¿QUE TIENES QUE HACER PARA NO TENER CANCER?

 

 

¿QUE TIENES QUE HACER PARA NO TENER CANCER?

¿Enfermar de cáncer es cuestión de suerte?  ¡NO para nada! completamente lejos de la realidad.

Hoy día tenemos muy claro que, al menos para los tipos más comunes de Cáncer, podemos evitar hasta un 40% de los mismos.

¿Cómo? … Modificando algunos aspectos de nuestro estilo de vida.

Veremos algunos ejemplos y algunas cifras que son muy reveladoras, ejemplifican de manera clara y concisa que podemos hacer nosotros por nosotros mismos y por nuestros seres queridos.

Debemos tener presente en primera instancia que cuando las enfermedades no tienen una causa clara y demostrable, hablamos entonces de factores de riesgo, es decir somos más propensos o menos propensos a desarrollarlas,  esto estará regido por algunas características y circunstancias tanto de nuestro organismo como del medio ambiente y el entorno en donde vivimos y cómo vivimos, hay factores de riesgo no modificables, como: el género (sexo), la herencia o la raza, y hay también muchos otros factores de riesgo que son potencialmente modificables, por ejemplo: el peso y la alimentación que tenemos, la actividad física que desempeñamos o nuestro crecimiento y desarrollo psico-emocional.  ¡Basta con revisar la “esperanza de vida” hoy en el siglo XXI en el Mundo! existen 20 años o más de diferencia entre los países más desarrollados  (europeos) y los menos favorecidos por las circunstancias (países africanos).

Solemos erróneamente pensar que el Cáncer es una enfermedad hereditaria, esto no es así en la mayoría de los casos,  Si bien hay alguna intervención de estos factores genéticos para diferentes tipos de Cáncer, sin duda son más frecuentes los tumores que se presentan de una manera esporádica y no por trasmisión genética, aunque se trate de familiares en línea directa, es decir abuelos, padres y hermanos.

Hablando de los tipos de tumores malignos de mayor incidencia en nuestra población, digamos que el Cáncer de Mama tiene relación genética en un 5-10 % de los casos (incluso hasta 15-20% según algunos autores), el Cáncer del Colon y Recto y el de la Próstata aproximadamente en un 10-15 % solamente, mientras que el Cáncer Cérvico-Uterino (CACU) -de hecho es la excepción a la regla- pues tiene un causal en más del 90% de las veces (fenómeno prácticamente desconocido en el  Cáncer), la genética no interviene, aquí la infección está dada por un virus (VPH) subtipos 16 y 18 y es transmitida del varón a la mujer a través de contacto sexual, es decir, es una auténtica enfermedad de transmisión sexual, como en su momento lo fue la Sífilis o la Gonorrea.

Otra cosa diferente es la Epigenética, (ciencia derivada de la Genética que estudia los procesos “disparadores”) donde para que la enfermedad se presente o deje de hacerlo, se requiere un “gatillo de la pistola”.  Mientras nosotros no “jalemos de él”, el arma no se activará”, permítanme poner algunos ejemplos: Si una persona tiene un antecedente familiar de Poliposis o de Cáncer de Colon, por ejemplo, lo sabe, y no importándole come grandes cantidades de carne y escasas frutas y verduras,  además esta obeso, es sedentario y no realiza ningún tipo de ejercicio, ingiere cantidades importantes de alcohol y fuma en exceso ¿que podríamos esperar? ¿que ganara una medalla de oro en los juegos olímpicos? Obviamente NO, esta persona está haciendo “todo los posible por tener Cáncer” tiene todos los agravantes para desarrollarlo, está dando la “patadita” que el cuerpo necesitaba para desarrollar la enfermedad.  Esto es la Epigenética.  Si nosotros por el contrario: comemos adecuadamente y mantenemos un peso correcto, tenemos actividades deportivas y no consumimos ni alcohol ni tabaco, sencillamente no “jalamos el gatillo” resultado: la enfermedad no se expresa, dejamos a los factores epigenéticos ahí “dormiditos”.

