EL TRASTORNO BIPOLAR

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EL TRASTORNO BIPOLAR

Las enfermedades mentales, síndromes neuro psiquiátricos o si se prefiere trastornos de la conducta, son una de las causas más recurrentes cuando de enfermedades incapacitantes para llevar una vida normal se trata. La discapacidad medida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con su indicador denominado “Años de vida potencialmente perdidos”, mide la discapacidad en tiempo derivada de enfermedades. La OMS encontró que estos padecimientos significan el 28.47% del total de las enfermedades incapacitantes por causas médicas, superando a padecimientos mucho más graves como las enfermedades cardiovasculares con el 13.94% o el cáncer con 12.57%, inclusive las lesiones por accidente son de menor incidencia y registran un 6.69% de las enfermedades incapacitantes.

De las enfermedades mentales las que tienen la mayor prevalencia son la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, 1 de cada 5 personas sufrirá de uno de estos trastornos en el curso de su vida. Lo que hace que estas cifras sean altas en morbilidad y en cierta medida en mortalidad, es que se disparan o inician su aparición a muy temprana edad. El 50 % de los casos antes de los 14 años, el 75 % antes de los 24.

Existe una gran diferencia si hablamos de cáncer o enfermedades del corazón, diabetes o hipertensión arterial, todas ellas enfermedades crónicas degenerativas a las que les atribuimos las principales causas de morbilidad y mortalidad. Sin embargo las enfermedades mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, son hoy por hoy, “los trastornos crónicos de los jóvenes” (Thomas Insel, 2013).

Si pudiéramos diferenciar de manera tajante entre estos últimos padecimientos (esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión) podríamos decir que una significa un daño físico a nivel cerebral, mientras otras una falta de conexión neuronal adecuada. La primera de ellas es la esquizofrenia a la que haremos referencia con toda profundidad en otra edición, por lo que concretaremos esta entrega a la enfermedad que de alguna manera es el compendio de los trastornos del estado de ánimo, EL TRASTORNO BIPOLAR.

El trastorno bipolar (TB) también ha sido denominado como trastorno afectivo bipolar o como psicosis maniaco depresiva; se trata de una enfermedad cerebral que causa cambios enérgicos y en ocasiones súbitos del estado de ánimo, donde los niveles de energía y actividad de las personas pueden cambiar desde niveles de hiperactividad e híper creatividad, hasta condiciones de incapacidad material o incompetencia para realizar las tareas esenciales de la vida diaria.

Existen cuatro tipos de TB, en todos existe un claro cambio de estado de ánimo y de niveles de energía y actividad. Los rangos de los cambios van de periodos de conductas energéticamente exaltadas denominadas “episodios maniacos” hasta periodos de profunda tristeza y desesperanza o “episodios depresivos”. Los periodos depresivos pueden ser menos severos y a estos se les denomina “episodios hipomaniacos”.

Trastorno Bipolar I.- Definido por episodios de manía con duración de por lo menos 7 días o por síntomas de manía que por su severidad requieren de hospitalización. Comúnmente ocurren episodios depresivos casi inmediatos al de manía y estos duran por lo menos 2 semanas. Son posibles también, episodios mixtos con características de manía y depresión sucediendo al mismo tiempo.

Trastorno Bipolar II.- Definido por patrones de episodios depresivos y episodios de hipomanía, el episodio de manía no es tan profundo y severo como en el TB I

Trastorno Ciclotímico.– Se caracteriza por numerosos periodos de hipomanía y por numerosos periodos depresivos; la sintomatología dura por lo menos 2 años en adultos y 1 año en menores. El desarrollo de estos síntomas no llega a ser considerado como episodios de hipomanía o de depresión.

Trastorno Bipolar No Especificado.- Se define así a la sintomatología bipolar que no reúne los criterios diagnósticos de las tres categorías anteriores.

