Legado Alimentario

Cuando pensamos sobre las esperanzas y oportunidades que queremos dejarle a nuestros hijos, siempre imaginamos un porvenir exitoso, académico y/o económico, sin lugar a dudas, es una necesidad como padres el desvivirnos por proveerlos de todos los medios necesarios para que su vida sea mejor que la de nosotros, en algunos casos, intentar que no sea tan difícil;  aportarles pues, mejores opciones para vivir, así que en esta empresa les proveemos de herramientas, pero a la vez les llenamos de modelos conductuales que al crecer ven en nosotros y en nuestro conjunto familiar, que les van caracterizando, de tal manera que al desarrollarse en la vida, se van manifestando estas bases socioculturales.

En este sentido, poco se reflexiona en los modelos que trasmitimos en cuanto a la apreciación de la salud, su importancia, su cuidado y sobre todo en aquella que tiene que ver con los alimentos, la salud nutricional;  está claro que nosotros somos producto de otra generación en la manera de alimentarnos. Pero también somos resultado de un país con patrones de relación con la comida que nos ha llevado a una obesidad infantil significativa. Quizás el detenerse a pensar un segundo sobre este tema, podría marcar la diferencia, como la mayoría de los valores, estos también se aprenden en casa,  y como tales pueden ayudar a empezar a modificar poco a poco la manera de relacionarnos con la comida o por lo menos con cierto tipo de comida.

Estoy de acuerdo con el hecho de que estamos rodeados de puntos en contra, como la excesiva mercadotecnia que rodea a la comida chatarra, su popularidad y sobre todo la facilidad de su alcance, en tiempo y dinero; así que para una mamá que trabaja todo el día, es más fácil y barato pasar por una pizza en días de dos por uno, que cocinar una cena basada en el plato del buen comer. Como todo en la vida, se trata de planeación, de la optimización de recursos y de efectividad, por lo que es necesario buscar opciones más saludables para nuestra familia, que dentro del mejor plan que tenemos para nuestros hijos incluya una buena alimentación y un régimen de ejercicio.

No hablamos de erradicar la comida chatarra, si no de balancear la comida, buscar desprendernos de mitos comerciales que están alejados de la realidad, como el que el refresco quita la sed, o las galletas o el chocolate quitan el hambre, cuando se ha comprobado que no solo no es verdad, sino además en ocasiones es inclusive lo contrario.

Se puede pensar que es difícil lograr cambiar a toda una población, pero si estamos dispuestos a hacer todo lo que está en nuestras manos para darles mejores oportunidades de vida a nuestros hijos, por qué no incluir en el paquete el modelo de salud y prevenir las dificultades que tenemos en nuestra propia salud. Habemos personas con alguna enfermedad degenerativa, desde el sobrepeso hasta la diabetes, cuyas consecuencias son inevitables y sobre todo evolutivas,  que por ningún motivo desearíamos que nuestros hijos padecieran, al contrario, queremos que tengan una mejor calidad de vida que la de nosotros, eso implica que a la hora de buscarles mejor vida, ésta debe incluir una mejor salud; quizá solo transmitirles el darle vuelta a las situaciones de adversidad, a evitar problemas y a dejarles un buen legado de salud, ya que sin ésta, ni todo el dinero o el éxito se disfruta, ni se goza de igual manera.

 

Lic. Jessica Rivera Luna

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