ADOLESCENCIA, SEXUALIDAD Y ENFERMEDADES TRANSMISIBLES

 

ADOLESCENCIA, SEXUALIDAD Y ENFERMEDADES TRANSMISIBLES

 

En la actualidad los adolescentes se involucran en la sexualidad desde edades tempranas. La información que ellos reciben a través de los medios de comunicación, internet, redes sociales, conversaciones en la escuela, comentarios de amigos o hermanos mayores, regularmente les llega de forma errónea, lo que puede ocasionar en ellos mucha confusión.

 

Es por eso que se recomienda que las madres y los padres transmitan confianza a sus hijos desde muy pequeños para que, en un determinado momento, puedan tratar con ellos temas difíciles como son la sexualidad y las enfermedades de transmisión sexual.

 

Entre más información se les proporcione a los adolescentes, mayores serán las medidas de prevención que ellos manejen.

 

Los adolescentes corren un riesgo mayor de contraer una enfermedad de transmisión sexual porque tienden a ser exploradores, siempre a la búsqueda de aventuras. Desean satisfacer su curiosidad con nuevas sensaciones que les causen placer. Esto representa una razón importante para que los padres se aseguren de que sus hijos se vuelvan sexualmente responsables, para evitar el contagio de una enfermedad por transmisión sexual.

 

Deben estar enterados plenamente de que estas enfermedades de transmisión sexual, son enfermedades infecciosas que se contagian de persona a persona por medio del contacto íntimo, pero la mayoría de los adolescentes no tienen claro la forma de contagio.

 

No obstante, antes de abordar un tema tan delicado, es importante que los padres se aseguren de que no solo sabe qué le va a decir, sino también cómo y cuándo se lo va a decir.

 

Buscar el momento oportuno

La forma más segura de entablar un diálogo sano con un hijo, es establecer una vía de comunicación lo antes posible. Si los padres no están dispuestos a hablar sobre temas personales como el sexo cuando sus hijos son pequeños, será mucho menos probable que éstos acudan a ellos cuando sean mayores.

 

O bien, si los padres no consideran prudente hablar con sus hijos cuando son niños, entonces el mejor momento es la pre-adolescencia, pero si ya se encuentran en etapa de la adolescencia es preferible una conversación tardía a no conversar en lo absoluto sobre algo tan trascendente como la Sexualidad y las Enfermedades de Transmisión Sexual.

 

Nunca es demasiado tarde

Independientemente de cuantos años tenga un chico o una chica, los padres deberán saber interpretar las pistas que ellos envíen, si empieza a hacer preguntas sobre sexo será un buen momento para hablarles también sobre las enfermedades de transmisión sexual, porque cuando los hijos sienten curiosidad, están mucho más abiertos a escuchar lo que sus padres les necesitan explicar, aunque no todos desean formular a sus padres preguntas relacionadas con sexo o con enfermedades transmisibles.

Otra forma de poder iniciar una conversación con un hijo, es basarse en aspectos que aparezcan en algún programa de televisión, revista o artículo periodístico, el padre puede preguntar a su hijo qué opina al respecto.

 

Los padres siempre deben darse tiempo para conversar con sus hijos

Dedicar tiempo para hablar con sus hijos les ayudará a que les sea más fácil abordar temas delicados con ellos, porque los adolescentes se sentirán con la suficiente confianza para compartir sus ideas con sus padres.

 

Para que un padre o una madre puedan hablar sobre sexualidad y las enfermedades de trasmisión sexual con un hijo adolescente es  recomendable:

 

Primeramente buscar Información. Esto puede resultar útil, antes de abordar a los hijos, los padres deben informarse bien sobre las enfermedades de transmisión sexual, su trasmisión y su prevención, en lecturas de fuentes confiables. Contar con la mayor información posible les ayudará a sentirse más cómodos.

 

Recuerde lo siguiente. Los hijos, por lo general, saben más de lo que se imaginan sus padres, aunque gran parte de esa información puede ser incorrecta. Los padres tienen la responsabilidad de proporcionar información correcta y precisa para que sus hijos puedan tomar decisiones acertadas y responsables para protegerse.

 

Fomentar valores

Los valores son quienes definen a los jóvenes, de quiénes serán y hasta dónde llegarán en sus vidas. Si en casa se les fomentan valores, las probabilidades de que el adolescente sea una persona de bien son altas y es en casa donde se aprenden los principales valores con los que cuenta todo ser humano, tales como: el respeto, el amor, la responsabilidad, la sana convivencia, las buenas amistades, etc.

 

Los padres no deben evitar hablar sobre sexo o de enfermedades de trasmisión sexual con sus hijos por temor a que, al conversar sobre estos temas, ellos tengan más ganas de iniciarse en las actividades sexuales. Los adolescentes bien informados sobre sexo no están más predispuestos a mantener este tipo de relaciones, que quienes no lo están pero, cuando empiezan a mantenerlas, tienen muchas más posibilidades de practicar sexo seguro.

 

Lamentablemente todo lo relacionado con la sexualidad y las enfermedades de transmisión sexual, en general, sigue siendo objeto de mitos, tabúes y falsas creencias en nuestra sociedad. Sin embargo, es muy importante que los y las adolescentes busquen primeramente comentar todo a sus padres.

 

Los padres deben educar con el ejemplo

El ejemplo es la mejor herramienta educativa con que cuentan los padres, son escuela de vida como educadores naturales, ya que brindan a sus hijos desde el nacimiento los estímulos que satisfacen las necesidades emocionales, al tiempo que se garantiza el desarrollo psíquico y físico de sus pequeños. Con el ejemplo se adquiere el lenguaje, la afectividad, la identidad personal, las primeras destrezas, así como un estilo de convivencia básica. Las relaciones estrictamente personales que se establecen entre padres e hijos constituyen la fuente principal de la que emanan los aprendizajes emocionales, sociales y morales.

 

LIC. T.S. MARIA TERESA REAL AGUILAR

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