Sintomas comunes:

Los pacientes con trastorno bipolar tienen periodos inusuales de emoción intensa, se altera su conducta de sueño y sus niveles de actividad. Sus cambios de estado de ánimo son reconocidos por sus cercanos como conductas fuera de lo común en las personas. Sufren cambios extraordinarios en los niveles de energía y actividad, así como en los patrones de sueño y vigilia que son parte de los cambios en el estado de ánimo.

Algunas personas pueden experimentar cambios en su estado de ánimo y manifestar tanto episodios de manía como episodios de depresión, lo que se denomina “episodio de características mixtas de TB”. Esta condición puede estar acompañada de sentimientos de profunda tristeza, de vacío, desesperanza y al mismo tiempo sentimientos de energía extraordinaria.

El TB se puede presentar incluso cuando los cambios de estado de ánimo son menos extremosos, algunas personas no llegan a experimentar síntomas profundos de manía, pero manifiestan versiones menos severas denominadas hipomanías.

Durante un episodio de hipomanía las personas pueden sentirse muy bien, desempeñarse adecuadamente en sus tareas diarias y ser eficientes; de hecho a plena conciencia no encuentran que algo este mal en ellas, aunque sus allegados y su familia tal vez reconozcan las variaciones pendulares y de energía de sus estados de ánimo, como síntomas del TB. Quienes presentan episodios de hipomanía, deben recibir atención especializada de salud, de lo contrario desarrollarán manía o depresión severa.


Personas con un episodio de manía pueden:
Personas con un episodio depresivo pueden:
Sentirse muy “arriba”, muy “alto” o muy exaltadasSentirse muy tristes, apachurradas, vacías o desesperanzadas
Tener mucha energíaTener muy poca energía
Tener niveles de actividad que se incrementanTener niveles decrecientes de actividad
Sentirse “saltarín” o “conectados”Tener problemas para dormir. Pueden dormir mucho o dormir muy poco
Tener problemas para dormirSentir que no pueden disfrutar de nada
Ser más activo que lo usualSentirse preocupados y vacíos
Hablar muy rápido acerca de diferentes temasTener problemas para concentrarse
Estar agitadas, irascibles o “quisquillosas”Olvidar mucho las cosas
Sentir que sus “pensamientos van muy rápido”Comer mucho o comer muy poco
Pensar que pueden hacer muchas cosas al mismo tiempoSentirse cansados o en “camara lenta”
Hacer cosas muy arriesgadas como gastar indiscriminadamente o tener relaciones sexuales temerariasTener pensamientos suicidas

Instituto Nacional de Salud Mental, USA (NIH) 2016

Diagnóstico

Una adecuada valoración y un buen diagnóstico y tratamiento pueden lograr que las personas con TB desarrollen vidas normales y relativamente sanas. Si se detectan algunos de los síntomas, se debe acudir al médico o al especialista en salud mental, el psiquiatra o el psicólogo, podrán dar la orientación adecuada. El especialista después de una valoración física que pudiera descartar otras causas e inclusive otros padecimientos, realizará una evaluación psicológica que fortalezca el diagnostico de TB y que determine el curso terapéutico conveniente para el paciente.

Tratamiento

FARMACOS.- Existen diferentes tipos de medicamentos que pueden ayudar en el control de los síntomas del TB. Algunos pacientes requieren de una combinación adecuada de fármacos para la atención de su padecimiento y en ocasiones es necesario probar hasta encontrar cual es la dosis y el tipo que produce el mejor resultado.

Los medicamentos comúnmente usados para la atención del TB son los estabilizadores del estado de ánimo, los antipsicóticos y los antidepresivos.

Es muy importante que quienes lleven un tratamiento con este tipo de fármaco, conozcan y entiendan de los efectos secundarios y de los beneficios y riesgos de su uso; en algunos casos el médico deberá adecuar las dosis y/o cambiar la formula si ocurren efectos no deseados.

