¿ADICTO YO?, ¡IMPOSIBLE!

¿ADICTO YO?, ¡IMPOSIBLE!

¿Cuándo fue la última vez que estuvo en una reunión familiar sin su dispositivo electrónico a lado suyo?, ¿Recuerda si en su último paseo llevaba consigo un dispositivo electrónico?, ¿Cómo se relacionaba con sus coetáneos y familiares antes del arribo de las tecnologías a su vida?, ¿En qué invertía anteriormente su tiempo libre?, ¿Qué sucede con usted cuando olvida su dispositivo electrónico en la oficina o en la casa? Hasta hace poco tiempo sugerir el termino adicción invitaba de manera automatizada a preguntarnos si dicha adicción se asociaba al alcohol, sustancias tóxicas e incluso al sexo. No obstante, en la actualidad se empieza hablar sobre adicción a las tecnologías, la cual se caracteriza por “un uso compulsivo, repetitivo y prolongado con incapacidad para controlar o interrumpir su consumo y con consecuencias sobre la salud, la vida social, familiar, escolar o laboral” (Organización Mundial de la salud).

Quienes presentan comportamiento adictivo a las tecnologías exhiben conductas propias de la codependencia, en este caso, a las tecnologías. Según la Organización Mundial de la Salud, “1 de cada 4 personas sufre algún trastorno de conducta relacionado con adicciones sin sustancias”.  Por lo que, quienes presentan esta adicción, experimentan irritabilidad y desesperación al no tener acceso a las tecnologías, con frecuencia se aíslan al encontrarse en reuniones sociales o familiares, pues el deseo de estar en constante uso de las tecnologías sobrepasa las bondades que tiene consigo la convivencia social, incluso, deja de ponderarse tales ventajas.

De igual forma, la memoria a corto plazo comienza a vivir estragos, pues cada vez es más frecuente que se olviden las actividades que se tenía previsto realizar, pues al estar en el uso constante de los dispositivos electrónicos el tiempo pasa tan rápido que de pronto comienza a no dársele sentido a éste y es entonces cuando las actividades planeadas pasan a segundo plano o, en su defecto, se olvidan. Destacándose que no solo las relaciones sociales pueden verse afectadas, sino también, las actividades laborales, ya que la persona aun dentro de su trabajo utiliza de forma desmedida la tecnología, lo que repercute de manera directa sobre su rendimiento laboral, llevándolo a dificultades en la permanencia del empleo.          

Al igual que otras adicciones, la adicción a las tecnologías no es exclusiva de determinado grupo de edad, pues niños y adolescentes se están viendo afectados por ella, de tal forma que ambos grupos, principalmente el segundo, comienzan a exhibir los comportamientos antes citados. Por tal motivo, padres de familia y cuidadores principales debemos de estar al pendiente de dichos indicadores y en el supuesto de que sean identificados buscar atención especializada o, en su defecto, tomar acción a fin de sobrepasar la problemática.              

Por ello, es importante tomar consciencia de los riesgos relacionados al  sobre uso de las tecnologías y accionar algunas estrategias que nos mantengan alejados de la posibilidad de presentar esta adicción. De ahí que, usted puede plantearse retos como los siguientes: salga de paseo sin el celular en el bolsillo ¿cuándo fue la última vez que lo hizo?, ¿aún recuerda su vida sin el constante sonido de las notificaciones?, llegar a experimentarlo puede resultar interesante, pues será entonces cuando usted vuelva a estar en contacto con el aquí y el ahora y de esta manera disfrutará lo que hay a su alrededor. En su siguiente reunión de tipo familiar o social intente mantener apagados sus dispositivos, ¿cuándo fue la última vez que estuvo solo para sus amigos y familiares y  no para el resto de sus contactos en Facebook y de los que éstos están realizando a distancia? Al hacerlo quizás descubra que estaba perdiendo experiencias completas con sus familiares y amigos.

Lic. Elizabeth M. Aguilar Guzmán

Académico de la Escuela de Psicología y Coordinadora del Centro de Atención y Orientación Psicológica (CAOP) de CETYS Campus Tijuana.

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