EL SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRÉ

EL SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRÉ

 

Es un trastorno poco común que hace que el sistema inmunológico ataque el sistema nervioso periférico (específicamente a la mielina que es la capa que recubre a los nervios).

Los nervios del sistema nervioso periférico conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo. La lesión de estos nervios dificulta la transmisión de las señales. Como resultado, los músculos tienen problemas para responder a las señales del cerebro. Los músculos pierden la capacidad de responder a las órdenes del cerebro. Nadie conoce la causa de este síndrome. Algunas veces, es desencadenado por una infección, una cirugía o una vacuna.

Es la principal causa de parálisis flácida adquirida y cuadriplejia. Con distribución mundial, con dos picos de incidencia, el primero en la adolescencia y adultos jóvenes y el segundo en la vejez, es rara en niños menores de un año de edad.

Cómo lo detectamos: La inflamación de los nervios periféricos o sea la mielina, lleva rápidamente a una parálisis flácida, con o sin compromiso del sensorio o del sistema autonómico. La distribución es comúnmente ascendente, afectando primero a los miembros inferiores. Los pacientes sienten debilidad en las piernas, adormecimiento, hormigueo. La enfermedad progresa a brazos o a los músculos de la cara en horas o días. Puede ser necesario usar un respirador como ayuda para la respiración. Generalmente, los síntomas empeoran en un período de semanas y luego se estabilizan. La mayoría de las personas se recupera. La recuperación puede tomar algunas semanas o algunos años.

No hay un tratamiento específico o una cura específica, y el manejo consiste en tratamientos que reducen la gravedad de los síntomas y aceleran la recuperación en la mayoría de los pacientes.

La parte más crítica del tratamiento consiste en mantener el cuerpo del paciente funcionando durante la recuperación del sistema nervioso. Esto puede requerir a veces colocar al paciente en un ventilador mecánico, un monitor del ritmo cardíaco u otras máquinas que ayudan a la función corporal  menudo, incluso antes de que comience la recuperación, se les dan instrucciones a las personas que cuidan a estos pacientes para que muevan manualmente las extremidades de los pacientes para ayudar a mantener flexibles y fuertes los músculos. Posteriormente, a medida que el paciente comienza a recuperar el control de las extremidades, comienza la terapia física.  El 80 por ciento de los pacientes se recuperan en menos de un año, del 5 al 10 por ciento quedan con invalidez y llega a ser mortal en el 4 por ciento.

 

Dr. Joaquin Garcia Zeevaert.

 

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