ENFERMERÍA EN PACIENTE ONCOLÓGICO TERMINAL

 

ENFERMERÍA EN PACIENTE ONCOLÓGICO TERMINAL

 

La preocupación por una atención integral del equipo interdisciplinario de salud al enfermo en estado terminal con cáncer, ha surgido a medida que se producen importantes avances en el tratamiento de los pacientes portadores de neoplasias malignas. El paciente y la familia requieren de un esmerado cuidado, es por ello que se hace necesario trabajar con enfermeras debidamente entrenadas para la atención integral a estos pacientes.

Las enfermeras y los médicos se encuentran a menudo con la muerte, que es una consecuencia final de la existencia. Constituyen los máximos ejemplos de quienes tratan de lograr curación en las personas enfermas, pero no siempre pueden lograrlo pues a pesar de los avances de la medicina existen muchas enfermedades incurables. ¿Se tiene entonces la suficiente capacidad profesional para aceptar la muerte como un hecho inseparable de la conciencia humana? Cuando no se puede evitar ¿podrán aceptarla y ayudar de manera consciente al moribundo y su familiar?

La preocupación por una atención más compasiva e integral del equipo médico al enfermo en estadio terminal ha surgido a medida que se producen importantes avances en el conocimiento y el tratamiento de los tumores malignos. Basados en el estudio del tema, observamos que no sucede así con la atención integral de enfermería al paciente oncológico, de la cual existe muy escasa bibliografía y se recoge de forma aislada.

El morir humano puede suceder por enfermedad aguda o crónica, accidente, suicidio o asesinato, vejez, en el caso de las enfermedades malignas puede ocurrir por progresión de la misma, o complicación de los tratamientos o procederes. Tal es el caso del cáncer que constituye una de las primeras causas de muerte en el mundo. Es por ello que el personal médico de la rama de la oncología se enfrenta a menudo con este problema.

Dentro de ellos se encuentran los que lamentablemente están en estadio terminal, los que a pesar de todas las medidas y procedimientos convencionales y extraordinarios no tienen ninguna posibilidad de mejoría, ni curación, es decir, se acercan rápida e irremediablemente a la muerte.

Los médicos y enfermeras comparten el distres, pero necesitan herramientas para no mantenerse vulnerables y adoloridos, con el riesgo de cometer acciones inadecuadas. La información explícita al paciente lo ayuda a dar forma a sus decisiones, a considerar opciones y hacer elecciones más realistas.

Cuando el médico está plenamente consciente de que el enfermo es víctima de una afección fatal, debe integrar en su actuación, no sólo los aspectos biológicos de la enfermedad, sino los de índole psicosocial, incluidos sentimientos del paciente y su familia, como también los del personal médico y paramédico. La comunicación con el paciente debe ser un proceso continuo ya que aumenta su bienestar y el de su familia.

Los profesionales al atender a los pacientes terminales nos resistimos a considerarlos como seres humanos en quienes todos los recursos de la ciencia y la técnica se han agotado, nos parece que es renunciar a nuestra entidad profesional e igualmente nos puede producir sensación de impotencia. La realidad demuestra cómo la mayoría de los procederes terapéuticos resultan innecesarios y responden más a nuestras angustias y deseos de actuación.
El cuidado de los pacientes con enfermedades terminales y el comportamiento y consuelo de éstos y sus familiares después de una enfermedad prolongada es una de las situaciones más difíciles en la práctica de enfermería, ya que estos pacientes tienen muchas necesidades emocionales, espirituales y físicas, y hay que según Cicely y Sanders “no sus necesidades, sino su valor, no su dependencia, sino su dignidad”.

Por tal motivo, hoy en día el cuidado oncológico es una tarea altamente compleja; y con los nuevos avances en la genómica, las terapias personalizadas, las ciencias biológicas, la farmacología, las ciencias sociales y la tecnología de la información médica, esta tarea se hará cada vez más compleja.

El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en el mejoramiento de la eficiencia, los costos, la seguridad y la calidad para promover desenlaces positivos en el paciente. Las enfermeras y los enfermeros son parte integral del equipo de atención profesional, cuyos miembros deben trabajar de manera mancomunada para establecer una relación efectiva con los pacientes y sus familias en una asociación real que permita alcanzar los mejores resultados para el paciente.

Debido a su profesión y preparación, el personal de enfermería oncológica promueve prácticas basadas en datos de comprobación científica y un cuidado centrado en el paciente y la familia a fin de mejorar la educación, el tratamiento, la supervivencia y los desenlaces positivos en el cuidado del paciente.

Y en la actualidad esta especialidad de enfermera Oncológica, está preparando al personal de enfermería para estar listo para acoger el futuro con audacia a fin de tener un mejor  sistema de cuidado médico para nuestros pacientes y para el equipo de atención oncológica interprofesional.

 

 

Dr. Jesús Portillo Reyes
Ginecólogo Oncólogo

 

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