MI HIJO SE MUERDE LAS UÑAS

MI HIJO SE MUERDE LAS UÑAS

La onicofagia es el hábito de “comerse las uñas” o un desorden de ansiedad cuando no puede controlarse. Es considerada una enfermedad que tiene un origen emocional o mental. Si tu hijo presenta esta problemática es preciso buscar apoyo especializado.

En casos extremos la persona que padece onicofagia puede retirar su uña y durante un periodo gradual llegar a dejar la piel al descubierto. Quizás parezca un problema trivial en donde muchos hemos escuchado el uso de la pintura de uñas con ajo como remedio inmediato, pero déjenme decirles que ese remedio exprés no ayudará a quitarle la ansiedad al que la padece, sino por el contrario, lo que podría pasar es que esa ansiedad la desplace a otra actividad repetitiva que calme sus impulsos nerviosos de manera temporal, como podría ser comer en exceso.

Existen múltiples causas en el desencadenamiento de la onicofagia en los niños, puede llegar a desarrollarse por presiones escolares, problemas de autoestima, aburrimiento, estrés, problemas en casa, problemas para establecer relaciones interpersonales, entre otros. Incluso, puede haber un origen interno en donde el infante se auto-castigue por no sentirse conforme con quien es, por sentir que no está cubriendo con la expectativa de los padres o de ellos mismos. Por ello, es importante que los padres consideren tratar dicha enfermedad ya que si no se le da tratamiento psicológico oportuno puede llegar a persistir en la juventud e incluso acompañarlo el resto de su vida. Además, el morderse las uñas de manera reiterada puede desencadenar problemas frecuentes en la boca, en el tracto digestivo, infecciones dentarias o infecciones cutáneas, y también puede coadyuvar en la inoculación a través de las manos de bacterias, parásitos y virus capaces de provocar diversos tipos de enfermedades.

Lo importante en estos casos es que el infante que la padece pueda hacer consciente el origen de su enfermedad, puesto que la onicofagia reside en lo más profundo de la persona, y representa una gran carga de ansiedad que lo deriva en un comportamiento repetitivo. Además de que si no se le atiende puede llevar al infante a padecer ansiedad por la apariencia de sus manos, desencadenándose así un laberinto sin salida en donde la ansiedad se perpetúa.

El tratamiento para estos casos se maneja de manera multidisciplinaria, en donde es conveniente que el niño acuda a recibir apoyo psicológico a través de una terapia conductual, en donde pueda cambiar sus hábitos por otros más saludables, a ser consciente del origen de su enfermedad y a partir de esto, generar un plan de tratamiento en base al control de estímulos.

Además, es preciso que el niño acuda a consulta médica donde puedan suministrarle el medicamento más apropiado a las características de su padecimiento.

Dra. Melisa De la Torre Acosta

Psicóloga Clínica

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