Nunca debemos olvidar que TODOS los seres humanos estamos produciendo Cáncer TODOS los días, ¿porque entonces no nos enfermamos todos de Cáncer?  porque mediante complejos mecanismos, el desarrollo de células cancerosas es “contenido” por nuestro Sistema Inmunológico, quien por cierto, para ser competente necesita “alimentarse bien” tal y como un auto deportivo necesita gasolina y aceite de muy buena calidad para poder ponerse en marcha y correr espectacularmente.  En el caso de nuestra Inmunidad, hablo de una “alimentación” biológica, psicológica y social que son esencialmente los nutrientes que consume nuestro “sistema de defensas”.  Si le damos “combustible” de mala calidad, ¡por favor! no esperemos un desarrollo óptimo de su funcionamiento.

¿Somos lo que comemos? dice por ahí un dicho mexicano ¿es cierto?… Yo diría, en gran parte SI, pensemos en lo siguiente: Si nuestro país tiene el 1er. lugar mundial de obesidad infantil, si cerca del 70% de nuestra población adulta tiene sobrepeso u obesidad, si los índices de Diabetes Mellitus tipo II, tienen una incidencia tan alta que alrededor del 10% de los mexicanos la padecemos, y a pesar de todo esto, las autoridades sanitarias no toman medidas específicas y la “comida chatarra” (incluso desde las cooperativas escolares en las escuelas de nuestros hijos) es prácticamente la única opción de alimento disponible para muchos compatriotas, por varias horas, (para los “pequeños” en la escuela y para muchos adultos, sobre todo de la clase socio-económica baja o medio baja). ¡Claro que somos lo que comemos!

Los tumores más comunes tienen una clara relación con el consumo excesivo de carbohidratos (azucares, harinas) y grasas (origen animal) y la Obesidad es la primera consecuencia.  Cáncer de Mama y de Útero se asocian en un (40%), Próstata y Colon (30%), Riñón (20%) y otros más, tienen una relación prácticamente “causalmente epigénetica” con el sobrepeso y la obesidad, a ello agreguemos algunas agravantes: somos el país que más consume Refresco de cola en el Mundo, una bebida altamente dañina para nuestro cuerpo.  De manera contrastante y prácticamente inverosímil, el consumo regular de Vino de Mesa con los alimentos en México, llega apenas al 17% de la población y vergonzosamente el consumo per-cápita de Vino en México es de 1 botella por año.

Pocos saben que la Asociación Americana de Cardiología recomienda el consumo cotidiano (con alimentos) de 150 cc a 200 cc en la mujer y de 200-300 cc en el hombre adulto, hoy día cifra vigente y fundamentada en varios cientos de estudios científicos diversos a partir de la “Paradoja Francesa” publicada e1 17 de noviembre de 1991, donde Klatski, Raynaud y Ellison demostraron fehacientemente desde 1981 y hasta el año 2001, que el consumo “moderado” de Vino correlacionaba con un menor número de Infartos al Miocardio, todo ello atribuible a la dieta mediterránea, es decir: Vino, aceitunas, granos orgánicos, pan de centeno o trigo, leguminosas, aceite de oliva y salmón primordialmente, de hecho este tipo de alimentación, más una rutina de ejercicio aeróbico de al menos 30 minutos 5 veces a la semana, se asocia también con una mayor longevidad.

Desde 1999, el Dr. Orgogozo publicó el papel anticanceroso del consumo moderado de vino tinto, todo ello basado en los polifenoles contenidos en el mismo, particularmente el Resveratrol y su poderoso efecto anti-oxidante y anti-envejecimiento, además de Quercetinas y otras substancias que reducen la cantidad de radicales libres producidos en los procesos catabólicos de nuestro organismo.   En los 18 años que le siguen y hasta nuestros días, las publicaciones relacionadas con efectos positivos sobre la reducción de riesgos para contraer Cáncer se cuentan por cientos en los artículos médicos indexados en revistas serias.  Hoy día es incontrovertible que el consumo moderado de vino con los alimentos y en las cantidades previamente referidas, ejercen un efecto protector para el desarrollo de tumores malignos en los seres humanos, asimismo, crecen en número las publicaciones para la reducción de riesgo de padecer enfermedades psiquiátricas (Alzheimer y Parkinson principalmente), reumáticas, infecciones diversas, cuadros gripales e incluso caries dentales.

¡Que bien nos haría a los mexicanos incluir vino en nuestras mesas a la hora de la comida y sustituir con él las bebidas dulces y gaseosas y los destilados alcohólicos cuyo consumo excesivo si incrementa las posibilidades de desarrollar Cáncer!

