HEPATITIS

HEPATITIS

Con el fin de fomentar la toma de conciencia sobre la prevención, detección y tratamiento oportuno de una de las patologías con mayor importancia dentro de la salud pública, es que se presenta el interés de informar sobre el tema. La Hepatitis consiste en la inflamación del hígado, siendo éste un órgano vital para procesar nutrientes, filtrar sangre y combatir infecciones, su afección puede poner en peligro la vida de las personas. Los factores que desencadenan las Hepatitis son: el uso excesivo de alcohol, toxinas, algunos medicamentos, así como ciertas condiciones médicas, sin embargo, la infección viral es la causa más frecuente, y por tal motivo en este artículo se detallarán brevemente las cinco principales hepatitis virales (A, B, C, D, y E).

Hepatitis tipo A

Es una infección altamente contagiosa, usualmente se transmite por la vía ano-mano-boca siendo los medios de contaminación el de persona a persona o a través de la ingesta de alimentos y/o agua contaminada. Los niños en su mayoría no presentan síntomas y solo debutan como una infección no reconocida, situación diferente en el caso de los adultos que presentan síntomas (fiebre, fatiga, pérdida de apetito, nauseas, vómito, dolor abdominal, orina obscura, heces pálidas e Ictericia) en más del 80%. Las pruebas diagnósticas consisten en la búsqueda de anticuerpos IgM e IgG para la Hepatitis A, que se complementan con las enzimas hepáticas elevadas. Esta patología habitualmente se resuelve por si misma sin presentar cronicidad. No existe un tratamiento específico, se recomienda guardar reposo cuando los síntomas sean intensos y evitar alimentos, medicamentos o substancias que alteren el funcionamiento del hígado. El pronóstico en general es bueno, los pacientes suelen sanar en semanas, máximo en 6 meses, sin dejar daño hepático. Existe vacuna contra la Hepatitis tipo A por lo que es importante vacunarse desde muy temprana edad y llevar a cabo las medidas higiénico-dietéticas básicas (lavado de manos, desinfectar frutas, verduras, agua, etc.), con lo cual se evitara contraer la infección.

Hepatitis tipo B

Esta infección se transmite cuando la sangre, semen o cualquier otro fluido corporal de una persona infectada con Virus de Hepatitis B (VHB) entra al cuerpo de una persona no infectada, lo cual puede suceder a través del contacto sexual, transfusión de hemoderivados, compartir agujas, jeringas, otros instrumentos para inyectar drogas, navajas, rastrillos y cepillos de dientes; así como durante el nacimiento se puede contagiar al bebé si la mamá se encuentra infectada. La hepatitis B puede presentarse en forma aguda y crónica. La literatura establece que cuando la infección sucede durante la infancia existe aproximadamente el 90% de probabilidad que desarrolle cronicidad, sin embargo, si el contagio es durante la vida adulta, la probabilidad se reduce a tan solo del 2 al 6%. La hepatitis B crónica cursa asintomática en su gran mayoría, por lo tanto 2 de 3 personas desconocen que están infectadas, favoreciendo que progrese la enfermedad hasta ocasionar una cirrosis o cáncer de hígado. El diagnóstico se realiza mediante los marcadores serológicos para Hepatitis B (HBsAg, Anti-HBs, Anti-HBc, IgM-antiHBc, HBeAg, Anti-HBe). El tratamiento en fase aguda es solo de soporte (sintomático) y para casos crónicos existen medicamentos antivirales. La profilaxis consta de aplicarse la Vacuna contra la Hepatitis B  y evitar los factores de riesgo.

Hepatitis C

El impacto global de la infección producida por el Virus de la Hepatitis C (VHC) es inmenso, entre 1 y 3% de la población general está infectada por VHC, se estima que aproximadamente 170 millones de individuos en el mundo son portadores del virus y el 80% de ellos progresan a enfermedad crónica después de haber transcurrido un periodo asintomático de 20 a 30 años, hasta el desarrollo de cirrosis hepática o carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado), siendo así ésta infección una de las causas más frecuentes de morbilidad y mortalidad a nivel mundial.

Los factores de riesgo son: transfusión de sangre y sus componentes (especialmente antes de 1993), procedimientos con objetos contaminados con sangre (tatuajes, piercings, endodoncias, endoscopias, hemodiálisis, etc.), compartir agujas, jeringas, rastrillos, cepillos dentales, corta uñas de personas infectadas; uso de drogas, relaciones sexuales con parejas infectadas (en menor grado) y al momento del nacimiento de la mamá infectada al bebé. El diagnóstico se realiza mediante la búsqueda de anticuerpos del Virus de Hepatitis C y PCR (Reacción en Cadena Polimerasa) en tiempo real.

Las opciones de tratamiento son amplias, actualmente se cuenta con interferones estándares, interferones pegilados, antivirales y nuevas moléculas que están siendo aprobadas en el país con muy buen margen de éxito terapéutico. El pronóstico dependerá del genotipo del virus y el avance de la enfermedad en el momento que se realiza el diagnóstico y se inicia tratamiento. Actualmente no se cuenta con vacuna, por lo que la única forma de prevenir la infección del VHC es evitando los factores de riesgo anteriormente mencionados.

Hepatitis D

También conocida como Hepatitis Delta; ocurre como una co-infección en pacientes portadores de Hepatitis B (es una infección dual y no sobrevive por si sola ya que requiere del virus de la Hepatitis B para poder desarrollarse) y por ende se espera una presentación y tratamiento similar a la Hepatitis B. No hay vacuna específica, pero protege el estar vacunado contra la Hepatitis B.

Hepatitis E

Es una infección que al igual que la Hepatitis tipo A es auto limitada, no desarrolla cronicidad. La transmisión es por ingesta de agua o alimentos contaminados. El tratamiento es similar al tipo A. Se han desarrollado vacunas efectivas, sin embargo, hay poca disponibilidad de ellas.

Las hepatitis virales se encuentran dentro de las 10 principales infecciones mortales en el mundo, se calcula que mueren más de un millón de personas al año, porque la mayoría pasan inadvertidas al ser asintomáticas y permiten que la infección continúe avanzando hasta su última fase (cirrosis o cáncer de hígado), por eso es de suma importancia conocer y evitar los factores de riesgo (uso de drogas, compartir jeringas, transfusiones con sangre no segura, relaciones sexuales con personas infectadas, utilizar objetos contaminados con el virus, entre otros). Las vacunas nos pueden proteger de por vida y es indispensable recibir su aplicación.  Actualmente existen tratamientos muy innovadores y curativos. Si alguna persona tiene sospecha de haber contraído o padecer una hepatitis viral, es importante que se someta a las pruebas de detección, para así recibir un tratamiento oportuno que pueda salvar su vida.

Dra. Angélica Ortiz Ramírez

Patóloga Clínica

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