¿CINCO SENTIDOS?

 

 

 

¿CINCO SENTIDOS?

 

Espero que estés en tus cinco sentidos”; “debo estar en mis cinco sentidos”; “pon atención con tus cinco sentidos”; “es que tiene un sexto sentido “.

 

Todas las frases anteriores nos dicen de la creencia popular de que contamos con cinco sentidos .Tradicionalmente hemos considerado que la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, al parecer, son los únicos sentidos que tenemos pero… ¿es verdad que tenemos sólo cinco sentidos?

 

Todo lo que nos rodea puede provocar sensaciones. De hecho, vivimos inmersos en un mar de estímulos. Sólo gracias a la maravilla de nuestro sistema nervioso, que selecciona y discrimina, es que no nos enloquece tanta sensación. La sensación es la percepción de un estímulo. Es darnos cuenta que existe ese estímulo. Un estímulo del que no nos damos cuenta no provoca una sensación. Cuando algo estimula una parte de nuestro cuerpo, hay una serie de impulsos que llegan hasta el cerebro y nos damos cuenta del estímulo, de su localización, de su magnitud y de su modalidad.

 

Existen diferentes tipos de estímulo. El estímulo es un cambio en el medio que ocasiona una respuesta en nuestro organismo y esto será posible si tenemos receptores para este estímulo. Porque hay una variedad infinita de cambios en la naturaleza que no percibimos simplemente porque tenemos estructuras especializadas para hacerlo. Por ejemplo: No podemos ver los rayos X. No podemos ver, oír o sentir las microondas. No podemos escuchar el ultrasonido. Existe un sinnúmero de radiaciones que están en el medio ambiente rodeándonos y tocándonos sin que nos demos cuenta… a no ser que…contemos con algún aparato que sí pueda detectarlas. Y debe haber otro sinnúmero de “cosas “para las que no hemos hecho aún el aparato capaz de detectarlas. Pero hay otra variedad de cambios que sí podemos percibir, estos cambios son los estímulos. Un estímulo, en fisiología, es un cambio que provoca una respuesta. Veamos: pueden ser cambios físicos (mecánicos, térmicos, luminosos, etc.) o químicos.

 

Aquí van algunos ejemplos: Presionar un dedo (cambio mecánico), cambiar de un sitio a caliente a un sitio frio o viceversa (cambio térmico), estar a obscuras y encender la luz (cambio luminoso), cambio en la concentración de sal en la saliva sobre la lengua (cambio químico) etc., etc., etc., La verdad es que se pueden poner suficientes etcéteras como para darnos cuenta  de que no tenemos sólo cinco sentidos, ¿de dónde sale el cinco? de que muchas sensaciones se engoblan como tacto pero, ¿es así? Veamos:

  • somos capaces con nuestros ojos de percibir cambios luminosos;
  • cambios sonoros con los oídos;
  • cambios en la composición química del aire con nuestra nariz;
  • cambios en la composición química del contenido de la boca con nuestra lengua;
  • cambios de presión sobre alguna parte de nosotros con unos receptores cutáneos (esto es tacto);
  • Podemos sentir vibraciones gracias a receptores cutáneos diferentes a todos los mencionados hasta aquí (y se puede seguir considerándo tacto);
  • podemos cerrar los ojos y diferenciar con la manos una llave de una moneda (esto se llama estereognosia y ya no implica sólo tacto);
  • cambios en la temperatura de los que tocamos (esto con la acción de receptores diferentes de los tacto);
  • cambios de la temperatura ambiental con otros receptores cutáneos,
  • podemos sentir cosquilleo sin que algo nos esté tocando;
  • que alguien nos cambie la posición de la mano derecha, o de cualquier otra parte del cuerpo, y podremos saber la nueva posición (propiocepción) aun con los ojos cerrados;
  • podemos diferenciar si el contenido rectal es sólido, líquido o gaseoso.
  • podemos sentir dolor ¿es eso tacto? no. Sin menospreciar las otras, recordemos esta modalidad sensorial muy importante: el dolor. El dolor es una alarma; es una sensación que nos avisa de los estímulos nocivos o potencialmente nocivos. Y no es específico de algún tipo de sensación.

Puede doler un cambio de temperatura (este no es tacto), una presión excesiva y un corte (habrá tacto mientras está la navaja encima, después ya no). Duele un espasmo muscular o un intestino espástico (esto no es tacto). Duele un corazón por falta de adecuado riego sanguíneo y la cabeza con las pulsaciones de sus arterias (ninguna de las dos es tacto). Existe la “sensación de muerte inminente” está consignada en la literatura médica como algo que acompaña a algunas entidades patológicas como el infarto del miocardio. Y esa sensación no es tacto. Tanto solo de esta sensación, la dolorosa, se conocen varios tipos. Uno es el dolor somático, ese que sentimos en la superficie corporal y podemos localizar con bastante precisión (aunque nada nos esté tocando). Otro es el dolor visceral, que sentimos dentro del cuerpo y que no podemos localizar con la exactitud del somático. Por ejemplo: es fácil decir que nos duele el dedo gordo del pie izquierdo, pero sería mucha pretensión asegurar que nos duele la primera porción del intestino delgado o la cabeza del páncreas. Suponer con bastante precisión cuál de las vísceras duele es algo que el médico puede hacer en base a sus conocimientos de la fisiología y fisiopatología del dolor. Además, el médico integra otros fenómenos: está el llamado dolor referido. Se trata de un dolor que se siente en un sitio donde no hay problema alguno. El ejemplo más clásico es el del dolor que se siente en el brazo izquierdo cuando hay un problema con el corazón. El que está sufriendo es el corazón no el brazo, sin embargo, por algunas conexiones nerviosas, el brazo también duele. Éstos, y muchos más, son detalles que el médico debe conocer para guiarse a hacia un diagnóstico.

 

La propiocepción es una modalidad sensorial muy especial. Es la sensación de nosotros mismos. Es lo que nos permite saber cómo están las diferentes partes de nuestro cuerpo con respecto a ellos mismos, es decir, los brazos con respecto al tronco, la cabeza con respecto al tronco, la pierna con respecto al muslo, el antebrazo con respecto al brazo, etc, etc. Si la propiocepción se adaptara, literalmente se nos podría “perder” una extremidad, por ejemplo, al correr o al bailar o mientras estamos dormidos. Existe otra sensación que nace del aparato vestibular: nuestra posición con respecto al suelo, sabemos si estamos de pie o de cabeza con las modalidades que se le ocurran.

 

Hasta aquí, y para no abusar del espacio, he multiplicado por más de dos el número de sentido con que contamos. Todo es fisiológico. Si a pesar de lo anterior sigue pensando que sólo tenemos cinco sentidos. No importa, de cualquier manera los demás seguirán estando ahí y dudo mucho que sea vital tratar de cambiar los dichos de al principio pero…. como esto es más complejo de lo que parece, hice esta reflexión.

 

José Lorenzo Alvarado González

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