Otra situación de alerta es la forma de preparar nuestros alimentos, en vez de utilizar aceites recocidos y frecuentemente de mala calidad, así como manteca o guisos ahumados o a la parrilla de manera rutinaria, deberíamos priorizar el uso de frutas y verduras crudas y consumir las cantidades recomendadas por las asociaciones internacionales ( no más de 500 gr. de carne por semana) así como la utilización de herramientas como el “plato del buen comer” que nos habla del balance correcto entre los componentes de nuestra dieta.

Es claro también que existen riesgos ocupacionales para contraer Cáncer, las personas expuestas al asbesto, radón, óxido de zinc, aflatoxinas y otros compuestos de la industria manufacturera, no suelen tener o bien no utilizan de manera adecuada, los aditamentos para realizar su trabajo, tales como mascarillas, cubrebocas y/o guantes protectores.   Asimismo, los trabajadores agrícolas expuestos a pesticidas y herbicidas tienen sin duda, riesgos adicionales para el desarrollo de Cáncer.  No se diga de los trabajadores en el área de la Minería, donde la aspiración de radón o sílice puede condicionar problemas respiratorios por si mismos, o bien ser el “gatillo epigenético” para el desarrollo de Cáncer Pulmonar o de las vías respiratorias superiores.  De la misma manera la exposición en sitios insalubres a gérmenes diversos del tipo de los virus (herpes, Epstein baar) u hongos como aspergillus o coccidioide son factores de riesgo.  Incluso hay tumores que se asientan en “viejas cicatrices” de Tuberculosis causada por Mycobaterium tuberculosis o Bacilo de Koch, una mico-bacteria.

Debemos también tener tan claro como sea posible el “árbol genealógico familiar, SI HAY enfermedades pre-cancerosas, definitivamente existen riesgos, aunque son relativamente poco frecuentes: Poliposis Familiar Múltiple, Síndrome de Peutz-Jegers, Síndrome de Gardner, Síndromes de Acantosis nigricans, neoplasias endocrinas múltiples tipos I y II por mencionar algunas de ellas, Displasias severas como en el cérvix (por ejemplo), el Esófago de Barret (hellicobacter pylori)  o Ectasia ductal con atipias en la glándula mamaria; para todas ellas hay mecanismos de diagnóstico precoz y más aún para reducir riesgos adicionales de malignización.  Para ello hay  que pensar primero, en la posibilidad de su existencia y establecer un programa terapéutico de manera casi inmediata enfocado a erradicar el problema antes de que se le “ocurra” realizar mutaciones y volverse Cáncer.

Mecanismos biológicos, farmacológicos o quirúrgicos, de protección específica para reducir riesgos de Cáncer los hay y son variados también, algunos ejemplos : la vacuna para evitar la infección del VPH 16 o 18 en las niñas o jovencitas que pudieran estar expuestas al contacto por vía sexual; el uso de anti-estrógenos en tabletas (tamoxifeno), para pacientes con alto riesgo de desarrollo de cáncer mamario de características hormonales (luminales); uso de anti-inflamatorios no-esteroideos o inhibidores Cox 2 para contrarrestar el desarrollo de células promotoras del Cáncer del Colon, así como la modificación de la “microbioma” intestinal, por decirlo coloquialmente de alguna forma, de la flora intestinal existente… Es posible también realizar la resección de pólipos intestinales ”sospechosos” e incluso Cirugía resectiva de Mama, Ovario o Colon con fines estrictamente ligados a la reducción de riesgos futuros.

Finalmente, pero no por ello menos importante, tenemos a los factores psico-emocionales, esto esta esencialmente basado en nuestro carácter, nuestro “manejo del estrés”, nuestra autoestima y nuestros sentimientos, aquellos que guardan temores, resentimientos, ira, celos patológicos, sentimientos de frustración o de desamor, aquellas personas que no hacen “catarsis” y se “tragan todo”, aquellos que viven bajo un ritmo de vida muy “acelerado” que tienen poco tiempo para todo, estas personas en particular tienen un riesgo elevado para tener Cáncer, la razón es sencilla: digamos de manera simplista que “debilitan” al Sistema Inmune, con las consecuencias ya comentadas previamente en el texto.

Quieres saber en lo personal ¿cómo reducir tus riesgos? acércate a ProOncavi A.C. nosotros te decimos como.

 

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

  Especialista en Oncología

Presidente ProOncavi A.C.

presidencia@prooncavi ac.org

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