LA IMPORTANCIA DE “NO AUTOMEDICARSE”

 

LA IMPORTANCIA DE “NO AUTOMEDICARSE”

 

En Noviembre se celebra en Europa el día del “Uso prudente de antibióticos”, como parte de una estrategia de concientización sobre los riesgos y participación social en contra del uso indiscriminado de medicamentos, principalmente por personal no capacitado en el área médica.

Un medicamento es una sustancia con propiedades específicas para el tratamiento o la prevención de enfermedades. También se considera medicamento aquella sustancia artificial y químicamente desarrollada por el ser humano con el objetivo de controlar, aplacar y hacer desaparecer los síntomas de una enfermedad; obviamente, los medicamentos tienen una función limitada y sirven para determinadas situaciones.

La automedicación es la administración por cuenta propia o por consejo de otra persona, sin ninguna intervención por parte del médico, de un medicamento, hierbas y remedios caseros; esto es un hecho cotidiano y habitual en nuestra sociedad que se da en la mayoría de los hogares.

¿Por qué se da la automedicación? Porque es rápido (ida directa a farmacia), económico por el hecho de que se “ahorra” la consulta médica, tanto en tiempo como en dinero, confianza en la experiencia y resultados óptimos en otras personas.

Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para el tratamiento y prevención de enfermedades producidas por bacterias.

En México, los antibióticos se encuentran entre los medicamentos que más se consumen, representando el segundo lugar en ventas de farmacias a nivel nacional.

Como antecedente en el Diario Oficial de la Federación se refiere que un 80% de las recomendaciones que los empleados de farmacias dan a sus clientes con cuadros de infecciones respiratorias y diarreicas agudas, incluyen antibióticos prescritos de forma inadecuada en tipo, dosis y tiempo de prescripción y sin tomar en consideración la naturaleza del padecimiento y los antecedentes del paciente.

En nuestro país con anterioridad un alto porcentaje de pacientes utilizaba antibióticos en auto prescripción, ya sea a partir de envases utilizados anteriormente, sobrantes de otros tratamientos, dispensación inapropiada en farmacias, por mercadotecnia a través de comerciales o recomendaciones de personas no médicas.

El mayor número de reportes de reacciones adversas a medicamentos en la población mexicana se atribuyen al consumo de antibióticos

Por lo anterior, a partir del 27 de Mayo del 2010, en México se emitió la obligatoriedad de que la prescripción de todo antibiótico debe ser con receta médica expedida por médico titulado con cédula profesional, en receta foliada con nombre del medicamento, presentación, dosis y tiempo de uso[1].

Otro dato relevante a señalar es que el consumo de fármacos por cuenta propia aumenta con la edad, con los peligros que entraña la mayor interacción y la sobredosis ya de por sí más frecuente en pacientes ancianos.

Existen algunos beneficios con la automedicación:

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) si se hace de una forma responsable puede ser una forma de atención válida.
  • La consecuencia positiva sería la solución de problemas banales de salud de forma autónoma y complementaria a la labor del médico, evitar el colapso y sobreuso de los recursos sanitarios cuando no son necesarios e incrementar la autonomía y responsabilidad personal en el cuidado de la salud.

 

PELIGROS EN LA AUTOMEDICACIÓN RESPONSABILIDADES EN LA AUTOMEDICACIÓN
·  Aparición de toxicidad en forma de efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.

· Asimismo, el uso excesivo de antibióticos está aumentando la resistencia bacteriana.

· Dependencia o adicción.

·  Interacciones con otros medicamentos, resultando nulo, bajo o alto efecto.

· Falta de efectividad por no estar indicados en esa enfermedad, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto.

· Pueden enmascarar o alterar otra enfermedad dificultando el diagnóstico o facilitando un diagnóstico erróneo.

· Respuestas de “rebote”, cuando los síntomas disminuyen aparentemente y después se agrava la enfermedad.

·  Enseñar a automedicarse. Es fundamental enseñar, aconsejar y educar por parte de los médicos. Información sobre la enfermedad del paciente, su gravedad, duración y posibles complicaciones.

·  Aconsejar sobre el uso de los tratamientos: para qué sirve el fármaco, dosis y frecuencia de administración, efectos adversos, signos de alarma, duración del tratamiento, qué hacer si no hay mejoría o hay agravamiento.

· A la hora de tomar un fármaco: el consumo del mismo debe tener una duración limitada.

· Conservar los medicamentos en su embalaje original. Prestar atención en información importante como la fecha de caducidad y el modo de conservación.

·  Evitar el consumo de alcohol o cualquier droga cuando se están tomando medicamentos.

·  Si los síntomas no mejoran, aparecen otros nuevos o empeora se debe consultar con el médico.

El médico es el profesional que nos indicará si la enfermedad que padecemos está producida por una bacteria y en ese caso quien nos prescribirá el antibiótico adecuado. Es especialmente importante cumplir el tratamiento completo, aunque se mejore antes y tomar la cantidad correcta de medicamento y cada dosis a la hora adecuada.

Recuerde, cada persona es diferente a otra, tanto en absorción, metabolismo y excreción de los fármacos.

No hay que confundir que, aunque un medicamento no precise receta, es inocuo pues puede resultar perjudicial en determinadas circunstancias; tómelo con reserva.

Por último, se recomienda no tomar ningún medicamento por iniciativa propia, lo cual resulta altamente peligroso, especialmente en las personas de edad avanzada, embarazadas y los niños.

[1] Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios

 

Dra. Angélica Pon Méndez

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