LACTANCIA MATERNA

LACTANCIA MATERNA

Los últimos hallazgos científicos en materia de salud de los infantes, de las madres y de la mujer en general, están cambiando nuevamente las recomendaciones y las políticas de salud pública en referencia a la manera de alimentar a los recién nacidos; las evidencias demuestran que dar leche materna a los bebés de manera exclusiva desde su nacimiento y hasta los 6 meses de vida, además de ser base de una sólida salud presente y futura en el niño, también lo es para la madre que amamanta.

Es difícil imaginar un momento de mayor ternura entre una madre y su recién nacido, que el momento en el que por primera vez lo pone en su regazo, lo acerca a su pecho y con la alegría y el amor que solo una mujer sabe y puede tener, lo alimenta, lo abraza, se comunica y lo nutre, amamanta al fruto de sus entrañas mientras lo presenta al mundo y lo protege por toda su vida en ese preciso momento, porque le da su propia leche.

Alimentar al bebé exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses de vida y alternada con alimentos adecuados y paulatinos según el crecimiento y hasta los 2 años de edad, es el mejor de los regalos que la mamá le puede dar a su hijo. La leche materna contiene nutrientes, anticuerpos, hormonas y otras sustancias nutritivas además de agua, que le ayuda a estar mejor preparado para los riesgos del medio ambiente.

Los niños amamantados se desempeñan mejor en las pruebas de inteligencia, tienen menos probabilidades de sobrepeso u obesidad y menos posibilidades de sufrir diabetes en la vida. Las mujeres que amamantan también corren un menor riesgo de sufrir cánceres de mama y ovario, menos riesgos de enfermedades cardiacas, hipertensión y obesidad.

Una de las decisiones más importantes que toda mamá debe tomar para el futuro de su hijo y el de ella misma, es la manera en la que alimentará a su bebé desde su nacimiento y hasta que cumpla dos años de vida. En un país latinoamericano como México parecería que nuestros antecedentes culturales provocarían un apego a costumbres tradicionales y que los cuidados de nuestros hijos son como secretos pasados de generación en generación en los que transmitimos nuestra esencia, sin embargo, la alimentación de nuestros bebés ya no es algo que se ajuste a esa práctica, aunque debiera.

Desde principios del siglo XX se fue generalizando el uso de sustitutos de la leche materna con la de otros mamíferos, como la de cabra, burra y la leche de vaca; mientras la incorporación de las mujeres al mundo productivo se fue incrementando, también así fue la demanda de otras formas de alimentación de los recién nacidos.

Con el descubrimiento de la pasteurización y el incremento de las capacidades de producción de leche de vaca, el uso de ésta se generalizó no solo por comodidad, también fue por la genuina creencia de que se había encontrado otra manera de alimentar sana y eficientemente a los hijos de las mamás modernas.

Sin embargo, conforme se iba supliendo en mayor cantidad la crianza de los niños con leche materna se incrementaban las muertes de menores lactantes; para 1939 se publicaron los primeros estudios que hablaron de la necesidad de conservar la práctica de la lactancia materna como la forma de mantener la salud de los niños.

A pesar de las recomendaciones de los científicos, la nueva vida en la era industrial trajo avances en la producción masiva de alimentos, aparecieron las fórmulas alimenticias para bebés y los productos elaborados con sustitutos lácteos que promovían la crianza sana de los niños porque sus alimentos contenían todos los nutrientes que “la leche materna les puede dar”; desde luego nada de eso nunca fue cierto.

En 1974 se celebró la 27ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS) y se advirtió sobre el grave descenso de la lactancia materna en muchos países y además de reportar la relación de muertes de lactantes con ello, lo relacionó con la promoción de “sucedáneos” industriales de leche materna. Recomendando a los estados miembros adoptar medidas para corregir el hecho.

En 1978 la 31ª AMS volvió a recomendar la regulación de la promoción de estos productos; en 1979 se realizó una reunión conjunta OMS/UNICEF sobre Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, y finalmente el 21 de mayo de 1981 se aprobó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna. El código básicamente establece la prohibición de la promoción de las fórmulas que sustituyen la leche materna dirigida a madres y a los profesionales de la salud.

La Organización Mundial de la Salud, la UNICEF y la Red internacional de acción en materia de alimentación de lactantes (IBFAN) están reforzando sus recomendaciones para la alimentación de los recién nacidos; con su informe presentado en mayo de este año sobre el estado que guardan las leyes para proteger y fomentar la lactancia materna en los países miembros, reportaron que no obstante existen 135 países (de 194 del estudio) con algún tipo de medida legal para el uso discriminado de los “sucedáneos” (substitutos) de la leche materna, tan solo son 39 las naciones que han incorporado a su marco jurídico el 100% de las recomendaciones del código presentado por OMS y aprobado para ser integrado por los países miembros desde 1981.

La OMS y la UNICEF, en la presentación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, plantearon al mundo la urgente y grave necesidad de retornar a la crianza de los menores con exclusividad de leche materna hasta los 6 meses de edad y otros alimentos balanceados además de la leche materna hasta los 2 años; prohibir la publicidad de los sustitutos de la leche materna, así como la promoción directa a las madres y a los profesionales de la salud, etiquetar los sustitutos con leyendas que prevengan a la madre de las ventajas de amamantar a sus bebés y de solo utilizar sustitutos cuando sea caso estrictamente obligado.

México es el país latinoamericano más retrasado en el cumplimiento de los acuerdos en la materia, pero con la Estrategia Nacional de Lactancia Materna 2014-2018 y la presentación de las reformas a la Ley General de Salud de la Presidencia de la República el 10 de mayo de este año el país entra de lleno a la promoción de la lactancia materna exclusiva en los primeros 6 meses de vida, así como a la restricción del uso de sustitutos de leche ya sea en polvo o líquidos, como una política pública impulsada por el sector salud, lo que será un gran avance.

Los científicos en el mundo están hoy más que nunca preocupados por explicar las posibles causas que hacen que la salud de las mujeres se vea afectada tan severamente por enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama, cáncer ovárico, la hipertensión arterial, la diabetes tipo II, la obesidad y el sobrepeso. En sus investigaciones de largo alcance han descubierto que la incidencia de estas enfermedades es 5 veces mayor en aquellas mujeres que no amamantaron a sus hijos.

Quién habría de decir que en el regreso a nuestras conductas ancestrales para cuidarnos unos a otros estarían las respuestas a las enfermedades modernas; que en el sublime acto de amor de compartir la vida a nuestros hijos alimentándolos estaría la clave para la prevención de enfermedades infecciosas y crónico degenerativas futuras.

Las mamás necesitan de todo nuestro apoyo para que el acto de amamantar sea socialmente aceptado con plena normalidad y protegido con todas las garantías legales, para que aquellas madres que trabajan y aún en los lugares públicos tengan acceso y existan las condiciones físicas que promuevan de verdad dar el pecho a los bebés con toda alegría y todo positivismo.

Es muy importante que promovamos un nuevo cambio cultural que nos haga como sociedad tener plena conciencia de que la mejor manera de proteger la salud de nuestros bebés, es alimentándolos con leche materna, comprometernos en difundir la información de todos los beneficios que tanto a los niños como a las madres les puede significar darle pecho a sus hijos.

Mtro. Salvador Morales Riubí

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