Un regreso a clases saludable

Un regreso a clases saludable

El regreso a clases de nuestros hijos después de las largas vacaciones de verano, de los días de levantarse más tarde, de romper la dieta y tirarse un poco a la “milonga”, implica volver a las “carreras”, volver al estrés y a la rutina del día a día.

Para las madres implica levantarse temprano y preparar a los niños, preparar también el consabido desayuno ellos y para el marido, e implica “correr” o hasta “volar” para llegar a tiempo a la escuela; en otros casos, los padres serán los encargados de llevar a sus hijos a la escuela y tendrán que ajustar sus horarios para desviar la ruta hacia su trabajo y “lidiar” con el tráfico que era mucho más liviano en las vacaciones.

Tensión, corajes y no pocas veces algo más. Para los padres el regreso a clases implica más trabajo, más gasto, más estrés y al cabo de unos días o algunas semanas, implica estar envueltos otra vez en la rutina y en el aburrimiento. No es extraño que ante esta dinámica como padres nos desesperemos, nos enojemos y empecemos a “repeler” por todo, entonces es posible que tengamos descuidos u omisiones y nuestros hijos o nosotros mismos veamos “mermada” nuestra salud de una u otra forma. ¿Te gustaría saber cómo evitar esto y tener un regreso a clases saludable? checa esta información:

Si partimos de que la Organización Mundial de la Salud define a ésta como el estado de bienestar bio-psico-social (y yo añadiría emocional y espiritual), es desde aquí importante considerar que no solo es lo biológico lo que nos puede llevar a enfermar. Si bien existen y son muy reales las alergias, las muy diversas infecciones, los trastornos metabólicos o los genéticos y todo tipo de “amenazas a nuestra integridad física” que incluyen un mundo de posibilidades diferentes por lo que podemos perder nuestra salud en nuestros tiempos de estrés y vida apresurada, cada vez los médicos vemos con más frecuencia enfermedades derivadas o precipitadas por trastornos psicoemocionales que se “entremezclan” con lo biológico y que no pocas veces los precipitan dando como resultado una enfermedad bio-pisco-social y no pocas veces emocional y espiritual… Pero ¿cómo sucede esto? y lo mejor, ¿cómo puedo evitarlo? Explico a continuación:

El cerebro humano cuenta con 2 hemisferios, uno izquierdo y uno derecho, el funcionamiento de cada uno de ellos es muy diferente, no obstante, requieren estar en armonía, en balance, uno NO debe dominar al otro, deben complementarse y trabajar juntos. La transmisión desde el cerebro hacia nuestro organismo es en forma “cruzada”, por así decirlo, entonces en el individuo diestro el hemisferio cerebral izquierdo es el hemisferio dominante, mientras que en el “zurdo” sería exactamente al revés.

Así, nuestro hemisferio dominante es aquel que efectúa el trabajo cognitivo e intelectual y se nutre con el aprendizaje de datos, conceptos, de conocimiento científico y metodológico, y con ello del desarrollo de capacidades para nuestro ejercicio profesional, mientras que el hemisferio no dominante se encarga de nuestro potencial pisco-emocional y su fuente la encontramos en las actividades lúdicas, deportivas, culturales o artísticas y es nuestro lado meramente humano, es el que determina quienes somos como personas.

Si fortaleciéramos solamente nuestro hemisferio intelectual y nos olvidáramos del otro, nos convertiríamos en unos verdaderos “nerds”, en auténticas “ratas de biblioteca”, seríamos, científicamente hablando, muy brillantes quizás, pero seríamos completamente anti-sociales, ermitaños, raros, desadaptados, simplemente no seríamos funcionales en este mundo tan complejo y tan global.

Por el contrario, si solo desarrolláramos nuestro hemisferio lúdico, quizás fuéramos muy divertidos, muy simpáticos, contaríamos con la llamada inteligencia emocional, pero también seríamos muy ignorantes y desorganizados, seguramente echaríamos a perder muchas cosas y tampoco funcionaríamos como seres humanos integrantes de una familia y una sociedad.

¿Cómo “bajar” a nuestra sociedad esta información? la respuesta es simplemente generando hábitos, aprendiendo a base de hacerlo con regularidad, un dicho mexicano dice “Chango viejo no aprende maroma nueva” y sí, sin duda el mejor momento de generar hábitos que se mantengan por toda la vida es la infancia y aun la adolescencia.

De la misma manera que desde la etapa de la lactancia y la ablactación las madres deben saber qué dar de comer a sus hijos, éstos deberán posteriormente aprender a ir al baño y a vestirse por sí mismos, después irán a la escuela y desde la etapa pre-escolar aprenderán hábitos que permanecerán durante toda su vida; de esa misma manera podemos trabajar con los niños y las niñas en hábitos que reduzcan sus riesgos de padecer cáncer o cualquier otra enfermedad.

