INFECCIÓN DE VIH Y RIESGO DE CÁNCER

 

INFECCIÓN DE VIH Y RIESGO DE CÁNCER

 

Las personas con infección por el VIH tienen un riesgo considerablemente más alto de ciertos tipos de cáncer que las personas del mismo grupo de edad que no tienen dicha infección. Tres de estos cánceres, denominados “cánceres característicos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida)” o “malignidades características del sida”, son: el sarcoma de Kaposi, el linfoma no Hodgkin y el cáncer de cérvix (cuello del útero). Un diagnóstico de cualquiera de estos cánceres marca el punto en el cual la infección por el VIH ha avanzado a sida.

 

Las personas con infección por el VIH tienen una probabilidad miles de veces más alta que las personas sin infección de ser diagnosticadas con sarcoma de Kaposi; por lo menos presentan una probabilidad 70 veces mayor de ser diagnosticadas con linfoma no Hodgkin; y las mujeres tienen, al menos, 5 veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de cáncer de cérvix.

 

Asimismo, las personas infectadas con el VIH presentan un riesgo más alto de una variedad de cánceres. Dichos cánceres son: el cáncer de ano, de hígado y de pulmón, y el linfoma de Hodgkin. Las personas con infección por el VIH presentan una probabilidad al menos 25 veces mayor de ser diagnosticadas con cáncer de ano que las personas sin infección; tienen 5 veces más probabilidad de ser diagnosticadas con cáncer de hígado; presentan una probabilidad 3 veces mayor de ser diagnosticadas con cáncer de pulmón; y tienen una probabilidad al menos 10 veces más alta de ser diagnosticadas con linfoma de Hodgkin.

 

Las personas con infección por el VIH no presentan riesgos más altos de cáncer de seno, de próstata y de colon y recto, o de otros tipos comunes de cáncer. En las pruebas de detección de estos tipos de cáncer para personas infectadas con VIH se deben seguir directrices vigentes para la población general. 

 

La infección por el VIH debilita el sistema inmunitario y reduce la capacidad del cuerpo para combatir infecciones que pueden resultar en cáncer. Muchas personas infectadas por el VIH presentan también infección por otros virus que causan ciertos cánceres. La lista a continuación contiene los virus principales que causan cáncer:

 

    • El virus del herpes humano 8 (VHH8), llamado también virus del herpes relacionado con el sarcoma de Kaposi, es la causa del sarcoma de Kaposi.
    • El virus de Epstein-Barr (VEB) causa algunos subtipos de los linfomas de Hodgkin y no Hodgkin.
    • El virus del papiloma humano (VPH) causa el cáncer de cérvix y algunos tipos de cáncer de ano, de pene, vagina, vulva, y de cabeza y cuello.
    • El virus de la hepatitis B (VHB) y el de la hepatitis C (VHC) pueden causar cáncer de hígado.

 

La infección por la mayoría de estos virus es más común entre las personas infectadas por el VIH que entre quienes no presentan infección.

 

Además, la frecuencia de ciertos factores de riesgo tradicionales, especialmente fumar (una causa conocida del cáncer de pulmón) y el consumo excesivo de alcohol (lo cual puede aumentar el riesgo del cáncer de hígado), es más alta en personas infectadas por el VIH.

 

La introducción de la terapia antirretroviral altamente activa (highly active antiretroviral therapy, HAART) a mediados de la década de los noventa redujo sustancialmente la incidencia del sarcoma de Kaposi y del linfoma no Hodgkin entre las personas infectadas por el VIH. Dicha terapia reduce la cantidad de VIH que circula en la sangre y permite así la restauración parcial de la función del sistema inmunitario.

 

Aunque sea menor que antes, el riesgo de estos dos cánceres es aún mucho más alto en las personas infectadas por el VIH que en la población en general. Este alto riesgo persistente puede deberse, al menos en parte, al hecho de que la función del sistema inmunitario se mantiene considerablemente debilitada en las personas que reciben tratamiento con la terapia HAART. Además, con el tiempo, el VIH puede adquirir resistencia a los fármacos que se usan en dicha terapia. Muchas personas infectadas por el VIH han tenido dificultad para tener acceso a servicios médicos o para tomar sus medicamentos como se han recetado.

 

Aunque la terapia HAART condujo a reducciones en la incidencia del sarcoma de Kaposi y del linfoma no Hodgkin entre las personas infectadas por el VIH, no ha bajado la incidencia del cáncer de cérvix, la cual, esencialmente, se mantuvo intacta. Por otra parte, la incidencia de algunos otros cánceres, particularmente el linfoma de Hodgkin y el cáncer de ano, ha estado aumentando entre las personas infectadas por el VIH desde la introducción de la terapia HAART . La influencia de esta terapia en el riesgo de estos otros cánceres no se entiende bien.

 

A medida que la terapia HAART redujo el número de muertes por el sida, la población con infección por el VIH ha aumentado en tamaño y en edad. La proporción de infectados por el VIH que ha crecido con mayor rapidez es el grupo de aquellos que tienen más de 40 años de edad. Ahora dichas personas presentan cánceres que son comunes en edad avanzada. En el año 2003, la proporción de estos otros cánceres excedió el número de cánceres característicos del sida. Sin embargo, las personas infectadas por el VIH no presentan la mayoría de los cánceres a una edad más joven que la que se observa típicamente en la población general.

 

Tomar la terapia HAART como se indica en base a las directrices vigentes de tratamiento del VIH disminuye el riesgo del sarcoma de Kaposi y del linfoma no Hodgkin y aumenta la supervivencia en general.

 

El riesgo del cáncer de pulmón puede reducirse al dejar de fumar. Debido a que las personas con infección por el VIH tienen un mayor riesgo de presentar cáncer de pulmón, es especialmente importante que no fumen.

 

La incidencia más alta de cáncer de hígado entre las personas infectadas por el VIH parece estar relacionada con una mayor frecuencia de infección por el virus de la hepatitis (particularmente el virus de la hepatitis C) y el abuso o dependencia del alcohol, en comparación con las personas no infectadas. Por lo tanto, las personas con infección por el VIH deben saber el estado de su hepatitis. Si los análisis de sangre indican que han tenido infección anterior del virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC), deben pensar en reducir su consumo de alcohol.

 

Además, si dichas personas actualmente presentan hepatitis viral, deben consultar con su  médico si la terapia para inhibir el VHB o el VHC es una opción para ellas. Algunos fármacos pueden ser usados tanto en la terapia inhibidora del VHB como en la terapia HAART.

 

Debido a que las mujeres infectadas por el VIH tienen un mayor riesgo de presentar cáncer de cérvix, es importante que se hagan pruebas de detección con regularidad para dicha enfermedad. Los estudios han sugerido que las anomalías en las pruebas de Papanicolaou son más comunes entre las mujeres infectadas por el VIH.

 

Algunos investigadores recomiendan la prueba de Papanicolaou anal para detectar y tratar lesiones en estadio inicial antes de que avancen a cáncer de ano. Esta prueba podría ser más beneficiosa para los hombres que han tenido relaciones sexuales con otros hombres. Las personas con infección por VIH deberán consultar con su  médico sobre dichas pruebas. 

 

Por lo anterior el paciente con VIH es un foco rojo al cual debemos estar vigilando estrechamente para prevenir cáncer y si se diagnostica, que se realice un diagnostico temprano para así disminuir la morbimortalidad en esta población.

 

Dr. Jesús Portillo Reyes

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