FORMACIÓN DE HÁBITOS ALIMENTARIOS EN EDAD ESCOLAR Y LA INTERVENCIÓN DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

FORMACIÓN DE HÁBITOS ALIMENTARIOS EN EDAD ESCOLAR Y  LA INTERVENCIÓN DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) considera a los niños en edad escolar como una prioridad para las intervenciones en materia de salud pública y nutrición, así mismo clasifica el entorno escolar como un lugar ideal para la enseñanza y aprendizaje de hábitos saludables tanto de alimentación, como higiene y  formación de valores.

En la 36a Asamblea Mundial de la Salud se definió a la educación para la salud como una combinación de actividades de información y educación en la cual las personas alcancen niveles de salud óptimos. El objetivo primordial es el diseño de programas de intervención destinados a modificar costumbres y hábitos no saludables y fomentar la salud.

Promover la nutrición a través de las escuelas crea beneficios que van más allá de las aulas, mejorando positivamente el bienestar nutricional y de salud de las familias,  vinculado a las actividades didácticas, reforzando un entorno escolar saludable, dando calidad de tiempo escolar y una educación integral.

Dicho enfoque integral forja actitudes y habilidades positivas en los niños, que los prepara en su vida adulta en el mantenimiento de hábitos saludables, siendo esto una responsabilidad compartida.

El periodo escolar comienza a partir de los seis años y finaliza con el comienzo de la pubertad,  sin embargo, esta etapa de desarrollo puede variar en cada niño.

Es muy importante establecer horarios de comidas, intentando comer en familia o con los compañeros cuando están en la escuela, así como realizar de cuatro a cinco comidas al día: desayuno, colación, comida, colación y cena. Existe una correlación positiva entre el mayor consumo energético en el desayuno y un mejor rendimiento escolar.

Es común entre esta edad el consumo de snacks o frituras entre las comidas, sin embargo, no es eliminar el consumo, más bien limitarlo en lo posible al mínimo. 

La introducción temprana en el deporte, realizado de forma regular, puede influir de forma positiva en la alimentación.

Los comerciales que hablan de alimentos han modificado los patrones de consumo de los niños originando con ello el aumento de la obesidad infantil, problema de salud pública en nuestro país, posicionándose como número uno en obesidad infantil a nivel mundial, esto claramente nos refleja la posición que como padres y sociedad debemos asumir en cuanto al quehacer en materia de formación de hábitos saludables.

Lo anterior enfatiza la prioridad e importancia de la educación para la salud como herramienta preventiva y de conductas en relación con la adopción de hábitos alimentarios saludables, modificando o erradicando las conductas no saludables.

Considerando la problemática real existente y presente en México, las escuelas e instituciones  juegan un rol fundamental en la promoción de hábitos saludables, siendo un  campo de acción en la implementación de programas nutricionales.

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN EN LA EDAD ESCOLAR

La alimentación, permite al organismo adquirir sustancias energéticas y necesarias para el desarrollo a lo largo de la vida.

En cambio, la nutrición es un proceso que regula procesos metabólicos, aportando energía necesaria para realizar actividades.

Los procesos de alimentación y nutrición cumplen objetivos primordiales durante la etapa de la infancia.

En primer lugar, favorece un estado de nutricio óptimo, logrando un ritmo de crecimiento adecuado y madurez biopsicosocial.

En segundo lugar, la formación de hábitos saludables permite prevenir enfermedades de origen nutricional que se manifiestan en la edad adulta, pero que inician durante la infancia.  

Los padres representan una gran influencia sobre los hábitos alimentarios de los niños y son ellos los que deben decidir la cantidad y calidad de los alimentos proporcionados durante esta etapa.

Adopción de Hábitos Saludables

Forjar los hábitos alimentarios suele ser un proceso no tan sencillo debido a la existente diversidad de comportamiento individual y colectivo, mismo que se adopta de manera directa e indirectamente como parte de prácticas socioculturales.

Dentro de esta adopción de los hábitos alimentarios intervienen tres agentes: la familia, los medios de comunicación y la escuela.

En México se han implementado programas nutricionales, uno de ellos es el Programa de Acción Específico 2007-2012 Escuela y Salud, este programa es aplicado por los profesores a través de temas como alimentación correcta y la activación física en las instituciones escolares de nivel básico.

A pesar de los esfuerzos, dicho programa no resultó ser satisfactorio y con ello se implementa en el año 2010 el  Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria (ANSA), siendo una estrategia contra el sobrepeso y obesidad infantil.

Así mismo, las escuelas de nivel básico en México han adoptado la estrategia de “activación física”, que consiste en realizar 30 minutos de ejercicio moderado dentro de la institución.

De igual manera, las “cooperativas escolares” han disminuido, incluso eliminado, los alimentos no saludables denominados chatarra.

Estos son solo algunos esfuerzos por disminuir la prevalencia de obesidad en los niños mexicanos, lamentablemente no todas las instituciones de educación básica las han adoptado, obligando a los profesionales en el campo de la educación para la salud a implementar e incorporar este tipo de programas de manera independiente, que contribuyan a fomentar estilos de vida saludable.

Inés Guerra

Nutrióloga

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