¿Sabías que existe de hecho en nuestro país un documento oficial generado en forma conjunta por la Secretaría de Educación Pública y por la Secretaría de Salud, denominado Manual para el Maestro del Programa Escuela y Salud? Este manual está enfocado al desarrollo de competencias por una nueva cultura de la salud en los niños y niñas y comprende contenidos y estrategias didácticas para docentes. Lo hay para Educación Básica y lo hay también para Educación Media, sin embargo, en la práctica cotidiana estos programas solo se aplican parcialmente y no han terminado por “cerrar el círculo”, por “aterrizar” plenamente.

Se dispone por ejemplo de una herramienta muy práctica (de creación mexicana por cierto) el plato del bien comer, una guía visual y sencilla para incluir en nuestra dieta un balance adecuado entre el consumo de carbohidratos, proteínas y lípidos. No obstante, resulta paradójico que en la mayoría de las cooperativas escolares y a pesar de estar “regulado” persista la venta de productos “chatarra”.

Asimismo, los programas de educación física -si bien existen en el calendario de actividades escolares- no necesariamente tienen la calidad y la frecuencia adecuada para los alumnos de los diversos grados escolares, tan es así que seguimos teniendo un elevado índice de obesidad infantil que nos ha situado como país, en el nada honroso primer lugar mundial de niños con sobrepeso y obesidad y donde por cierto nuestro estado, Baja California, se destaca también por ser uno de los “punteros” en el territorio nacional.

En el caso de las actividades lúdicas y artísticas para los menores, el “bache” es al menos tan grande como los anteriores, de tal manera que nuestro desarrollo del hemisferio cerebral no dominante simplemente no se da de manera óptima, luego entonces esa armonía individual que se lograría con el balance del desarrollo simultáneo de las capacidades cognitivas y las capacidades emocionales que integran ambos hemisferios cerebrales, no llega a “buen puerto” en muchos casos. Es ahí justo donde nosotros, los padres y las madres, podemos hacer mucho por nuestros hijos y por nosotros mismos.

Qué tal si en lugar de caer en la rutina, el aburrimiento y el mal humor, generamos el inicio de hábitos que les permitan a nuestros hijos más adelante ser adultos armoniosos y por supuesto saludables física, psicológica y socialmente, además de ser muy divertido para ellos y para nosotros mismos.

¿Qué hacer entonces? Qué tal iniciarnos como familia en el desarrollo de una actividad artística como la música, el teatro o la pintura, por ejemplo, qué tal inscribirnos en programas deportivos formales ya sea de fútbol, baseball, artes marciales o cualquier otra actividad organizada que implique disciplina, trabajo grupal y desarrollo de la creatividad, el crecimiento personal y la auto-valoración y que nos conduzcan al desarrollo de una adecuada inteligencia emocional de nuestros hijos, pero una actividad donde podamos convivir con ellos en el contexto artístico y competitivo, donde nosotros también como adultos podamos interactuar, hacer ejercicio, convivir y, por qué no… aprender de ellos.

Hay diversas actividades gratuitas o de bajo costo que podemos compartir con ellos. Incluso hay actividades que podemos generar en casa alejados de la televisión, la computadora o los videojuegos. Qué tal si nos acercamos al “plato del bien comer” y nos olvidamos de la comida “chatarra”, independientemente de que la tengan o no en las escuelas, mínimo garanticemos que en nuestras casas tengamos comida saludable.

Recuerda que los niños aprenden con el ejemplo. Créeme que esto te redituará frutos al futuro mediato y tardío, frutos que también tú disfrutarás además de ahorrarte mucho dinero y muchos problemas de salud físicos y emocionales.

Qué tal si tú también, de manera consciente, le bajas al estrés y armonizas tu vida.  ¿Quieres un regreso a clases saludable? Empieza por ti, por organizar tu tiempo para ti, para tu familia, para realizar actividades saludables, entretenidas y creativas con tus hijos, con tu pareja.

La prevención del cáncer es una tarea de equipo, si este regreso a clases es motivador para cambiar hábitos, mejorar nuestra dinámica familiar, para divertirnos juntos, tendrás también una invaluable inversión en salud (el mejor seguro de salud del mundo y gratis).

¿Quieres reducir los riesgos para tener cáncer? ¿Quieres que tus hijos sean adultos saludables? Recuerda: armoniza tu vida, la salud es un equilibrio biopsicosocial, emocional y espiritual. Práctica actividades que te permitan esta armonía en tu vida y comparte esta experiencia con tus hijos, infórmate e infórmalos, sin duda la información y la educación son dos herramientas muy valiosas para preservar la salud si ponemos en práctica lo que aprendemos. ¡Feliz y saludable regreso a clases!

 

Dr. Homero Fuentes de la Peña

Oncólogo Médico.

Presidente de ProOncavi A.C.

doctorhomerofuentes@live.com.mx

664 687 48 20

 

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