INFECCIÓN POR VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

 

 

INFECCIÓN POR VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO EN MUJERES Y LA PREVENCIÓN DE CÁNCER CÉRVICO-UTERINO

 

El Cáncer cervicouterino (CACU), es uno de los tipos de Cáncer que más muertes femeninas ocasiona, y lo hace en muchos de los países del mundo, especialmente en los países subdesarrollados. Los factores de riesgo asociados guardan estrecha relación con conductas como el inicio de la vida sexual a edad temprana, la multiparidad, la promiscuidad y especialmente las infecciones de transmisión sexual como las causadas por el virus del papiloma humano (VPH).

Aunque tradicionalmente se ha relacionado al VPH 16 y 18 como el agente causal, estudios recientes sobre la prevalencia del VPH en la población mexicana, han identificado que la distribución del tipo de virus es diferente en las distintas regiones del país, especialmente en el sur y el sureste de México.

En la última década se han logrado interesantes avances en el campo de la inmunización (vacunación).  Se cuenta en la actualidad con 2 vacunas que brindan protección contra estas infecciones de transmisión sexual, situación que por cierto no solo beneficia a la mujer, también extiende los beneficios al varón, portador generalmente asintomático en el mecanismo de transmisión de la enfermedad. Potencialmente con ello se prevé una reducción en la prevalencia y en la mortalidad por CACU, sin excluir del todo otras localizaciones, (cabeza y cuello) particularmente en poblaciones mas jóvenes, (quienes hoy día establecen conductas y variantes de la sexualidad anteriormente muy poco vistas y que están cambiando los patrones de presentación de las infecciones por VPH y los canceres a ellas relacionadas).

Se estima que hasta un 70% de los casos de CACU están relacionados a la pre-infección por VPH 16 o 18, sin embargo, hay otros subtipos también relacionados, aunque ciertamente en un porcentaje menor, ellos son los virus 31,33,45, y 58 principalmente, ya se trabaja en la ubicación geográfica de estas prevalencias (con énfasis en el sur del país) a fin de elaborar las respectivas vacunas.

La prevención de la adquisición de este tipo de infecciones transmitidas sexualmente, representa una gran oportunidad de prevenir CACU, ya que este tarda en desarrollarse un promedio de 5 años desde la infección hasta la presencia de un cáncer manifiesto, periodo en el que se puede realizar tanto la prevención como la intervención terapéutica oportuna, reduciendo el número de casos con enfermedad avanzada, la cual conlleva frecuentemente a la muerte de las pacientes.

El desarrollo de vacunas en contra del VPH evitará primariamente la infección del virus y secundariamente el desarrollo del cáncer en la mujer, pero, además se podrá incidir marcadamente en el hombre, lo que representa un verdadero “parteaguas” en la conceptualización del control y la terapéutica de estas enfermedades asociadas al VPH, y por supuesto una importante reducción en la mortalidad por las mismas.

A nivel mundial, se estiman 266,000 muertes por CACU cada año, estas se dan mayoritariamente en países con poblaciones que tienen bajos ingresos económicos y marcadas deficiencias educativas y culturales, hasta el 86% de los casos y el 88% de los fallecimientos, ocurren bajo esta premisa. En Latinoamérica los países más afectados en orden decreciente son: Nicaragua, Honduras, El Salvador y Bolivia con tasas de incidencia superiores a 35 por 100,000 habitantes, en cuanto a mortalidad, Puerto Rico es el único país que ha mantenido una tasa de 4 muertes por 100,000 habitantes en las ultimas 4 décadas, Cuba ha logrado una muy marcada reducción en la mortalidad, sin embargo, no disponemos de cifras oficiales en fechas recientes.

En México, el CACU ocupa el segundo lugar entre los cánceres de la mujer y constituye uno de los principales problemas de salud pública con una incidencia de 15.5% y una mortalidad de 12.8% según los últimos datos disponibles en 2008; esto se traduce en que 10,186 mujeres lo presentaron y 5,016 fallecieron por esta causa, GLOBOCAN por su parte, reportó que la incidencia de CACU en mujeres de 39 años fue del 16.7% cifra equiparable a las altas incidencias vistas en los países subdesarrollados.

Es notable la diferencia en la mortalidad por CACU entre los diferentes estados de nuestro país, la región norte con tasas de 5.3 a 7.9, el centro de 10.8 a 12.6 y el sur de 15.4 a 17.5, es decir, el sur-sureste prácticamente triplica el número de muertes que en los estados del norte, lo que refleja de manera clara la disparidad en los factores socio-culturales como el analfabetismo, la promiscuidad, el hacinamiento y las marcadas diferencias en el acceso a los servicios de salud.

