LEUCEMIAS

LEUCEMIAS

 

El escuchar esta palabra habitualmente representa para el paciente una catástrofe, más que por lo que pudiera entender de ella, son los tabúes que trae su mención, miedo a haber  hecho algo malo en su dieta o en su vida y que este problema sea el pago por ello. Frecuentemente el paciente cree que anemia es un dato para desarrollar leucemia, y no necesariamente lo es.

El término Leucemia (que literalmente significa “sangre blanca”) fue acuñado por un gran Médico alemán, el Dr. Virchow a mediados del siglo antepasado. En palabras llanas la Leucemia es un cáncer de las células sanguíneas y potencialmente cualquiera de ellas puede desencadenarla. Se estima que en una población dada la incidencia de la leucemia es de 3-5 casos nuevos por cada 100,000 habitantes por año, esto significaría que para la población actual de Tijuana se esperarían de 38 a 60 casos nuevos de leucemias por año, que se presentarían al azar, aunque hay un grupo de personas que tiene mayor riesgo que la población general para desarrollarla, como son aquellos que tienen trastornos cromosómicos (síndrome de Down, Turner, etc.).

Históricamente las leucemias se clasifican en agudas y crónicas, las primeras son más agresivas, si no reciben tratamiento en unos pocos meses matan al paciente, desarrollan signos y síntomas más tempranamente que las crónicas (éstas habitualmente son indolentes y el paciente puede tenerlas por años y no saberlo) lo que permite al paciente acudir más tempranamente a valoración por el Médico. La leucemia aguda es el cáncer más frecuente en los menores de 15 años. Hay otro tipo de clasificaciones que involucran las alteraciones moleculares de la membrana o genéticas de las células sanguíneas cancerosas, todas son de importancia para definir tipo de tratamiento y predecir el pronóstico.

Las manifestaciones que el paciente siente u observa son variadas; puede tener datos de sangrado como son equimosis (moretones) espontáneas, sangrados de nariz o a otro nivel, manifestaciones de anemia como son cansancio, fatiga, dificultad para hacer las labores que habitualmente hacía. Dolor óseo en piernas o a otro nivel, fiebre, notar en su cuerpo abultamiento de los ganglios o del abdomen por crecimiento del bazo o del hígado. Cuando esto sucede el paciente debe de solicitar consulta con su médico de confianza para que reciba una revisión clínica y solicite exámenes pertinentes para tratar de identificar la causa de estos datos. Frecuentemente puede encontrase en un examen de la sangre anemia y plaquetas bajas con los glóbulos blancos altos, normales o bajos. El diagnóstico de una leucemia siempre descansa en realizar un estudio de la médula ósea, en donde se observan y se clasifican las células que ahí se encuentran (que son las precursoras de las células sanguíneas maduras), habitualmente al encontrar al menos un 30% de “blastos” (células primitivas y poco diferenciadas) hace el diagnóstico de leucemia aguda; este estudio es realizado y revisado por el Hematólogo.

Ya establecido el diagnóstico el paciente recibe un tratamiento a base de quimioterapia y/o radioterapia que es distinto para la leucemia aguda y la crónica, mucho más agresivo e intensivo para la leucemia aguda y que representa riesgo potencial de complicaciones graves y muerte; sin embargo, es la única alternativa para tratar de conseguir que la enfermedad desaparezca y trabajar para buscar la curación del paciente. No está de más decir que estos tratamientos se dan con el paciente hospitalizado por semanas o meses y son muy costosos, de ahí que los pacientes de escasos recursos requieren del apoyo de asociaciones o fundaciones altruistas para solventar estos tratamientos. Aquellos que tienen seguridad social por el Estado tienen un buen apoyo para solventar este tipo de padecimientos, esperemos que no los privaticen ahora que es la moda política del país, ya que sería doblemente catastrófico tener la enfermedad y no tener el dinero para combatirla, y los seguros privados generalmente huyen de estos costos o a veces las pólizas son bajas e insuficientes para llevar a buen fin el tratamiento.

El tratamiento con medicina alternativa es muy socorrido por los familiares o amigos bien intencionados del paciente o su familia, pero no tiene un fundamento científico y en consecuencia no sirve para resolver el problema, no es raro que el paciente o la familia pierda tiempo vital en ellos o que al permitírsele usarlos con la quimioterapia, en respeto a las creencias del paciente, den efectos secundarios que retrasan la recuperación del paciente.

Una pregunta frecuente que le hace el paciente o familiar al Médico Hematólogo es por qué se desarrolló la enfermedad en él, difícil dar una respuesta sencilla cuando a la mente le llegan varios de los mecanismos del desarrollo de este problema, pero para fines prácticos debemos decir que son células mutantes que han perdido su potencial de programar su vida útil y muerte (apoptosis), o bien que ha sufrido re-arreglos moleculares en los genes durante su reproducción que crearon nuevos genes que favorecen su crecimiento sin control.

 

Dr. F. Godínez Hdz. Dr. F. Godínez Hdz.

 

 

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