Es muy importante NO SUSPENDER súbitamente el tratamiento para el TB; dejar de tomar el medicamento puede desencadenar el resurgimiento de los síntomas y puede ser potencialmente más agresivo, también se puede presentar síndrome de abstinencia que va de incomodo a potencialmente peligroso.

PSICOTERAPIA.- En combinación con la terapia farmacológica, la “terapia psicológica” o “terapia de conversación”, es un tratamiento efectivo para el TB. Proporciona apoyo, información y guía en los diferentes aspectos del padecimiento, tanto para el paciente como para su familia y allegados.

Algunas técnicas de psicoterapia que han demostrado buenos resultados en la atención del TB son: Terapia Cognitivo Conductual, Terapia Familiar, Terapia Interpersonal y de Ritmo Social y la Psicoeducación.

El Trastorno Bipolar es una enfermedad que puede requerir un tratamiento de por vida o prolongado; los resultados obtenidos en la combinación de terapia psicológica,  tratamiento farmacológico y terapia física, han hecho que los pacientes lleven una vida sana y productiva cuando se sujetan a los requerimientos de sus especialistas, sin embargo para todos los casos es fundamental individualizar la atención y esto solo se logra con la completa participación del paciente.

En la mayoría de los casos el curso de tratamiento ayuda a disminuir gradualmente los cambios de estado de ánimo que provoca el padecimiento, pero como cada paciente puede reaccionar de manera diferente, los especialistas recomiendan que se lleve una “gráfica diaria del estado de ánimo” en que se sienta, de manera que al evaluar los resultados del tratamiento, se tenga una impresión clara de qué es lo que provoca los mejores resultados.

El Instituto australiano de salud mental BLACK DOG, pioneros en la atención de este tipo de padecimientos desde la perspectiva médico psicológica de bienestar, recomiendan La elaboración de un “Plan de Bienestar” como una herramienta psicológica importante que ha demostrado ayudar a los pacientes a mantener un sentimiento de adecuado cuando se suceden las subidas y bajadas del estado de ánimo debido a las adecuaciones del tratamiento y con ello evitar las recaídas y la exacerbación de síntomas de bajo nivel que se puedan convertir en episodios severos de manía o depresión. Recomiendan aprender a reconocer los mínimos síntomas de una recaída que pueden indicar la posible aparición de un episodio.

              El origen del trastorno bipolar es aún incierto, sin embargo existen estudios que vinculan el padecimiento con tres genes específicos que se cree tienen relación con la predisposición a desarrollar el TB; investigaciones realizadas con gemelos idénticos, donde uno de ellos presenta TB, demostraron que no basta la predisposición y que es necesario un hecho traumático disparador de la enfermedad para que los síntomas se presenten.

Las nuevas tecnologías para la investigación física del cerebro como Tomografía axial computarizada o TAC, la Tomografía por emisión de positrones o TEP y la Imagen por resonancia magnética o MRI, han aportado elementos para considerar que padecimientos como el TB cursan un proceso de por lo menos 10 años previos a las primeras manifestaciones conductuales.

Descubrimientos sobre la composición cerebral de personas con enfermedades manifiestas y que a pesar de la multi complejidad de los billones de combinaciones que pueden tener las neuronas (sinapsis), ya es posible identificar el sitio y zona específica de la afectación de un trastorno, hacen creer a los científicos que será posible diseñar terapias anticipatorias para el trastorno bipolar y otros padecimientos como el Alzhéimer o el Parkinson y evitar “la desconexión” que separa información y funciones en el cerebro y trabajar preventivamente con aquellas personas que se encuentran en riesgo.

El futuro está en dejar de ver un padecimiento por sus complicaciones manifiestas que en este caso son los síntomas conductuales. En palabras de Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIH), “lo que necesitamos conceptualmente para avanzar, es replantear estos trastornos como trastornos cerebrales”, y no como enfermedades mentales.

MTRO. SALVADOR MORALES RIUBÍ

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