo (ni cotonetes).

Cuando una persona tiene el tímpano perforado o fue operado de tubos de ventilación es muy importante que cubra sus oídos con tapones de silicón, como los que usan los nadadores, éstos generalmente se pueden conseguir en tiendas de artículos deportivos.

Asimismo, deben evitarse las albercas sucias o playas con alto índice de contaminación ya que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Conclusión

La otitis externa es una patología muy frecuente, molesta y dolorosa, pero que si se  trata de manera temprana y adecuada, la mayoría de los pacientes tendrán una curación exitosa.

Dr. Rubén Hernández González
Otorrinolaringología Pediátrica

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