Por otro lado, estas diferencias también están relacionadas (según los hallazgos de estudios recientes) a la distribución de los tipos de VPH.   En uno de estos estudios con 8,706 casos, se muestra que en los estados del norte, son más prevalentes los VPH 16, 58,18 y 33, en el centro 16,18,45 y 58, mientras que en el sur la prevalencia fue 16,18.31 y 58. Hallazgos relevantes en el sentido de poder diseñar políticas de prevención específica para cada grupo poblacional, especialmente con el desarrollo de vacunas orientadas a los subtipos de virus causantes en cada región.

Es necesario tener presente que, durante la pubertad y el embarazo, la porción externa del cuello uterino (ectocervix) se amplía, facilitando obviamente la exposición al VPH y por supuesto la infección subsecuente, esto explica claramente porque el inicio temprano de la vida sexual y el embarazo a edad temprana, constituyen en si factores de mayor riesgo para desarrollar CACU, así mismo, la multiplicidad de parejas sexuales y también de embarazos, son los principales factores asociados.

Adicionalmente existen condiciones que promueven la persistencia de la infección por VPH, ¿cuáles son?:

  1. A) El tipo de VPH.
  2. B) La deficiencia inmunológica, como por ejemplo la que apreciamos de un deficiente estado nutricional en las comunidades rurales e incluso urbanas de nuestro México, tenemos tanto desnutrición como obesidad en cifras altas.
  3. C) La co-infección con otros gérmenes transmitidos también por vía sexual: herpes simples, clamidia y gonorrea.
  4. D) El Tabaquismo y el uso de anticonceptivos por más de 5 años.

La identificación del VPH como principal agente causal del CACU, ha permitido desarrollar diferentes medidas para su detección y también para su prevención, pruebas tan simples como la citología exfoliativa (Papanicolaou), han sido capaces, cuando se hacen con la frecuencia adecuada y el seguimiento sistematizado, de reducir incluso los índices de mortalidad, ejemplos claros están en países desarrollados de Europa e incluso en USA, sin embargo, en America Latina las cosas son diferentes, en México a pesar de que el Papanicolaou se encuentra disponible gratuitamente en las instituciones de salud pública, NO se han observado sus efectos en la disminución de la mortalidad, ya que el éxito no reside en la sensibilidad de la prueba (que es muy alta por cierto), sino en la calidad de la toma de muestra y su repetición anual, en la agilización y eficientizacion de los procesos burocráticos y de control, así como el seguimiento estrecho y adecuado de las pacientes con anormalidades pre-cancerosas.

Es imperdonable que en nuestro país la inequidad en el acceso a programas de “tamizaje”, prevención y tratamiento en grupos de mujeres de bajos recursos, sea de todos nosotros conocida, y más injusto aun, que se hace poco o nada a nivel gubernamental por ello, como poco o nada se hace también con los transmisores (hombres).

Por los motivos expuestos anteriormente, la OMS recomienda que los programas nacionales para la prevención y control del CACU deban contener:

  1. A) Desarrollo de políticas nacionales y establecimiento de una estructura.
  2. B) Planeación de un programa que incluya un sistema efectivo de referencia.
  3. C) Programa eficiente de implementación inmediata.
  4. D) Programa de monitorización y evaluación que incluya a todos los niveles de atención medica a la población nacional.

El objetivo central de estos programas de prevención y control del CACU, consiste en reducir “la carga” de la enfermedad por medio de la prevención y la detección oportuna de la infección por VPH, tratamiento de las lesiones pre-cancerosas y la provisión de todos los cuidados que requieran las pacientes afectadas.

El primer factor de prevención estará dado siempre por la educación en los aspectos de salud, la concientización y la realización de las medidas especificas que para cada padecimiento existen, incluyendo por supuesto información sobre recursos disponibles y los beneficios de acceder a los servicios de salud.

El Consenso para la Prevención del CACU celebrado en México en el año 2011, propone dos recomendaciones generales:

  1. A) Educación para la Prevención y Vacunación Universal.
  2. B) Detección temprana de lesiones/infecciones que favorezcan el cáncer.

Entre las principales recomendaciones precisas educativas para mejorar el conocimiento de CACU están:

  1. A) Informar a la población acerca del CACU, sus causas e historia natural.
  2. B) Promover la vacuna contra el VPH en las niñas.
  3. C) Promover el “Tamizaje” en las Mujeres.
  4. D) Asegurar tratamiento “rápido” en mujeres detectadas.
  5. E) Informar a las mujeres sobre síntomas e indicar el “camino a seguir”.
  6. F) Abordar la ignorancia, temor, vergüenza y demás estigmas relacionados con el VPH y el CACU entre hombres y mujeres en México.

Por ello es indispensable poner el tema del cáncer en la agenda pública como una prioridad.

 

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Especialista en Oncología Médica.

Presidente de ProOncavi A.C.

presidencia@prooncaviac.org

 

 

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